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VOLVEMOS AL JARDÍN DE LAS DELICIAS

LA ENTRADA ORIGINAL “UN JARDÍN CON TRES DELICIAS (Parte I), FUE PUBLICADA EL 19 DE ENERO.

http://lascosasdeunciempies.com/2013/01/19/un-jardin-con-tres-delicias-parte-i/

NO OBSTANTE, AHORA QUE RETOMAMOS EL HILO DE ESTA BITÁCORA, ME PARECE APROPIADO RECORDAR DONDE LO DEJAMOS. A CONTINUACIÓN EL ARTÍCULO PUBLICADO ENTONCES, Y… EN BREVE LA CONTINUACIÓN (ESTÁ CALENTITA EN EL HORNO)

Iniciamos aquí un nuevo recorrido por otra joya de la pintura. No hace falta ser muy sagaz para advertir la fascinación que siento por la obra de Hieronymus Bosch y para deducir que, en este recorrido, la joya será El Tríptico del Jardín de las Delicias.

Ya han pasado un par de meses desde la publicación del artículo y el vídeo sobre El Tríptico de las Tentaciones de San Antonio:

http://lascosasdeunciempies.com/2012/11/25/el-triptico-de-las-tentaciones-de-san-antonio/

En este tiempo hemos visitado la obra de otros pintores como Joaquín Sorolla y Murillo, y de artistas de difícil clasificación como M.C. Escher. Hoy, pasando de largo de la obra de otros grandes que aún no hemos visitado, repetimos de nuevo con El Bosco.

Diréis que porqué con tres delicias… Las delicias serán las músicas que acompañen a nuestra visita al jardín, pero todo a su debido tiempo.

The_Garden_of_Earthly_Delights_by_Bosch_High_Resolution_2

A la hora de abordar esta obra, nos encontramos con tres paneles muy heterogéneos entre sí. Tanto que, junto con la complejidad del panel central y del derecho, me he visto obligado, por razones de espacio y de “ambiente” de la obra, a desmenuzarlo en tres partes. De modo que tenemos un tríptico en tres partes. No resulta muy original ¿verdad?

Esta complejidad ha supuesto un mayor esfuerzo a la hora de decidir con que delicias (músicas) acompañar cada una de las partes. Todo junto y reunido sirve para escusar porqué he tardado casi un mes en colgar un nuevo cuadro, y sólo uno, en esta personal Pinacoteca. Ahora me encuentro ya en condiciones de colgar a lo largo de unos pocos días las tres partes en este cajón de sastre que abrís de vez en cuando en vuestras pantallas.

Hieronymus_Bosch_-_The_Garden_of_Earthly_Delights_-_The_exterior_(shutters)El Jardín de las Delicias es el más conocido de los nueve cuadros que componen la colección que el Rey Felipe II recogió de la obra de H. Bosch. Durante mucho tiempo la obra habitó en el Monasterio de El Escorial. Hoy en día, podemos contemplarla en el Museo del Prado de Madrid.

La obra trata de ser moralizante, enseñándonos que los pecados y la inmoralidad nos llevan de la paz y la inocencia del Jardín del Edén, hacia el caos y el suplicio de los infiernos.

El tríptico cerrado representa, en blanco y negro, la Creación del Mundo. Por la ausencia del Sol y la Luna, se dice que representa el tercer día de la creación narrada por el Génesis.

Una vez abierto, el Panel de la izquierda representa el Paraíso en el momento en que Dios le presenta a Adán la última de sus creaciones: Eva. El Panel central muestra la corrupción por el pecado de la lujuria y el Panel de la derecha castiga con el cadalso del infierno a los pecadores del panel central.

220px-Hieronymus_Bosch_018Así, sin más. ¿ya está? ¿todo explicado? Mucho me temo que no. Las escuetas interpretaciones que podemos encontrar repartidas por la web, por libros y, por supuesto, en Wikipedia, ya nos adelantan que no todo lo blanco es blanco ni todo lo negro es negro en esta obra. Fijémonos, por ejemplo en la mirada maliciosa de la lechuza desde el ojo de la fuente de la vida. Maravillémonos con esa roca al pie del lago que, rodeada de reptiles y serpientes, adquiere la silueta de una cabeza (¿no os recuerda a Salvador Dalí?). Sigámosle la pista a esos anímales que luchan y se devoran, a las cumbres de la montaña que se comban anticipando la degradación y el desastre…

Adanes y Evas, les dejo, como no, con el primero de los vídeos que componen este jardín. La música no requiere de mucha presentación (¿o sí?). Se trata del genio de Vivaldi aplicado a un violín solista en el Segundo Movimiento del Invierno. Tal vez hubiera sido más apropiado para el Edén una Primavera o un Verano, pero con Vivaldi hubieran resultado “tormentosos”. No obstante, a pesar de que la música describa una apacible tarde refugiándose de la lluvia y el frío al pie de la lumbre, me ha parecido que su melosidad y ambiente pacífico podía sentarle bien a nuestro propósito.

Disfruten y, ya saben, en breve los otros paneles y las otras delicias.

Continuará…

UN JARDÍN CON TRES DELICIAS (Parte I)

Iniciamos aquí un nuevo recorrido por otra joya de la pintura. No hace falta ser muy sagaz para advertir la fascinación que siento por la obra de Hieronymus Bosch y para deducir que, en este recorrido, la joya será El Tríptico del Jardín de las Delicias.

Ya han pasado un par de meses desde la publicación del artículo y el vídeo sobre El Tríptico de las Tentaciones de San Antonio:

http://lascosasdeunciempies.com/2012/11/25/el-triptico-de-las-tentaciones-de-san-antonio/

En este tiempo hemos visitado la obra de otros pintores como Joaquín Sorolla y Murillo, y de artistas de difícil clasificación como M.C. Escher. Hoy, pasando de largo de la obra de otros grandes que aún no hemos visitado, repetimos de nuevo con El Bosco.

Diréis que porqué con tres delicias… Las delicias serán las músicas que acompañen a nuestra visita al jardín, pero todo a su debido tiempo.

The_Garden_of_Earthly_Delights_by_Bosch_High_Resolution_2

A la hora de abordar esta obra, nos encontramos con tres paneles muy heterogéneos entre sí. Tanto que, junto con la complejidad del panel central y del derecho, me he visto obligado, por razones de espacio y de “ambiente” de la obra, a desmenuzarlo en tres partes. De modo que tenemos un tríptico en tres partes. No resulta muy original ¿verdad?

Esta complejidad ha supuesto un mayor esfuerzo a la hora de decidir con que delicias (músicas) acompañar cada una de las partes. Todo junto y reunido sirve para escusar porqué he tardado casi un mes en colgar un nuevo cuadro, y sólo uno, en esta personal Pinacoteca. Ahora me encuentro ya en condiciones de colgar a lo largo de unos pocos días las tres partes en este cajón de sastre que abrís de vez en cuando en vuestras pantallas.

Hieronymus_Bosch_-_The_Garden_of_Earthly_Delights_-_The_exterior_(shutters)El Jardín de las Delicias es el más conocido de los nueve cuadros que componen la colección que el Rey Felipe II recogió de la obra de H. Bosch. Durante mucho tiempo la obra habitó en el Monasterio de El Escorial. Hoy en día, podemos contemplarla en el Museo del Prado de Madrid.

La obra trata de ser moralizante, enseñándonos que los pecados y la inmoralidad nos llevan de la paz y la inocencia del Jardín del Edén, hacia el caos y el suplicio de los infiernos.

El tríptico cerrado representa, en blanco y negro, la Creación del Mundo. Por la ausencia del Sol y la Luna, se dice que representa el tercer día de la creación narrada por el Génesis.

Una vez abierto, el Panel de la izquierda representa el Paraíso en el momento en que Dios le presenta a Adán la última de sus creaciones: Eva. El Panel central muestra la corrupción por el pecado de la lujuria y el Panel de la derecha   castiga con el cadalso del infierno a los pecadores del panel central.

220px-Hieronymus_Bosch_018Así, sin más. ¿ya está? ¿todo explicado? Mucho me temo que no. Las escuetas interpretaciones que podemos encontrar repartidas por la web, por libros y, por supuesto, en Wikipedia, ya nos adelantan que no todo lo blanco es blanco ni todo lo negro es negro en esta obra. Fijémonos, por ejemplo en la mirada maliciosa de la lechuza desde el ojo de la fuente de la vida. Maravillémonos con esa roca al pie del lago que, rodeada de reptiles y serpientes, adquiere la silueta de una cabeza (¿no os recuerda a Salvador Dalí?). Sigámosle la pista a esos anímales que luchan y se devoran, a las cumbres de la montaña que se comban anticipando la degradación y el desastre…

Adanes y Evas, les dejo, como no, con el primero de los vídeos que componen este jardín. La música no requiere de mucha presentación (¿o sí?). Se trata del genio de Vivaldi aplicado a un violín solista en el Segundo Movimiento del Invierno. Tal vez hubiera sido más apropiado para el Edén una Primavera o un Verano, pero con Vivaldi hubieran resultado “tormentosos”. No obstante, a pesar de que la música describa una apacible tarde refugiándose de la lluvia y el frío al pie de la lumbre, me ha parecido que su melosidad y ambiente pacífico podía sentarle bien a nuestro propósito.

Disfruten y, ya saben, en breve los otros paneles y las otras delicias.

Continuará…

SOROLLA Y LA LUZ DE LEVANTE

Con esta entrada, que he retrasado varias veces por no estar completa o no estar yo conforme con su resultado, me despido de vosotros hasta el año que viene. Que el 2013 nos traiga mucha luz y menos preocupaciones.

sorolla

Hablar de Sorolla es hablar de luz, es hablar de mar, de brisa, de Levante. Con estas cuatro palabras podemos abarcar buena parte de su obra, la más conocida, la más apreciada, la más necesaria en estos días en que la oscuridad del invierno septentrional campa por estas tierras ajenas a la mar.

Joaquin_Sorolla_Retrato_Del_Rey_Don_Alfonso_XIII_con_el_Uniforme_De_Husares

Pero Sorolla, a nada que uno se interna más allá del lugar en el que rompen las olas de su pintura, es más. Joaquín Sorolla, nacido en 1863 en Valencia, es evolución. Evolución desde sus primeros cuadros, al principio de su formación académica, hasta la minuciosidad y el detalle de algunas de sus obras de madurez. Sorolla es luz, pero también sombras. Porque la luz nada vale sin sombras que iluminar. Sorolla es retrato y paisaje. En sus retratos capta desde la inocencia de una niña, hasta la picardía de una mujer madura.

Joaquín_Sorolla_-_La_lechera

Desde la modestia de una lechera asturiana, hasta la pompa y el boato de un joven rey vestido de húsares. En sus paisajes, partiendo de la playa de Valencia, recorre España de norte a sur y retrata sus pueblos desde “la pesca del atún en Ayamonte (Huelva)” hasta “El juego de los bolos en Guipúzcoa”. Desde una”Romería” en Galicia, hasta “El palmeral de Elche”.

Joaquin_Sorolla_y_Bastida_-_Retrato_de_Señora_de_Urcola_llevaba_una_mantilla_de_negro

En sus pinturas apreciamos el placer, la brisa del mar, el paseo ocioso por la playa, el beneficio para la salud de los baños de mar (recomendados desde finales del siglo XIX y que encuentran su máximo exponente en los baños achicharrados de sol “vuelta y vuelta y otra vuelta” y los morenos poco estéticos de la tanorexia en nuestro tiempo), y también los oficios de la pesca y la otra cara del mar, la malvada, la que se lleva la vida en flor de los marinos jóvenes.

220px-Trata_sorolla

La época de Sorolla es también la de Unamuno, la de E. Zola, la del nacimiento de los movimientos políticos y sociales que marcarían el desarrollo del siglo XX. Joaquín no es ajeno al mundo que le toca vivir. Joaquín retrata también la miseria y denuncia sin exageraciones ni aspavientos lo que su retina atrapa a su alrededor.

Para saber más, wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Joaquin_Sorolla, Ministerio de Cultura del Gobierno de España (cuidado con el IVA que os lo cobran) http://museosorolla.mcu.es/colec_pintura.html, y otros enlaces que, hábil navegador de la web, sabrás encontrar.

Joaquin_Sorolla_-_Paseo_a_la_orillas_del_mar

Y antes de terminar os contaré un secreto: Sí, también yo, al pensar en Sorolla, tenía la imagen de señoritas burguesas vestidas de blanco nuclear y paseando ociosas por la playa. Mi visita al Museo del Prado, en la que me aburrí de ver infantas de los Austria, sirvió para apreciar con otros ojos al pintor levantino.

Joaquín_Sorolla_y_Bastida_-_Aún_dicen_que_el_pescado_es_caroConcretamente, su cuadro “Aún dicen que el pescado es caro” atrajo especialmente su curiosidad. Fusilaré directamente lo que Wikipedia dice sobre él. La acción, basada en un libro de Vicente Blasco Ibáñez (escritor realista valenciano de finales del siglo XIX), se da en el, hoy, moribundo barrio de pescadores del Cabañal, destrozado por la especulación urbanística.

De Wikipedia:

Y aún dicen que el pescado es caro es una pintura realizada por el artista español Joaquín Sorolla en el año 1894. Se encuentra expuesta en el Museo del Prado de Madrid.

Es una obra que se encuadra dentro de la primera etapa de la producción del pintor y puede incluirse en el género denominado realismo social. Obtuvo una Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes (España) celebrada en el año 1895. Ese mismo año fue adquirida por el estado español.

El título del cuadro procede de la novela Flor de Mayo escrita por Vicente Blasco Ibáñez que se desarrolla en las playas del barrio del Cabañal en Valencia. En uno de los pasajes, muere en el mar un pescador llamado Pascualet, y su tía se lamenta de lo sucedido mientras exclama: ¡Que viniesen allí todas las zorras que regateaban al comprar en la pescadería!. ¿Aún les parecía caro el pescado? ¡A duro debía costar la libra…!

La escena que se representa muestra a dos pescadores mientras atienden a un tercero que ha sufrido un accidente, este se encuentra con el torso desnudo y de su cuello pende una medalla que probablemente corresponde a la Virgen del Carmen, protectora de los hombres del mar. Alrededor de los personajes pueden observarse diversos objetos habituales en el interior de las embarcaciones, un candil, un tonel para el agua dulce, cuerdas y varios peces.

Yo os dejo con el vídeo que esta vez he elaborado centrándome fundamentalmente en la luz y en el mar. La música del maestro Manuel de Falla.

SOBRE LOS CUADROS QUE APARECEN EN EL ARTÍCULO:

  • Autorretrato, 1904, Museo Sorolla en Madrid.
  •  Retrato del Rey Don Alfonso XIII con el uniforme de húsares de Pavía, 1907, Palacio Real en Madrid.
  • La niña lechera, colección privada.
  • Retrato de señora de Urcola llevaba una mantilla de negro, 1909
  • Trata de blancas, 1894, Museo Sorolla en Madrid.
  • Paseo a la orilla del mar, 1909, Museo Sorolla en Madrid.
  • Aún dicen que el pescado es caro, 1894, Museo del Prado en Madrid.

SOBRE LOS CUADROS EN EL VÍDEO:

  • La playa de Valencia, 1908.
  • Bañar a los niños1908Alte Nationalgalerie en Berlín.
  • La vuelta de la pesca, c1894, Musée d’Orsay, Paris, Francia.
  • Paseo a la orilla del mar, 1909, Museo Sorolla en Madrid.
  • Chicos en la playa, 1909, Museo del Prado en Madrid.
  • La pesca del atún en Ayamonte,  1919, Hispanic Society of America en Nueva York.
  • Triste herencia, 1899. 
  • Arreglando las redes, 1899.
  • Niños en el mar, 1908, Colección particular.
  • Antes del baño, 1909.
  • Aún dicen que el pescado es caro, 1894, Museo del Prado en Madrid.
  • Niña en la playa, 1910, Colección particular

B(artolomé) Esteban Pérez MURILLO, pintor de princesas, santos y gentes del pueblo llano

Immaculate_Conception_of_the_Venerable_Ones_-_leveledOs lo dije: Este fin de semana hablaríamos de B. Esteban. Pero de B(artolomé) Esteban Pérez Murillo, el pintor, máximo exponente de la escuela sevillana en el Barroco español. Lo sé, lo admito, muchos esperabais que hablara de la princesa del pueblo. Hoy no satisfaré tan grande necesidad. 

Sin embargo, podemos hablar de princesas y del pueblo. Murillo no se distinguió por pintar a las delicadas infantas de la familia de los Austrias. La obra de Murillo se reparte entre la iconografía religiosa, la pintura profana y algunos retratos. Se especializó en imágenes de la Inmaculada, del Buen Pastor, San Juan niño y en muchas y variadas pinturas de santos y de pasajes de la Biblia.

Return_of_the_Prodigal_Son_1667-1670_MurilloMurillo nació en 1617 en Sevilla. Por entonces, enriquecida por el comercio con las Indias, Sevilla era la ciudad más poblada de España y de las más pobladas de Europa. A lo largo del siglo, la disminución del comercio con las Indias, una peste, y la pérdida de poder del Imperio Español llevaría a la miseria a las gentes del país. Al tiempo que el oro entraba por las aguas del Guadalquivir, salía por las espadas en las múltiples cuitas de un Imperio y una familia real en decadencia.

Bartolome_murillo-tres_niñosEl ojo del pintor no fue ajeno a esta realidad. Tampoco lo fueron las plumas que lo reflejaron en la rica literatura del Siglo de Oro. Las ciudades y los pueblos estaban llenos de lazarillos, buscones y pícaros que tenían que buscarse la forma de sobrevivir las hambrunas y necesidades.

La pintura de Murillo, muestra a la vez la alegría, la inocencia (también la picardía), y la necesidad de la infancia. Esas medias sonrisas, manos que protegen un pastel, manos ancianas que despiojan alcanzan al corazón del que asiste al espectáculo de su pintura y alcanza la fibra de la comprensión y de la esperanza.

San_Juan_Bautista_niño_(Murillo,_1670)A la hora de poner música a estos cuadros, topé con la casi absoluta ignorancia que tengo de la música española a lo largo del barroco. Al hablar de Barroco y música, rápidamente acuden a mi mente los Vivaldi, Bach, Handel, Albinoni, Pachelbel,… pero, de alguna manera, necesitaba algo más cercano, algo que pudiera haber sonado realmente en esa España de Murillo. Finalmente, vosotros juzgaréis, creo que lo encontré.

Dicen que lo bueno, si breve, es dos veces bueno, y sospecho que lo he conseguido. Una observación: el vídeo está compuesto básicamente por imágenes de la pintura profana de Murillo, pero he incorporado dos cuadros que no forman parte del bloque.

Retrato_de_Nicolás_Omazur

Por una parte su autorretrato, que pintó a petición de sus hijos como consta en la leyenda en latín de su base.

En segundo lugar he incorporado un cuadro de la Sagrada Familia “La Sagrada Familia del pajarito” por su especial emotividad y por el papel que, en pleno siglo XVII, un pintor atribuye a la paternidad (aun siendo putativa en este caso)

Os dejo en compañía del vídeo. Y sí tenéis mucha, mucha curiosidad:

http://es.wikipedia.org/wiki/Bartolom%C3%A9_Esteban_Murillo

http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Paintings_by_Bartolom%C3%A9_Esteban_Murillo

http://www.musicaantigua.com/

LOS CUADROS EN ORDEN DE APARICIÓN:

En el artículo:

Inmaculada Concepción de los Venerables o Inmaculada Soult, hacia 1678, óleo sobre lienzo, 274 x 190 cm, Madrid,Museo del Prado.

El regreso del hijo pródigoWashington,National Gallery of Art.

Tres muchachos (Dos golfillos y un negrito), hacia 1670, LondresDulwich Picture Gallery.

San Juan Bautista niño, 1670, Madrid,Museo del Prado.

Retrato de Nicolás de OmazurMadrid,Museo del Prado.

En el vídeo:

Autorretrato, hacia 1670, The National Gallery, London

Muchacho con un perro, hacia 1650 Hermitage Museum, Paris

Niños comiendo melón y uvas, hacia 1650 Alte Pinakothek, Munich.

Niño espulgándose, hacia 1645, Louvre Museum, París.

Sagrada Familia del pajarito, hacia 1645, Madrid,Museo del Prado.

Anciana despiojando a su nieto, hacia 1670, Alte Pinakothek, Munich.

Muchachos jugando a los dados, hacia 1675, Alte Pinakothek, Munich.

Dos mujeres en la ventana, hacia 1670, Washington,National Gallery of Art.

Niños comiendo en una tartera, hacia 1670, Alte Pinakothek, Munich.

Niño asomado a una ventana, hacia 1675, The National Gallery, London

EL TRÍPTICO DE LAS TENTACIONES DE SAN ANTONIO

En mi viaje a Lisboa, una de las experiencias más gratas fue sentarme frente al Tríptico de las Tentaciones de Antonio de El Bosco. En parte, tras recorrer andando el trecho que va desde el centro histórico de la ciudad hasta la Torre de Belem y volver, mis piernas agradecieron un cuarto de hora de descanso. Pero el cuarto de hora pasó y con él, media hora más y ya no fueron las piernas las que me obligaban a permanecer en el asiento. El tríptico acaparaba mi atención y mis ojos, de forma incansable, recorrían palmo a palmo los tres lienzos tratando, de ser posible, de adherir a mí las figuras, los misterios, los colores, formas e interrogantes que se me planteaban.

Jeroen Anthoniszoon van Aeken, conocido en España como El Bosco, firmaba sus cuadros como Hieronymus Bosch, y así me referiré a él de aquí en adelante. El nombre deriva de la localidad en que nació Bolduque o Bois le duc (Bosque del duque) hacia 1454, en un rincón de lo que hoy son los Países Bajos.

En sus obras abunda el sarcasmo, lo grotesco y una imaginería onírica. Una de las explicaciones para esto es que ‘El Bosco’ aún se encuentra imbuido por la visión medieval repleta de la creencia en hechiceras, la alquimia, la magia, etc. Además, en aquella época de transición hacia la Edad Moderna, abundaban las premoniciones apocalíticas.

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El tema de las tentaciones de San Antonio se repite con frecuencia en la Historia del Arte. Aparece en pinturas medievales, libros iluminados, grabados, etc. Resulta un tema especialmente interesante desde el punto de vista doctrinal, al tratarse de un Santo que se enfrenta al mal y lo vence. Es la eterna lucha entre el Bien y el Mal, entre Cristo y el Diablo.

San Antonio nació  y vivió en el Egipto cristiano del siglo III de nuestra era. Se le tiene por el precursor de la vida monástica, aunque su vida fue más la de un eremita que la de un monje en comunidad. San Antonio renuncia a los bienes y placeres del mundo y vence una tras otra todas las tentaciones que el demonio le presenta en forma de poder, lujuria, etc. Lo más importante, San Atanasio, obispo de Alejandría, en una época de fuertes disputas entre lo que hoy entendemos como ortodoxia cristiana y la herejía arriana, utiliza el ejemplo de la vida virtuosa de Antonio Abad, y sus obras de caridad, como estandarte de su causa.

Hablemos del tríptico. Cuando está cerrado se observan dos escenas en grisalla. Una es el Prendimiento de Cristo, y la otra el Camino al Calvario. Una vez abierto, se disponen ante nosotros tres lienzos con distintas escenas de la vida de San Antonio Abad, en las que se intenta simbolizar la multitud de tormentos por los que pudo pasar el santo de acuerdo con la tradición. Las tentaciones y los demonios aparecen con formas grotescas y seductoras, pero San Antonio vuelve su atención hacia el Señor y hacia las Santas Escrituras derrotando así al mal.

Realizar interpretaciones del cuadro resulta extremadamente aventurado. Lo es incluso para aquellos más avezados en la iconografía y el significado de los símbolos. Muchos han encontrado guiños al simbolismo del Malleus maleficarum y su descripción de las misas negras. Algunas interpretaciones hablan del Fuego de San Antón, una enfermedad extendida en aquellas épocas por Europa central por el consumo de centeno con cornezuelo. La dietilamina del ácido lisérgico (LSD) se obtendría en el horneo y habría producido la sensación de volar, caer, las visiones y la locura. El rezo al santo se entendía que podía favorecer la curación.

(Pinchando en la imagen podeis ver el cuadro en alta definición)

Pero lo dicho, especulaciones. Mejor o peor realizadas pero mucho me temo que ya no podamos preguntarle a Jerónimo qué es lo que pretendía pintar. Tal vez ni siquiera lo sabía. Los pintores entonces eran artesanos por encargo y sus obras seguían las pautas del contrato. Tal vez el noble o comerciante que le encargara la obra le diera unas instrucciones y las siguiera de forma más o menos fiel.

Os invito, en cualquier caso a, si así lo deseáis, visitar estas páginas que os darán mucha más información:

http://es.wikipedia.org/wiki/Tr%C3%ADptico_de_las_Tentaciones_de_san_Antonio

http://es.wikipedia.org/wiki/El_Bosco

http://arteinternacional.blogspot.com.es/2010/03/pintura-gotica-flamenca-el-bosco.html

Las imágenes han sido tomadas de:

http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:The_Temptation_of_Saint_Anthony_by_Hieronymus_Bosch_(Lisbon)

Lo mejor es que observemos con atención a nuestro protagonista, el cuadro: