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UNA CONMOVEDORA REVELACIÓN: Instantes de celuloide (VII)

“Únete al lado friki de la fuerza y juntos gobernaremos la galaxia”

Sí, lo sé, estoy mezclando churras con merinas. Podéis acusarme, sin titubear de haber cometido el sacrilegio de juntar clásicos como Blade RunnerLa lista de Schindler con algo (no menos clásico, eso sí) como El Imperio contraataca. 

En cualquier caso, llegados a este punto, debo reconocer que no soy nada pudoroso y, sin pudor, reconozco que la revelación de esta escena me sobresaltó y conmocionó a partes iguales. Creo que una generación entera se vio sacudida del mismo modo por esta verdad:

EN UN DÍA COMO HOY

Halloween, Halloween, Halloween ¡Pero qué diablos, ánimas y seres de purgatorio! El mercadeo de la ¿Globalización? ¿Anglosajonización? nos ha terminado de volver locos. Los niños salen de las escuelas con dibujos de calabazas, murciélagos y arañas y las costumbres ancestrales de nuestros pueblos se quedan olvidadas en el baúl.

Esta noche, para mí, no es Halloween. Si es preciso apagaré la tele o pondré un vídeo con una película de risa. Tal vez tenga alguna de Cantinflas (Mario Moreno) guardada por ahí. Cualquier cosa menos lo que lleva la corriente. ¿Alguna vez os he confesado que aún no he visto la película Titanic?

Suficiente, ya basta de hacerme el duro: No he visto Titanic, pero he digerido las seis películas (infumable alguna de ellas) de Star Wars, y hasta alguna de Harry Potter. He de reconocer que en distintas tradiciones, incluidas las nuestras, el oscurantismo y la proximidad con la Muerte y el Más Allá (no la revista, el Más Allá de la muerte) forman parte de esta noche.

Es la víspera de Todos los Santos, la noche de Ánimas. En la tradición céltica, festival de Samhain, final de año, año nuevo, la noche en que los espíritus y su mundo se hallan más cerca del nuestro. La noche en la que se abren las puertas que conectan ambos mundos. La noche de la magia y de los rituales. La noche de los Conxuros, de la Santa Compaña.

Os dejo. Disfrutad del día y de la noche. Podéis hacerlo como queráis o sino como no quede más remedio. Con ruido, con silencio, con palomitas de maíz, con películas de terror o con una sonrisa. También podéis, simplemente, dejaros transportar por la música, hay para elegir. Y si os apetece algo más, echad mano a las Leyendas de G.A. Bécquer. Os dejo en buenas manos…

Becquer, Gustavo Adolfo – El Monte de las Animas

HACE MUCHO TIEMPO, EN UNA GALAXIA MUY MUY LEJANA…

Chewie as shown in Star Wars
Image via Wikipedia

Ahora debería sonar una hermosa y archiconocida fanfarria y unas letras azules se deslizarían por el vacío interestelar hacia el infinito.

Pero estas líneas no tratan de eso. En realidad, la mayor parte de los títulos de mis articulillos pretenden lanzar un anzuelo, desviar la atención hacia otro tema y finalmente, tras una perorata más o menos larga, justificar un porqué de su elección. Sin lugar a dudas, si la vida me hiciera periodista, haría furor en la prensa amarilla.

No pretendo viajar entre las estrellas, pero sí pretendo viajar nuevamente en el tiempo. A falta de valor para imaginar un futuro que me provoca escalofríos, dirigiré mi Halcon Milenario una vez más hacia el pasado. Tranquilo, Chewbacca (no es prudente hacer enfadar a un wookie)

Viajando hacia el pasado, entre mis cuadenos destartalados, no pocas veces me encuentro con cierta sensación de extrañeza. Frecuentemente me da la impresión de que fue otro, y no yo, quien escribió ciertas líneas. Me encuentro en la mitad de la treintena. Una sensación de frío, de distanciamiento, desilusión también, me hacen sentir en una galaxia muy lejana de aquella en que viví mis “felices 20”.

Eran, sin lugar a dudas, épocas más cálidas. Cosas de la edad, imagino. Ahora hacen falta varios cubos de agua fría para provocarme. Ahora las injusticias me siguen escociendo, la sangre me puede hervir de indignación o de pasión, pero menos veces y durante menos tiempo. Algo ha cambiado. Sin lugar a dudas y sin darme apenas cuenta el Otoño me ha alcanzado.

Comprobémoslo viajando al pasado:

ANSÍO

     Ansío

          besar el corazón de tu boca,

               tus labios encarnados.

                    Silencio.

                    Frío.

               Muero en este invierno,

          infierno, hielo, nieve,

     distancia.

Escarcha.

Vivo

     en tus brazos,

          en tu mirada bruja,

               en la cárcel de tu hechizo.

                    La hiel y el miedo.

                    Deslizo

               mis dedos por cada pliegue de tu piel,

          son caricias,

     ¿son promesas?

El viento.

El rio

     desbordado arrastra mis sentidos,

          muere abrazando al mar.

               Lágrimas.

                    Verdad.

                    Olvido

               de mi vida,

          de mi ser,

     entre arrullos un canto de sábanas,

un bolero,

un secreto.

     Mentira.

          Vacío,

               a los pies un barranco,

                    pendiente,

                    precipicio,

               garganta profunda de temores.

          Caída.

     Suspiro,

solsticio en otoño,

tardío,

     tardías palabras,

          sol de medianoche.

               Crepúsculo.

                    Latidos,

                    tu corazón en mi rostro,

               licor, sopor,

          veneno en tus ojos,

     miel en los labios que deseo.

Ansío.