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B(artolomé) Esteban Pérez MURILLO, pintor de princesas, santos y gentes del pueblo llano

Immaculate_Conception_of_the_Venerable_Ones_-_leveledOs lo dije: Este fin de semana hablaríamos de B. Esteban. Pero de B(artolomé) Esteban Pérez Murillo, el pintor, máximo exponente de la escuela sevillana en el Barroco español. Lo sé, lo admito, muchos esperabais que hablara de la princesa del pueblo. Hoy no satisfaré tan grande necesidad. 

Sin embargo, podemos hablar de princesas y del pueblo. Murillo no se distinguió por pintar a las delicadas infantas de la familia de los Austrias. La obra de Murillo se reparte entre la iconografía religiosa, la pintura profana y algunos retratos. Se especializó en imágenes de la Inmaculada, del Buen Pastor, San Juan niño y en muchas y variadas pinturas de santos y de pasajes de la Biblia.

Return_of_the_Prodigal_Son_1667-1670_MurilloMurillo nació en 1617 en Sevilla. Por entonces, enriquecida por el comercio con las Indias, Sevilla era la ciudad más poblada de España y de las más pobladas de Europa. A lo largo del siglo, la disminución del comercio con las Indias, una peste, y la pérdida de poder del Imperio Español llevaría a la miseria a las gentes del país. Al tiempo que el oro entraba por las aguas del Guadalquivir, salía por las espadas en las múltiples cuitas de un Imperio y una familia real en decadencia.

Bartolome_murillo-tres_niñosEl ojo del pintor no fue ajeno a esta realidad. Tampoco lo fueron las plumas que lo reflejaron en la rica literatura del Siglo de Oro. Las ciudades y los pueblos estaban llenos de lazarillos, buscones y pícaros que tenían que buscarse la forma de sobrevivir las hambrunas y necesidades.

La pintura de Murillo, muestra a la vez la alegría, la inocencia (también la picardía), y la necesidad de la infancia. Esas medias sonrisas, manos que protegen un pastel, manos ancianas que despiojan alcanzan al corazón del que asiste al espectáculo de su pintura y alcanza la fibra de la comprensión y de la esperanza.

San_Juan_Bautista_niño_(Murillo,_1670)A la hora de poner música a estos cuadros, topé con la casi absoluta ignorancia que tengo de la música española a lo largo del barroco. Al hablar de Barroco y música, rápidamente acuden a mi mente los Vivaldi, Bach, Handel, Albinoni, Pachelbel,… pero, de alguna manera, necesitaba algo más cercano, algo que pudiera haber sonado realmente en esa España de Murillo. Finalmente, vosotros juzgaréis, creo que lo encontré.

Dicen que lo bueno, si breve, es dos veces bueno, y sospecho que lo he conseguido. Una observación: el vídeo está compuesto básicamente por imágenes de la pintura profana de Murillo, pero he incorporado dos cuadros que no forman parte del bloque.

Retrato_de_Nicolás_Omazur

Por una parte su autorretrato, que pintó a petición de sus hijos como consta en la leyenda en latín de su base.

En segundo lugar he incorporado un cuadro de la Sagrada Familia “La Sagrada Familia del pajarito” por su especial emotividad y por el papel que, en pleno siglo XVII, un pintor atribuye a la paternidad (aun siendo putativa en este caso)

Os dejo en compañía del vídeo. Y sí tenéis mucha, mucha curiosidad:

http://es.wikipedia.org/wiki/Bartolom%C3%A9_Esteban_Murillo

http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Paintings_by_Bartolom%C3%A9_Esteban_Murillo

http://www.musicaantigua.com/

LOS CUADROS EN ORDEN DE APARICIÓN:

En el artículo:

Inmaculada Concepción de los Venerables o Inmaculada Soult, hacia 1678, óleo sobre lienzo, 274 x 190 cm, Madrid,Museo del Prado.

El regreso del hijo pródigoWashington,National Gallery of Art.

Tres muchachos (Dos golfillos y un negrito), hacia 1670, LondresDulwich Picture Gallery.

San Juan Bautista niño, 1670, Madrid,Museo del Prado.

Retrato de Nicolás de OmazurMadrid,Museo del Prado.

En el vídeo:

Autorretrato, hacia 1670, The National Gallery, London

Muchacho con un perro, hacia 1650 Hermitage Museum, Paris

Niños comiendo melón y uvas, hacia 1650 Alte Pinakothek, Munich.

Niño espulgándose, hacia 1645, Louvre Museum, París.

Sagrada Familia del pajarito, hacia 1645, Madrid,Museo del Prado.

Anciana despiojando a su nieto, hacia 1670, Alte Pinakothek, Munich.

Muchachos jugando a los dados, hacia 1675, Alte Pinakothek, Munich.

Dos mujeres en la ventana, hacia 1670, Washington,National Gallery of Art.

Niños comiendo en una tartera, hacia 1670, Alte Pinakothek, Munich.

Niño asomado a una ventana, hacia 1675, The National Gallery, London

ANDE YO CALIENTE Y RÍASE LA GENTE.

 

Entre los grandes escritores del Siglo de Oro de la Literatura española, Luis de Góngora tiene bien ganada la fama de complejo. Su poesía, repleta de figuras y de referencias a la mitología clásica, no resulta fácil de seguir. Su cercanía al rey Felipe III y a las esferas del poder hubo de granjearle grandes enemistades y enfrentamientos. Un claro ejemplo pueden resultar sus enfrentamientos, más allá de las simple cuestiones estéticas, con Francisco de Quevedo y Lope de Vega.

En 1927, al cumplirse 300 años de su muerte, un fecundo grupo de poetas conmemoró el tricentenario de su óbito. Esta generación, conocida en adelante como Generación del 27, dejaría su huella múltiple y heterogénea en nuestra cultura, tomando como punto de referencia a Góngora.

A pesar de la primera referencia, la segunda me acerca a su figura (debo admitir que apenas he leído nada de él). En este primer acercamiento, después de leer y releer sin llegar a sentir ni entender ni al Polifemo ni a la Galatea, al fin encontré algo más cercano a mi corazón. Como no, lo comparto con todos vosotros.

Ande yo caliente y ríase la gente

 
Traten otros del gobierno, del mundo y sus monarquías
mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno
y las mañanas de invierno, naranjada y aguardiente
y rijijí y rijijá y.. y ríase la gente
Coma en dorada vajilla, el príncipe mil cuidados
como píldoras dorados, que yo en mi pobre mesilla
quiero más a una morcilla que en el asador reviente
y rijijí y rijijá y.. y ríase la gente
Cuando cubra las montañas de blanca nieve el enero
tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas
y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuenten
y rijijí y rijijá y.. y ríase la gente
Busque muy en hora buena, el mercader nuevos soles
yo conchas y caracoles entre la menuda arena
escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente
y rijijí y rijijá y.. y ríase la gente.

Luis de Góngora

UN SONETO DE LOPE DE VEGA

Un soneto me manda hacer Violante,

 en mi vida me he visto en tal aprieto;

 catorce versos dicen que es soneto:

 burla burlando van los tres delante.

–     –     –

Yo pensé que no hallara consonante

 y estoy a la mitad de otro cuarteto;

mas si me veo en el primer terceto

 no hay cosa en los cuartetos que me espante.

–     –      –

Por el primer terceto voy entrando

 y aún parece que entré con pie derecho,

 pues fin con este verso le voy dando.

–     –     –

Ya estoy en el segundo, y aún sospecho

que voy los trece versos acabando:

 contad si son catorce, y está hecho.