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EN LA CRESTA DE LA OLLA: Una mirada atrás en lascosasdeunciempiés (II)

Si algo me sorprende en esta retrospectiva que estoy realizando de lo publicado estos años es que nada parece haber perdido actualidad. Vivimos en un mundo que se nos antoja frenético, convulso. La actualidad se nos presenta como un jeringuillazo de adrenalina. Y sin embargo…
Hoy releo y comparto tres publicaciones.
La primera “MALAS LENGUAS: Reflexiones filológicas de un no-filólogo”, muestra una de mis principales preocupaciones en el tiempo. La preocupación de comunicarme eficaz y correctamente. Como bien sabéis, sigo intentándolo.

http://lascosasdeunciempies.com/2011/11/23/malas-lenguas-reflexiones-filologicas-de-un-no-filologo/

La segunda, “NAZARENOS Y TETERAS”, desnuda ante vuestros ojos otra de mis perennes inquietudes: la perenne lucha entre un yo que siente la necesidad de creer y trascender, y otro (el mismo yo) que examina con los ojos de la razón el sentido de trascendencia que se me quiere vender.

http://lascosasdeunciempies.com/2012/03/31/nazarenos-y-teteras/

La tercera publicación, “ARTÍCULO DE PRESUNTA ACTUALIDAD”, muestra quizás mi inquietud más humana y más compartida con mi entorno social. Debido al presunto carácter del presunto artículo, creo que presuntamente se define mejor leyéndolo.

http://lascosasdeunciempies.com/2013/01/22/articulo-de-presunta-actualidad/

MALAS LENGUAS: Reflexiones filológicas de un no-filólogo.

23 de noviembre de 2011

Mi amigo W es autor de un magnífico blog, repleto de experiencias y reflexiones siempre acordes con su tremenda personalidad. En uno de sus post “El juego, la vida y las palabras”, analiza la situación de nuestra lengua madre.

http://mareundarum.wordpress.com/2010/05/23/el-juego-la-vida-y-las-palabras/

W se sitúa lejos de cualquier visión de la lengua como reducto de resistencia de los eruditos frente a la chabacanería general, el mal uso de la misma en los medios de in-comunicación, el alarmante zapateado de claqué sobre la misma, que cual Fred Astaire, realizan nuestras autoridades: políticos, jueces y tecnócratas varios.

W, en una visión vitalista y evolutiva de la lengua, entiende que la lengua ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. Es pues, desde este punto de vista, un ente vivo que nace (de una lengua madre, como transformación de la misma), crece, y se transforma con el paso del tiempo, reproduciéndose en nuevos dialectos. En definitiva, en un perenne acto de nacer y morir a la vez que engendra nuevas vidas.

Este proceso fue el que hizo que el latín “renaciera” en su contemporánea forma de las lenguas romances (francés, portugués, italiano, español, etc.). ¿Puede alguien decir en qué momento murió el latín? ¿Murió acaso ensartada cuando los romanos se desembarazaron de su cultura etrusca y se abrazaron a la cultura helénica?¿Murió con las cabalgadas de Atila el rey de los Hunos? ¿Con el Concilio Vaticano II? … Curioso entonces que digamos, sin que tercie reflexión alguna por nuestra parte, que el latín es una lengua muerta.

Discrepo, no obstante, y me sitúo en este caso en una equidistancia entre mi amigo W y los señores y señoras (pocas) que ocupan los sillones de la R.A.E., eruditos que, como Lázaro Carreter, desnudan nuestros “malos” hábitos lingüísticos con su “El dardo en la palabra”.

Discrepo con algunas de las reflexiones que mi buen amigo W realiza en su post. Interpreto que, en la parte final de su discurso, cierta languidez, cansancio o cierta filantropía le llevo a disculpar lo que son netamente errores, por no decirlo en negrita, horrores, que se dan en nuestra comunicación tanto escrita como hablada.

Entendiendo que la lengua es, en esencia, una herramienta humana cuyo objetivo es la comunicación, no puedo obviar el hecho de que nuestros malos hábitos lingüísticos, amén de empobrecer, vulgarizar y empequeñecer las aspiraciones estéticas de la lengua, también generan imprecisión al no emplearse las palabras y expresiones con su auténtico significado.

Nuestra pobreza de vocabulario, nuestra falta de tiempo o afición a la lectura, nuestro desinterés alimentan estas imprecisiones y esta falta de eficacia de la comunicación lingüística. Sí a la imprecisión le añadimos la falta de construcción lógica (sujeto + verbo + complementos diversos), y la incoherencia al no pensar antes de abrir la boca, tenemos los ingredientes perfectos para que nuestro vehículo de comunicación patine y se salga de la carretera.

Si tenemos en cuenta la falta de empatía en la gran mayoría de los humanos y ese subjetivismo/relativismo desde el que contemplamos con indiferencia el discurso y el parecer de la persona que tenemos enfrente. Si a eso le añadimos unas gotas de error y de imprecisión, el resultado es que el objetivo de la comunicación se pierde en el desagüe de la in-comunicación.

Por todo ello, amigo W, no puedo estar plenamente de acuerdo con tu visión de evolución de las lenguas. Acepto la vitalidad de las lenguas. Huyo del purismo y fanatismo exacerbado de los señores académicos (y señoras). Pero no puedo aceptar todos los cambios como una Evolución de la lengua, o al menos no como una Evolución positiva.

Por ello, si cuando mantengo una conversación con alguien me repite incesantemente la pregunta “¿Vale?”, no lo puedo evitar le replico: “No, no me vale”.

NAZARENOS Y TETERAS

31 de marzo de 2012.

En aquellas ocasiones en que gente muy dispar se reúne por alguna causa (Congresos, Reuniones, Convenciones, etc.), es frecuente que los organizadores sugieran a los participantes no tratar ciertos temas. Se considera que temas como la religión, la política o el fútbol (si esto fuera Cuba hablaríamos del béisbol), pueden enardecer los ánimos y entorpecer la convivencia.
Mi deseo no es que en este espacio terminemos a tomatazos. Tampoco me conformo con me digáis “Sí, cariño” a todo (me consta que no es así) Tal vez por ello, y por la confianza que me proporciona este teclado, me dedico a tocaros una y otra vez las partes, perdón quise decir los temas sensibles.
Hoy no va a ser menos. Los “ciempieses” tenemos muchas más patas que los pulpos para “toquetear”. El tema de hoy es claro, pero no, con la iglesia no hemos topado en esta ocasión, esta vez, hemos topado conmigo mismo.
A lo largo de mi vida me he visto confrontado muchas veces a mis “incoherencias” (léanse las comillas) Cuestiones como ser de aquí y de allá a la vez, e incluso de ninguna parte o de donde me venga en gana. Esto puede ser tan trivial como que me guste el color verde y el naranja a la par.
Pudiera ser que os fuera a confesar que soy obrero y de derechas a la vez, pero no es el día ni el caso y no me creo tan atolondrado en ese o en otro sentido. Hablaremos de religión, concretamente de mi/s punto/s de  vista.
Me resulta inevitable acudir a los textos de Richard Dawkins, célebre científico y divulgador, que desde su postura netamente ateísta, desnuda en sus libros los tejemanejes y manipulaciones de la religión. Ya desde su prólogo denuncia sentencias tan simples como ” niño musulmán” o “niño cristiano”. Dawkins defiende la inocencia del niño y confronta estas adjetivaciones con otras como “niño comunista”, “niña conservadora” o similares.
A continuación desgrana conceptos que para el lector común, al que debe dirigirse toda obra de divulgación realmente efectiva, pueden resultar confusos. Así, resbalando sobre conceptos como monoteísmo, politeísmo o panteísmo, se centra en conceptos filosófico-teológicos más sutiles, definiendo teísmo, deísmo, agnosticismo y ateísmo.
Vayamos por partes. Un teísta cree en un Dios creador que sigue interviniendo en su creación vía milagros, comunicación con sus criaturas, premios, castigos, etc. Un deísta cree en un Dios que diseña y crea el Cosmos y se aparta de él como un espectador. Sus criaturas, incluidos nosotros, los humanos, no pueden tener una experiencia directa de Él, y Él no altera caprichosamente las reglas que ha proporcionado en el diseño de su creación. Este es el Dios de Newton. Un agnóstico sostiene que no es posible saber mediante la razón o el conocimiento humanos si existe o no existe un Dios en o detrás de su posible creación. Un ateo niega directamente la existencia de ese Dios.
Dawkins, seguidamente, establece una escala (flexible) en la que se dan todos los casos entre el blanco y el negro de las posturas acerca de la existencia/inexistencia de la divinidad. Esta escala se divide a efectos prácticos en siete peldaños:
1. Fuertemente teísta. Cien por ciento de probabilidades de Dios. En las palabras de C. G. Jung: “Yo no creo, Yo sé”.
 2. Muy alta probabilidad, pero menor al cien por cien. Teísta de facto:
“No lo puedo saber con certidumbre, pero creo fuertemente en Dios y vivo mi vida con la asunción de que el esta alli”.
3. Mayor al cincuenta por ciento; pero no muy alta. Técnicamente agnóstico pero se inclina hacia el teísmo:
 “Tengo mucha incertidumbre, pero estoy inclinado a creer en Dios”.
4. Exactamente cincuenta por ciento. Agnóstico completamente imparcial:
“La existencia y la no-existencia de Dios son exactamente iguales de probables”.
5. Menos del cincuenta por ciento pero no muy bajo. Técnicamente agnóstico pero se inclina al ateísmo:
 “Yo no se si Dios existe, pero me inclino a ser escéptico”.
6. Muy bajas probabilidades, pero sin llegar a cero. Ateo de facto:
“No puedo saberlo con certidumbre, pero pienso que Dios es muy improbable, y vivo mi vida con la asunción de que Él no esta alli”.
7.  Fuertemente ateo:
 “Yo sé que Dios no existe, con la misma convicción de que Jung sabe que existe uno”.
El autor de esta escala se sitúa en el escalón 6 y considera que, racionalmente, no se puede adoptar una postura como la 7ª.
Diréis que aún no he comenzado con mi confesión. Cierto, estoy dando vueltas y vueltas y aún no suena la música de Full Monty, no he empezado a contonearme ni a despojarme del cinturón. Dadme tiempo que empiezo: no tengo claro donde situarme. Puedo decir que tal vez me encuentre con un pie en el tercer escalón y un brazo en el quinto. Evidentemente no creo en un padre benévolo con barbas, ni en una virgen que fue concebida a su vez de forma pura por su madre, ni de un padrastro vengativo. Mi débil fe se acerca más, en todo caso a un Dios en todas las cosas (panteísmo), o una inteligencia creadora excepcional (Primer motor, Madre del Huevo Cósmico, etc.)
Acudiendo a la simpleza racional aristotélica de establecer la virtud en el punto medio, podríamos pensar que ser un agnóstico puro “fifty-fifty” es lo más razonable. Sin embargo, la línea es tremendamente fina y la tibieza, templanza o medianía tremendamente artera. Más adelante, cuando hable de la tetera de Rusell podemos volver a pensar en ello.
Mi incoherencia y mis “estiramientos” no terminan ahí, pero antes de desabotonar mi camisa y mostrar el cuerpo de este líder de opinión (uy, pérdón, ese no soy yo, ese es otro), seguiré comentando algunas cosillas sobre el libro de Dawkins.
Además de aclarar conceptos y de establecer divisiones y escalas, el autor proporciona interesantes datos sobre la persecución que empuja a los ateos y científicos escépticos hacia las catacumbas en la norteamérica anglosajona. Concretamente  cita los datos de una encuesta realizada a la sociedad estadounidense en el año 1999. A la pregunta de si votarían para un cargo público a una persona cualificada que fuese:
  • MUJER (95% lo harían)
  • CATÓLICA-ROMANA (94% lo harían)
  • JUDÍA (92 %)
  • MORMÓN (79%)
  • HOMOSEXUAL (79%)
  • ATEA (49%)
Curioso en una nación establecida como secular en su constitución. Aunque, eso sí, en su otra constitución (la monetaria) reza aquello de “In God We trust”. Esto me recuerda aquellas declaraciones atribuidas a George Bush padre en las cuales venía a decir que los ateos no debían considerarse auténticos ciudadanos estadounidenses (en realidad decía “american people”, lo siento, estos yanquis siempre olvidan que el continente continúa al sur de Texas)
En el libro de Dawkins, que aún no he citado “God delusion”, traducido en español como “El espejismo de Dios”, continúa desarrollándose el pensamiento del autor acudiendo a numerosas citas. Entre otras, compartiré con vosotros una de las más llamativas, fruto del pensamiento del filósofo y matemático Bertrand Rusell:
Muchas personas ortodoxas hablan como si fuese la responsabilidad de los escépticos desprobar ciertos dogmas en vez de que sea la responsabilidad de los dogmáticos el probarlos. Esto es; por supuesto, un error. Si yo sugiriese que entre la Tierra y Marte hay una jarra de porcelana para té dando vueltas alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie sería capaz de desprobar mi afirmación debido a que yo fui cuidadoso en añadir que la jarra de té es tan pequeña que no puede ser vista ni por el más poderoso de nuestros telescopios. Pero si yo continuase para añadir además que como mi afirmación no puede ser desprobada, sería una intolerable presunción de la razón humana dudar de ella, debe pensarse correctamente de mí que estoy hablando sin sentido. Si; en cambio, la existencia de tal jarra de té fuese afirmada en un libro de la antigüedad, enseñada como una verdad sagrada cada domingo e introducida gradualmente en la mente de los niños en las escuelas, dudar en creer en su existencia se convertiría en una marca de excentricidad y daría derecho a enviar a quien duda al psiquiatra en la era de la ilustración o al inquisidor en tiempos más antiguos.
Y sin embargo se mueve…
Bien, ahora sí, ahora me quito la camisa y enseño pecho-lobo (que más quisiera). No, lo que voy a decir es que este escéptico, durante estos días, se tomará vacaciones. En un momento dado el corazón se contagiará de un redoble de tambor. El tímpano bostezará al son de una corneta y de un clarinete. El estómago ronroneará sintiendo el trombón y el bombardino y su nariz se inflamará con el olor de los hachones, de las velas y el incienso.
Es Semana Santa en Zamora. La razón queda en suspenso y, guiado más por la tradición y el sentimiento que por fe, este individuo volverá a boquear y a temblar al paso de las imágenes y de los cofrades. De paso, os aburriré un poquito hablando de Vírgenes, Pasión y Nazarenos.
Buenas noches y buena suerte.

 

ARTÍCULO DE PRESUNTA ACTUALIDAD

22 de enero de 2013

sobre con corazones

Sí, lo sé, con todas las cosas que pasan alrededor, me prodigo presuntamente poco hablando de temas de actualidad. Pero hoy, que presuntamente tengo metido un vídeo en el presunto horno, voy, presuntamente a hablar algo del tema.

Pero permitidme que antes os haga una presunta advertencia: estos son terrenos cenagosos y el presunto Mariano nos ha dicho que, presuntamente, no le temblará la mano a la hora de ordenar a su ombligo que le haga una presunta auditoría a la pelusilla que lo recubre; pero tampoco a la hora de emprender presuntas acciones legales contra aquellos que presuntamente difamen a su presunto partido político.

Por esa razón, presuntamente voy a mirar hacia otro lado. Sí, en definitiva, presuntamente no hablaré del secadero de salchichones, salamis, morcillas, cecinas y embutidos varios que hay en la Calle Génova. (fíjense bien, amigos, que presuntamente no he hablado de “chorizos”). Y de la presunta sorpresa que se han llevado con la noticia nuestros presuntos políticos, periodistas y ciudadanos.

Pues eso, no voy a hablar de ese presunto partido político, voy a hablar de ese presunto maniqueísmo de nuestros periodistas y nuestros presuntos medios de información. Para ello, acompaño el presunto artículo con (y esta vez no son presuntas) unas definiciones del Diccionario de la Real Academia Española:

sobresueldo.

1. m. Retribución o consignación que se añade al sueldo fijo.

sobornar.

(Del lat. subornāre).

1. tr. Corromper a alguien con dádivas para conseguir de él algo.

soborno1.

(De sobornar).

1. m. Acción y efecto de sobornar.

2. m. Dádiva con que se soborna.

3. m. Cosa que mueve, impele o excita el ánimo para inclinarlo a complacer a otra persona.


soborno2.(Del lat. supernus, superior).1. m. Arg. Cosa que se añade a una carga regular.

Ahora decidme, amigos, si los presuntos sobres con dinero presuntamente negro que el presunto Luis repartía entre directivos de ese presunto partido político, era el presunto Luis quien los repartía y no el responsable de pagar las nóminas. Si tenemos en cuenta que, además, presuntamente no se corresponden con ningún presunto concepto de presunta paga de beneficios (¿o sí?) ni horas extras, etc.: ¿Estamos ante un presunto Sobresueldo como dicen nuestros presuntos periodistas o ante un presunto Soborno?

Si consideramos que el presunto Luis, presuntamente, no repartía dádivas a tontas y a locas sino que tenía unos presuntos objetivos que lograr, y los presuntos sobres presuntamente se repartían entre aquellos con autoridad y poder en el presunto partido para empujarle hacia su presunta consecución: ¿Estamos ante un presunto Sobresueldo como dicen nuestros presuntos periodistas o ante un presunto Soborno?

¿Por qué nuestros presuntos periodistas se empeñan en presuntamente tomarnos el supuesto pelo de nuestras cabezas con presuntas palabras presuntamente suavizadas?

El despresuntador que lo despresunte buen despresuntador será (presuntamente)

DUDAS RAZONABLES

Es inevitable que, antes o después, en la vida de todo hombre se despierten dudas sobre aquello que las ofrece. Particularizando en los dogmas de la fe cristiana, una duda amarga y frecuente suele ser: “Si Dios es todopoderoso y bueno ¿cómo permite que en su creación reinen el dolor y la injusticia?”

Planteársela a un pastor de la fe puede conducir a una serie de acrobacias lingüísticas que o bien no te convencen en absoluto o bien te hacen sentir estúpido de no entender algo tan sencillo y magnífico.

Detail of a US dollar bill

Una duda menos sencilla sería la de plantearse como puede resultar que Dios sea omnisciente y omnipotente a la vez. Dicho así no parece presentar ninguna contradicción obvia, pero escarbando en el significado nos podemos encontrar con la paradoja. Si Dios es omnisciente es que lo sabe todo, por lo tanto sabe lo que va a suceder. Ahora bien, como es omnipotente y lo puede todo, puede modificar los sucesos a su voluntad. Pero en caso de hacerlo ya no sucede lo que iba a suceder en un primer momento y no sería omnisciente. En caso de no poder alterar los sucesos para no afectar a su omnisciencia, ese no poder rechaza su omnipotencia.

Hermoso galimatías para este domingo de celebración. Ahora que ya hemos hablado desde lo sencillo y lo complejo, recordaremos la inocencia del niño. Contaba yo unos siete u ocho años

(la memoria no me alcanza para tanto) Esperaba en la Plaza Mayor la llegada de la procesión de la Resurrección. Vi llegar a Cristo Resucitado y pregunté al adulto que me acompañaba:

“Si es tan poderoso que puede resucitar ¿cómo es que no pudo vestirse con ropas?”

LOS DETALLES

Pero, definitivamente, si algo hace grande a la Semana Santa que me he empeñado en hacer que entre por vuestros ojos, eso son los pequeños detalles aquí y allá que concentran la belleza. Los detalles y los momentos especiales que me reservo para otra edición.

P.D. Este año ha sido un fiasco y todo lo hemos tenido que ver en videos y en youtube, porque la lluvia (bienvenida sea) ha obligado a suspender casi todo.

EL RELATO DE LA PASIÓN

Todo debió comenzar con los autos en los que se escenificaban los hechos de la Pasión. Cumplían así una doble función, litúrgica y didáctica dirigida a un público no letrado que conocía de esta forma los hechos fundamentales.

Las procesiones de Zamora no son cronológicas, a excepción de las tres principales de Jueves y Viernes Santo. En este especial con el que prometí aburriros hace una semana, procedo a mostrar las imágenes del relato de la Pasión en Zamora.

 

EL SILENCIO

Cuando la noche es profunda, siluetas del císter con habito de lana y teas encendidas y faroles pueblan la noche. Descienden silenciosos, dejando oir la caída de las gotas de cera, el crepitar de la llama y el hollar de pies descalzos. Solo el compás de tambores destemplados y la voz ronca de los salmos interrumpen el tableteo de las cigüeñas.

Al caer de la tarde la ciudad presta juramento llenando la catedral de fuego y sangre, y en la madrugada vuelven las capas pardas de pastor desde el barrio de Olivares y un bombardino llora su luto al Cristo sin flores, sólo cardos ornan su Gólgota.