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ARTÍCULO DE PRESUNTA ACTUALIDAD

sobre con corazones

Sí, lo sé, con todas las cosas que pasan alrededor, me prodigo presuntamente poco hablando de temas de actualidad. Pero hoy, que presuntamente tengo metido un vídeo en el presunto horno, voy, presuntamente a hablar algo del tema.

Pero permitidme que antes os haga una presunta advertencia: estos son terrenos cenagosos y el presunto Mariano nos ha dicho que, presuntamente, no le temblará la mano a la hora de ordenar a su ombligo que le haga una presunta auditoría a la pelusilla que lo recubre; pero tampoco a la hora de emprender presuntas acciones legales contra aquellos que presuntamente difamen a su presunto partido político.

Por esa razón, presuntamente voy a mirar hacia otro lado. Sí, en definitiva, presuntamente no hablaré del secadero de salchichones, salamis, morcillas, cecinas y embutidos varios que hay en la Calle Génova. (fíjense bien, amigos, que presuntamente no he hablado de “chorizos”). Y de la presunta sorpresa que se han llevado con la noticia nuestros presuntos políticos, periodistas y ciudadanos.

Pues eso, no voy a hablar de ese presunto partido político, voy a hablar de ese presunto maniqueísmo de nuestros periodistas y nuestros presuntos medios de información. Para ello, acompaño el presunto artículo con (y esta vez no son presuntas) unas definiciones del Diccionario de la Real Academia Española:

sobresueldo.

1. m. Retribución o consignación que se añade al sueldo fijo.

sobornar.

(Del lat. subornāre).

1. tr. Corromper a alguien con dádivas para conseguir de él algo.

soborno1.

(De sobornar).

1. m. Acción y efecto de sobornar.

2. m. Dádiva con que se soborna.

3. m. Cosa que mueve, impele o excita el ánimo para inclinarlo a complacer a otra persona.


soborno2.(Del lat. supernus, superior).1. m. Arg. Cosa que se añade a una carga regular.

Ahora decidme, amigos, si los presuntos sobres con dinero presuntamente negro que el presunto Luis repartía entre directivos de ese presunto partido político, era el presunto Luis quien los repartía y no el responsable de pagar las nóminas. Si tenemos en cuenta que, además, presuntamente no se corresponden con ningún presunto concepto de presunta paga de beneficios (¿o sí?) ni horas extras, etc.: ¿Estamos ante un presunto Sobresueldo como dicen nuestros presuntos periodistas o ante un presunto Soborno?

Si consideramos que el presunto Luis, presuntamente, no repartía dádivas a tontas y a locas sino que tenía unos presuntos objetivos que lograr, y los presuntos sobres presuntamente se repartían entre aquellos con autoridad y poder en el presunto partido para empujarle hacia su presunta consecución: ¿Estamos ante un presunto Sobresueldo como dicen nuestros presuntos periodistas o ante un presunto Soborno?

¿Por qué nuestros presuntos periodistas se empeñan en presuntamente tomarnos el supuesto pelo de nuestras cabezas con presuntas palabras presuntamente suavizadas?

El despresuntador que lo despresunte buen despresuntador será (presuntamente)

EL BAÚL DE LOS RECUERDOS (II): El año nuevo, tiempo de despropósitos.

Iniciamos un año nuevo. Para los cenizos modernos: “Empieza en martes y termina en 13”. Para los cenizos tradicionales: “Pascuas marciales (Semana Santa en marzo), hambres y mortandades” (¿más?). Para los cenizos de todas las condiciones y edades “Que el año que viene por lo menos estemos igual, nunca peor”

Pues hombre, esperemos estar mejor. No sólo por el dicho de que “Soñando no se puede ser pobre”, sino porque, francamente, la cosa está muy malita. El año 2012, que no empezó en martes ni terminó en 13, y cuya Pascua de Resurrección fue, como Dios manda, en abril, fue un año pródigo en noticias negativas de toda índole. Lo fue, no hay ninguna duda, y lo sabíamos desde su comienzo. Apenas mandamos de vacaciones al “jodido” 2011, y ya estábamos temblando por la que se nos venía encima con el rubicundo año nuevo 2012. Y para colmo, “hay que joderse”, se nos acaba el calendario maya y se nos ocurre vaticinarnos otro fin del mundo más.

Por más que se empeñen en rebuscar, en el cubo de las noticias basura, buenas nuevas con las que alegrarnos la cara, yo, que no me considero cenizo, me empeño en ponerlas del revés.  Y es que en este fin de semana me han atropellado, colisionado, arañado el salpicadero, tirado a la cuneta y dado vueltas de campana con la noticia de que ha habido una reducción en torno al 15 % en los accidentes de tráfico y las víctimas mortales en carretera a lo largo de 2012.

Sin duda, una gran noticia, pero PERO PERO…. Periodistas que estáis para contarnos el QUÉ, QUIÉN, DÓNDE, CUÁNDO y CÓMO. ¿Cómo se “comen” mencionar que, a la par, ha habido una considerable merma de la actividad económica y, por ende, de los traslados por carretera? En fin, a leer las notas de prensa, para interpretarlas debe haber otros…

Está claro, estamos en el tiempo del DES: DESpidos, DESempleo, DESesperanza, DESpotismo, DESinformación, DEStrozo de la Sanidad PÚBLICA, la Educación PÚBLICA, DESolación, y como estamos en año nuevo, pues también de los DESpropósitos. Así iniciábamos en este blog el, DESde hace un par de días, pasado año 2012:

http://lascosasdeunciempies.com/2012/01/04/el-ano-nuevo-des-propositos-y-des-gobiernos/

Me DESpido hasta pronto.

 

SOTA, BOSÓN Y REY

Si en estos días hemos sido lo bastante incautos de encender la televisión o la radio a la hora de los noticiarios, lo habremos visto(oído). Los físicos e ingenieros más frikis de la galaxia han conseguido detectar una misteriosa partícula que al parecer “lo explica todo”. No es mi intención extenderme en tecnicismos sobre la susodicha partícula y la mística de la física de partículas subatómicas. Si lo pretendiera no podría. La física moderna es un terreno tremendamente pantanoso en el que sin un gurú guía con tanto conocimiento como aptitud comunicativa tipo Sagan, Asimov, Davies o Hawkings, es fácil verse embarrado en arenas movedizas.

Sin embargo, viendo que los periodistas de este país han recibido la noticia y se han dispuesto a difundirla con resultado dispar, y viendo que los teólogos y monseñores han entrado al trapo y se han embarrado, tal vez algo pueda decir al respecto.

La partícula en cuestión es llamada Bosón de Higgs. Sería fácil decir que su padre o el que la concibió fue ese adorable octogenario emocionado al recibir el aplauso y la noticia. En realidad, en la ciencia moderna los éxitos son siempre muy compartidos. De hecho, miles de personas han participado en el éxito del acelerador de partículas, bien in situ, bien analizando los datos derivados de las colisiones (buscando la aguja, perdón, el ojo de aguja, en un pajar). En realidad su existencia y sus características fueron propuestas hace cincuenta años por tres grupos de físicos casi simultáneamente. Más información en http://es.wikipedia.org/wiki/Boson_de_Higgs . Sin embargo, como si de un actor de Hollywood o un cantante de éxito se tratara, la partícula es más conocida como “la partícula de Dios”.

Llegados aquí, salta a la vista qué ha despertado tanto interés en los periodistas y los clérigos tan, por otra parte, indiferentes a las cuestiones de la ciencia y de la investigación. Sí, ha sido la purpurina, la alfombra roja, los flases de las cámaras y los guiños los que han imantado nuestra atención y las que han desvirtuado nuevamente lo que hay de cierto detrás de los hechos.

¿Por qué llamarla así? Todo surge de la siguiente forma:

1. Un físico decide escribir un libro sobre el modelo estándar de las partículas subatómicas.

2. En el libro habla del Bosón de Higgs y de la extrema dificultad técnica de su detección (se requieren colisiones precisas a muy alta energía)

3. Decide titular el libro “The goddam particle” (es español “La partícula maldita”)

4. El editor decide que el título “The God particle” vende más.

El resto es historia… De modo que la partícula de Dios es “maldita”. Maldita porque transcurren prácticamente 50 años desde que se sospecha su existencia hasta que se “descubre”.

En el periódico “La Razón”, de tendencia conservadora y católica, la noticia viene con el siguiente titular en portada “Dios está detrás de la partícula de Higgs”. Fijando la vista se ve que la declaración es de un monseñor. En las páginas del interior se describe de forma sencilla en que consiste el descubrimiento y su importancia de una forma aséptica, pero acompañada de una viñeta recordando lo costosísimo del experimento y de las declaraciones de un teólogo que asegura que “La física puede que se tambalee pero no así la teología”

Juzguen ustedes, yo me niego a describir más el maltrato a esta noticia. Costosísimos se me antojan las dietas de los políticos y los gastos militares muy por encima de los gastos en Ciencia, Sanidad y Educación.

Lo adecuado para tratar la noticia es decir que se ha detectado una partícula consecuente en sus propiedades con el bosón descrito por Higgs y otros científicos.

La importancia de la partícula es grande, es el naipe que faltaba en la baraja. Teníamos la sota de copas y el rey de copas y necesitábamos el caballo. Los científicos han encontrado una partícula con cuatro peludas patas, un príncipe, una cabeza de caballo y una copa. Hay que ver si juntas conforman la figura esperada. Entonces podremos decir que tenemos una baraja que, curiosamente, y de eso nada oiréis a los teólogos permitiría entender un proceso de creación de la materia del universo sin la intervención de un Dios.