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O Captain, my Captain! (Instantes de celuloide III)

En una semana en la que retomo contacto con algunos de mis compañeros de adolescencia. En un año en el que entre otras pérdidas podemos hablar de la de Robin Williams: ¡Qué mejor que recordar otro instante de celuloide de los que quedan grabados a fuego en nuestras retinas!

EN LA CRESTA DE LA OLLA: Una mirada atrás en lascosasdeunciempiés (II)

Si algo me sorprende en esta retrospectiva que estoy realizando de lo publicado estos años es que nada parece haber perdido actualidad. Vivimos en un mundo que se nos antoja frenético, convulso. La actualidad se nos presenta como un jeringuillazo de adrenalina. Y sin embargo…
Hoy releo y comparto tres publicaciones.
La primera “MALAS LENGUAS: Reflexiones filológicas de un no-filólogo”, muestra una de mis principales preocupaciones en el tiempo. La preocupación de comunicarme eficaz y correctamente. Como bien sabéis, sigo intentándolo.

http://lascosasdeunciempies.com/2011/11/23/malas-lenguas-reflexiones-filologicas-de-un-no-filologo/

La segunda, “NAZARENOS Y TETERAS”, desnuda ante vuestros ojos otra de mis perennes inquietudes: la perenne lucha entre un yo que siente la necesidad de creer y trascender, y otro (el mismo yo) que examina con los ojos de la razón el sentido de trascendencia que se me quiere vender.

http://lascosasdeunciempies.com/2012/03/31/nazarenos-y-teteras/

La tercera publicación, “ARTÍCULO DE PRESUNTA ACTUALIDAD”, muestra quizás mi inquietud más humana y más compartida con mi entorno social. Debido al presunto carácter del presunto artículo, creo que presuntamente se define mejor leyéndolo.

http://lascosasdeunciempies.com/2013/01/22/articulo-de-presunta-actualidad/

MALAS LENGUAS: Reflexiones filológicas de un no-filólogo.

23 de noviembre de 2011

Mi amigo W es autor de un magnífico blog, repleto de experiencias y reflexiones siempre acordes con su tremenda personalidad. En uno de sus post “El juego, la vida y las palabras”, analiza la situación de nuestra lengua madre.

http://mareundarum.wordpress.com/2010/05/23/el-juego-la-vida-y-las-palabras/

W se sitúa lejos de cualquier visión de la lengua como reducto de resistencia de los eruditos frente a la chabacanería general, el mal uso de la misma en los medios de in-comunicación, el alarmante zapateado de claqué sobre la misma, que cual Fred Astaire, realizan nuestras autoridades: políticos, jueces y tecnócratas varios.

W, en una visión vitalista y evolutiva de la lengua, entiende que la lengua ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. Es pues, desde este punto de vista, un ente vivo que nace (de una lengua madre, como transformación de la misma), crece, y se transforma con el paso del tiempo, reproduciéndose en nuevos dialectos. En definitiva, en un perenne acto de nacer y morir a la vez que engendra nuevas vidas.

Este proceso fue el que hizo que el latín “renaciera” en su contemporánea forma de las lenguas romances (francés, portugués, italiano, español, etc.). ¿Puede alguien decir en qué momento murió el latín? ¿Murió acaso ensartada cuando los romanos se desembarazaron de su cultura etrusca y se abrazaron a la cultura helénica?¿Murió con las cabalgadas de Atila el rey de los Hunos? ¿Con el Concilio Vaticano II? … Curioso entonces que digamos, sin que tercie reflexión alguna por nuestra parte, que el latín es una lengua muerta.

Discrepo, no obstante, y me sitúo en este caso en una equidistancia entre mi amigo W y los señores y señoras (pocas) que ocupan los sillones de la R.A.E., eruditos que, como Lázaro Carreter, desnudan nuestros “malos” hábitos lingüísticos con su “El dardo en la palabra”.

Discrepo con algunas de las reflexiones que mi buen amigo W realiza en su post. Interpreto que, en la parte final de su discurso, cierta languidez, cansancio o cierta filantropía le llevo a disculpar lo que son netamente errores, por no decirlo en negrita, horrores, que se dan en nuestra comunicación tanto escrita como hablada.

Entendiendo que la lengua es, en esencia, una herramienta humana cuyo objetivo es la comunicación, no puedo obviar el hecho de que nuestros malos hábitos lingüísticos, amén de empobrecer, vulgarizar y empequeñecer las aspiraciones estéticas de la lengua, también generan imprecisión al no emplearse las palabras y expresiones con su auténtico significado.

Nuestra pobreza de vocabulario, nuestra falta de tiempo o afición a la lectura, nuestro desinterés alimentan estas imprecisiones y esta falta de eficacia de la comunicación lingüística. Sí a la imprecisión le añadimos la falta de construcción lógica (sujeto + verbo + complementos diversos), y la incoherencia al no pensar antes de abrir la boca, tenemos los ingredientes perfectos para que nuestro vehículo de comunicación patine y se salga de la carretera.

Si tenemos en cuenta la falta de empatía en la gran mayoría de los humanos y ese subjetivismo/relativismo desde el que contemplamos con indiferencia el discurso y el parecer de la persona que tenemos enfrente. Si a eso le añadimos unas gotas de error y de imprecisión, el resultado es que el objetivo de la comunicación se pierde en el desagüe de la in-comunicación.

Por todo ello, amigo W, no puedo estar plenamente de acuerdo con tu visión de evolución de las lenguas. Acepto la vitalidad de las lenguas. Huyo del purismo y fanatismo exacerbado de los señores académicos (y señoras). Pero no puedo aceptar todos los cambios como una Evolución de la lengua, o al menos no como una Evolución positiva.

Por ello, si cuando mantengo una conversación con alguien me repite incesantemente la pregunta “¿Vale?”, no lo puedo evitar le replico: “No, no me vale”.

NAZARENOS Y TETERAS

31 de marzo de 2012.

En aquellas ocasiones en que gente muy dispar se reúne por alguna causa (Congresos, Reuniones, Convenciones, etc.), es frecuente que los organizadores sugieran a los participantes no tratar ciertos temas. Se considera que temas como la religión, la política o el fútbol (si esto fuera Cuba hablaríamos del béisbol), pueden enardecer los ánimos y entorpecer la convivencia.
Mi deseo no es que en este espacio terminemos a tomatazos. Tampoco me conformo con me digáis “Sí, cariño” a todo (me consta que no es así) Tal vez por ello, y por la confianza que me proporciona este teclado, me dedico a tocaros una y otra vez las partes, perdón quise decir los temas sensibles.
Hoy no va a ser menos. Los “ciempieses” tenemos muchas más patas que los pulpos para “toquetear”. El tema de hoy es claro, pero no, con la iglesia no hemos topado en esta ocasión, esta vez, hemos topado conmigo mismo.
A lo largo de mi vida me he visto confrontado muchas veces a mis “incoherencias” (léanse las comillas) Cuestiones como ser de aquí y de allá a la vez, e incluso de ninguna parte o de donde me venga en gana. Esto puede ser tan trivial como que me guste el color verde y el naranja a la par.
Pudiera ser que os fuera a confesar que soy obrero y de derechas a la vez, pero no es el día ni el caso y no me creo tan atolondrado en ese o en otro sentido. Hablaremos de religión, concretamente de mi/s punto/s de  vista.
Me resulta inevitable acudir a los textos de Richard Dawkins, célebre científico y divulgador, que desde su postura netamente ateísta, desnuda en sus libros los tejemanejes y manipulaciones de la religión. Ya desde su prólogo denuncia sentencias tan simples como ” niño musulmán” o “niño cristiano”. Dawkins defiende la inocencia del niño y confronta estas adjetivaciones con otras como “niño comunista”, “niña conservadora” o similares.
A continuación desgrana conceptos que para el lector común, al que debe dirigirse toda obra de divulgación realmente efectiva, pueden resultar confusos. Así, resbalando sobre conceptos como monoteísmo, politeísmo o panteísmo, se centra en conceptos filosófico-teológicos más sutiles, definiendo teísmo, deísmo, agnosticismo y ateísmo.
Vayamos por partes. Un teísta cree en un Dios creador que sigue interviniendo en su creación vía milagros, comunicación con sus criaturas, premios, castigos, etc. Un deísta cree en un Dios que diseña y crea el Cosmos y se aparta de él como un espectador. Sus criaturas, incluidos nosotros, los humanos, no pueden tener una experiencia directa de Él, y Él no altera caprichosamente las reglas que ha proporcionado en el diseño de su creación. Este es el Dios de Newton. Un agnóstico sostiene que no es posible saber mediante la razón o el conocimiento humanos si existe o no existe un Dios en o detrás de su posible creación. Un ateo niega directamente la existencia de ese Dios.
Dawkins, seguidamente, establece una escala (flexible) en la que se dan todos los casos entre el blanco y el negro de las posturas acerca de la existencia/inexistencia de la divinidad. Esta escala se divide a efectos prácticos en siete peldaños:
1. Fuertemente teísta. Cien por ciento de probabilidades de Dios. En las palabras de C. G. Jung: “Yo no creo, Yo sé”.
 2. Muy alta probabilidad, pero menor al cien por cien. Teísta de facto:
“No lo puedo saber con certidumbre, pero creo fuertemente en Dios y vivo mi vida con la asunción de que el esta alli”.
3. Mayor al cincuenta por ciento; pero no muy alta. Técnicamente agnóstico pero se inclina hacia el teísmo:
 “Tengo mucha incertidumbre, pero estoy inclinado a creer en Dios”.
4. Exactamente cincuenta por ciento. Agnóstico completamente imparcial:
“La existencia y la no-existencia de Dios son exactamente iguales de probables”.
5. Menos del cincuenta por ciento pero no muy bajo. Técnicamente agnóstico pero se inclina al ateísmo:
 “Yo no se si Dios existe, pero me inclino a ser escéptico”.
6. Muy bajas probabilidades, pero sin llegar a cero. Ateo de facto:
“No puedo saberlo con certidumbre, pero pienso que Dios es muy improbable, y vivo mi vida con la asunción de que Él no esta alli”.
7.  Fuertemente ateo:
 “Yo sé que Dios no existe, con la misma convicción de que Jung sabe que existe uno”.
El autor de esta escala se sitúa en el escalón 6 y considera que, racionalmente, no se puede adoptar una postura como la 7ª.
Diréis que aún no he comenzado con mi confesión. Cierto, estoy dando vueltas y vueltas y aún no suena la música de Full Monty, no he empezado a contonearme ni a despojarme del cinturón. Dadme tiempo que empiezo: no tengo claro donde situarme. Puedo decir que tal vez me encuentre con un pie en el tercer escalón y un brazo en el quinto. Evidentemente no creo en un padre benévolo con barbas, ni en una virgen que fue concebida a su vez de forma pura por su madre, ni de un padrastro vengativo. Mi débil fe se acerca más, en todo caso a un Dios en todas las cosas (panteísmo), o una inteligencia creadora excepcional (Primer motor, Madre del Huevo Cósmico, etc.)
Acudiendo a la simpleza racional aristotélica de establecer la virtud en el punto medio, podríamos pensar que ser un agnóstico puro “fifty-fifty” es lo más razonable. Sin embargo, la línea es tremendamente fina y la tibieza, templanza o medianía tremendamente artera. Más adelante, cuando hable de la tetera de Rusell podemos volver a pensar en ello.
Mi incoherencia y mis “estiramientos” no terminan ahí, pero antes de desabotonar mi camisa y mostrar el cuerpo de este líder de opinión (uy, pérdón, ese no soy yo, ese es otro), seguiré comentando algunas cosillas sobre el libro de Dawkins.
Además de aclarar conceptos y de establecer divisiones y escalas, el autor proporciona interesantes datos sobre la persecución que empuja a los ateos y científicos escépticos hacia las catacumbas en la norteamérica anglosajona. Concretamente  cita los datos de una encuesta realizada a la sociedad estadounidense en el año 1999. A la pregunta de si votarían para un cargo público a una persona cualificada que fuese:
  • MUJER (95% lo harían)
  • CATÓLICA-ROMANA (94% lo harían)
  • JUDÍA (92 %)
  • MORMÓN (79%)
  • HOMOSEXUAL (79%)
  • ATEA (49%)
Curioso en una nación establecida como secular en su constitución. Aunque, eso sí, en su otra constitución (la monetaria) reza aquello de “In God We trust”. Esto me recuerda aquellas declaraciones atribuidas a George Bush padre en las cuales venía a decir que los ateos no debían considerarse auténticos ciudadanos estadounidenses (en realidad decía “american people”, lo siento, estos yanquis siempre olvidan que el continente continúa al sur de Texas)
En el libro de Dawkins, que aún no he citado “God delusion”, traducido en español como “El espejismo de Dios”, continúa desarrollándose el pensamiento del autor acudiendo a numerosas citas. Entre otras, compartiré con vosotros una de las más llamativas, fruto del pensamiento del filósofo y matemático Bertrand Rusell:
Muchas personas ortodoxas hablan como si fuese la responsabilidad de los escépticos desprobar ciertos dogmas en vez de que sea la responsabilidad de los dogmáticos el probarlos. Esto es; por supuesto, un error. Si yo sugiriese que entre la Tierra y Marte hay una jarra de porcelana para té dando vueltas alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie sería capaz de desprobar mi afirmación debido a que yo fui cuidadoso en añadir que la jarra de té es tan pequeña que no puede ser vista ni por el más poderoso de nuestros telescopios. Pero si yo continuase para añadir además que como mi afirmación no puede ser desprobada, sería una intolerable presunción de la razón humana dudar de ella, debe pensarse correctamente de mí que estoy hablando sin sentido. Si; en cambio, la existencia de tal jarra de té fuese afirmada en un libro de la antigüedad, enseñada como una verdad sagrada cada domingo e introducida gradualmente en la mente de los niños en las escuelas, dudar en creer en su existencia se convertiría en una marca de excentricidad y daría derecho a enviar a quien duda al psiquiatra en la era de la ilustración o al inquisidor en tiempos más antiguos.
Y sin embargo se mueve…
Bien, ahora sí, ahora me quito la camisa y enseño pecho-lobo (que más quisiera). No, lo que voy a decir es que este escéptico, durante estos días, se tomará vacaciones. En un momento dado el corazón se contagiará de un redoble de tambor. El tímpano bostezará al son de una corneta y de un clarinete. El estómago ronroneará sintiendo el trombón y el bombardino y su nariz se inflamará con el olor de los hachones, de las velas y el incienso.
Es Semana Santa en Zamora. La razón queda en suspenso y, guiado más por la tradición y el sentimiento que por fe, este individuo volverá a boquear y a temblar al paso de las imágenes y de los cofrades. De paso, os aburriré un poquito hablando de Vírgenes, Pasión y Nazarenos.
Buenas noches y buena suerte.

 

ARTÍCULO DE PRESUNTA ACTUALIDAD

22 de enero de 2013

sobre con corazones

Sí, lo sé, con todas las cosas que pasan alrededor, me prodigo presuntamente poco hablando de temas de actualidad. Pero hoy, que presuntamente tengo metido un vídeo en el presunto horno, voy, presuntamente a hablar algo del tema.

Pero permitidme que antes os haga una presunta advertencia: estos son terrenos cenagosos y el presunto Mariano nos ha dicho que, presuntamente, no le temblará la mano a la hora de ordenar a su ombligo que le haga una presunta auditoría a la pelusilla que lo recubre; pero tampoco a la hora de emprender presuntas acciones legales contra aquellos que presuntamente difamen a su presunto partido político.

Por esa razón, presuntamente voy a mirar hacia otro lado. Sí, en definitiva, presuntamente no hablaré del secadero de salchichones, salamis, morcillas, cecinas y embutidos varios que hay en la Calle Génova. (fíjense bien, amigos, que presuntamente no he hablado de “chorizos”). Y de la presunta sorpresa que se han llevado con la noticia nuestros presuntos políticos, periodistas y ciudadanos.

Pues eso, no voy a hablar de ese presunto partido político, voy a hablar de ese presunto maniqueísmo de nuestros periodistas y nuestros presuntos medios de información. Para ello, acompaño el presunto artículo con (y esta vez no son presuntas) unas definiciones del Diccionario de la Real Academia Española:

sobresueldo.

1. m. Retribución o consignación que se añade al sueldo fijo.

sobornar.

(Del lat. subornāre).

1. tr. Corromper a alguien con dádivas para conseguir de él algo.

soborno1.

(De sobornar).

1. m. Acción y efecto de sobornar.

2. m. Dádiva con que se soborna.

3. m. Cosa que mueve, impele o excita el ánimo para inclinarlo a complacer a otra persona.


soborno2.(Del lat. supernus, superior).1. m. Arg. Cosa que se añade a una carga regular.

Ahora decidme, amigos, si los presuntos sobres con dinero presuntamente negro que el presunto Luis repartía entre directivos de ese presunto partido político, era el presunto Luis quien los repartía y no el responsable de pagar las nóminas. Si tenemos en cuenta que, además, presuntamente no se corresponden con ningún presunto concepto de presunta paga de beneficios (¿o sí?) ni horas extras, etc.: ¿Estamos ante un presunto Sobresueldo como dicen nuestros presuntos periodistas o ante un presunto Soborno?

Si consideramos que el presunto Luis, presuntamente, no repartía dádivas a tontas y a locas sino que tenía unos presuntos objetivos que lograr, y los presuntos sobres presuntamente se repartían entre aquellos con autoridad y poder en el presunto partido para empujarle hacia su presunta consecución: ¿Estamos ante un presunto Sobresueldo como dicen nuestros presuntos periodistas o ante un presunto Soborno?

¿Por qué nuestros presuntos periodistas se empeñan en presuntamente tomarnos el supuesto pelo de nuestras cabezas con presuntas palabras presuntamente suavizadas?

El despresuntador que lo despresunte buen despresuntador será (presuntamente)

PRECUELA: ANTES DE QUE LA MADRE DE TODAS LAS CALAMIDADES ENTRE EN ESCENA (II)

HISTORIA DEL REY OMAR AL – NEMAN Y DE SUS DOS HIJOS SCHARKAN Y DAUL’MAKAN

                Schehrazada dijo al rey Schahriar:

          He llegado a saber, ¡oh rey afortunado! que hubo en la ciudad de Bagdad, después de reinar muchos califas, y antes de que reinaran otros muchos, un rey que se llamaba Omar Al-Nemán.

       

          Era formidable en poderío; había vencido a todos los Cosroes posibles y subyugado a todos los Césares imaginables. Tan ardiente era, que el fuego abrasador no le quemaba. Nadie le podía igualar en las luchas, ni en el campo de carreras. Si se enfurecía, despedían llamas centelleantes las ventanillas de su nariz. Había conquistado todas las comarcas y extendido su dominio por todos los pueblos y ciudades. Con ayuda de Alah había sometido a todas las criaturas y había llevado sus ejércitos victoriosos hasta las tierras más apartadas. Estaban bajo su soberanía el Oriente y el Occidente. Y entre otros países, la India, el Sindh, la China, el Yemen, el Hedjaz, la Abisinia, el Sudán, la Siria la Grecia y las provincias de Diarbekr, así como todas las islas del mar y cuantos ríos ilustres hay en la tierra, como Seihún y Djihán. el Nilo y el Éufrates.

          Había enviado correos a los límites más recónditos de la tierra, para ponerla al corriente de la verdad y notificarle su imperio. Y todos los correos habían regresado para anunciarle que el mundo entero le estaba sometido, y que todos los señores reconocían respetuosamente su supremacía. Y a todos había extendido los beneficios de su generosidad, y anegándolos en las olas de su magnánimo esplendor, había hecho reinar entre ellos la dulce concordia y la paz fecundadora, pues era magnánimo y de alma elevada en verdad.

          Así es que desde todas partes afluían hacia su trono los regalos y los presentes, así como todos los tributos de la tierra, a lo largo y a lo ancho del mundo. Porque era justo y amado en extremo.

          Ahora bien; el rey Omar Al-Nemán tenía un hijo llamado Scharkán. Y Scharkán se llamaba así porque se revelaba como un prodigio entre los prodigios de aquel tiempo, y sobrepujaba en valor a los héroes más animosos, derribados por él en los torneos. Manejaba maravillosamente la lanza, la espada y el carcaj. Por eso le quería su padre con amor sin igual, y lo designaba como sucesor suyo en el trono del reino. Y era cosa segura que, apenas llegado a la edad de hombre, aquel asombroso Scharkán, que sólo tenía veinte años, había visto, con ayuda de Alah, inclinarse todas las cabezas ante su gloria. Tal era su heroísmo y su temeridad, y tanto iluminaba con el esplendor de sus hazañas. Porque ya había tomado por asalto muchas plazas fuertes y ya había reducido muchas comarcas. Y al extender su fama por toda la superficie del universo, crecía sin cesar su poderío y su hermosa altivez.

          Pero el rey Omar Al-Nemán no tenía más hijo que Scharkán. Verdad es que tenía, como lo permiten el Libro Noble y la Sunnat, cuatro mujeres legítimas, pero sólo una de ellas había sido fecunda, y las otras tres habían resultado estériles. Y además de aquellas cuatro mujeres legítimas que habitaban en palacio, tenía el rey Omar trescientas sesenta concubinas, tantas como los días del año copto, y cada una de aquellas mujeres era de distinta raza. Había dado a cada una un aposento reservado e independiente, y estos aposentos estaban agrupados en doce edificios, tantos como los meses del año, construidos todos en el recinto del palacio. Y cada uno de estos edificios contenía treinta concubinas,
cada cual en su habitación, de modo que había trescientos sesenta aposentos reservados. Y el rey Omar, muy equitativo, había dedicado una noche del año a cada una de sus concubinas, de modo que se acostaba una sola noche con cada concubina, a la cual no volvía a ver hasta el año siguiente. Y no dejó de proceder de este modo durante un gran espacio de tiempo y durante toda su vida. Por eso era famoso por su sabiduría admirable y por su probada virilidad.

          Ahora bien; un día, con permiso del Ordenador de todas las cosas, una de las concubinas del rey Omar quedó embarazada, y su preñez fue conocida inmediatamente en todo el palacio. Llegó la noticia hasta el rey, que se alegró hasta el límite de la alegría, y exclamó muy dichoso: “¡Plegue a Alah que toda mi posteridad y toda mi descendencia se compongan sólo de hijos varones!” Después mandó inscribir en un registro la fecha de la preñez, y empezó a colmar a su concubina de toda clase de consideraciones y regalos.

            A todo esto, Scharkán, el hijo del rey …

    En aquel momento de su narración, Schehrazada vio aproximarse la mañana, y discretamente, aplazó su relato para el otro día.

(Pero como nosotros no somos discretos ni tenemos problema porque llegue la mañana, continuamos…)

PERO CUANDO LLEGO LA 45ª NOCHE
Ella dijo:

          A todo esto, Scharkán, el hijo del rey, se enteró del embarazo de la concubina, y experimentó una gran pena, sobre todo al pensar en que el recién llegado pudiera disputarle la sucesión al trono. Y resolvió suprimir al hijo de la concubina, en caso de que fuera varón. Esto en cuanto a Scharkán.

          Por lo que se refiere a la concubina, hay que decir que era una joven griega llamada Safía.

          Había sido enviada como presente al rey Omar por el rey de los griegos de Kaissaria (1) con gran cantidad de regalos magníficos. Entre todas las esclavas del palacio, era ciertamente la más hermosa por su rostro incomparable, la más esbelta de cintura y la más recia de muslos y de hombros. Además, estaba dotada de una inteligencia muy poco común y de cualidades extraordinarias. Durante las noches, que ahora pasaba el rey Omar con ella, sabía decirle palabras muy dulces, que le encantaban los sentidos y le halagaban mucho; palabras penetrantes, muy dulces y muy expresivas. Y no dejó de hacerlo así, hasta que llegó al término de su preñez. Entonces se sentó en la silla de las parturientas, y presa de dolores de parto, empezó a implorar a Alah devotamente. Y Alah la escuchó sin duda alguna y al momento.

(1) Acaso Cesárea de Capadocia.

          Por su parte, el rey Omar encargó a un eunuco que fuera a anunciarle sin demora el nacimiento de la criatura y su sexo. Y por su parte, Scharkán tampoco dejó de hacer el mismo encargo a otro eunuco. Apenas parió Safía, cuando las comadronas recogieron a la criatura y la examinaron, y habiendo visto que era una niña, se apresuraron a anunciárselo a todas las concurrentes y a los eunucos, clamando: “¡Es una niña! ¡Su rostro es más brillante que la luna!”

          Y el eunuco del rey corrió presuroso a referírselo a su amo.

          Y el eunuco de Scharkán corrió también a anunciar la noticia. Y Scharkán se alegró en extremo. 

    Pero apenas habían salido los eunucos, Safía dijo a las comadronas: “¡Aguardad! ¡Noto que mis entrañas contienen otra cosa!” Y empezó a exhalar nuevos lamentos y a sentir nuevos dolores de parto, y luego, con ayuda de Alah, acabó por parir un segundo hijo.

          Y las comadronas se inclinaron rápidamente y examinaron a la criatura; y era un varón que se parecía a la luna llena, con una frente que deslumbraba de blancura y unas mejillas como rosas floridas.

          Así se alegraron mucho las esclavas, las doncellas y todas las que estaban allí, y en cuanto parió Safía, todas las mujeres llenaron el palacio con sus gritos de alegría, gritos penetrantes que llegaban hasta la nota más aguda. Y de tal manera, que todas las demás concubinas lo oyeron y lo entendieron. Y todas adelgazaron de envidia y malestar. 

          En cuanto al rey Omar Al-Nemán, apenas hubo averiguado la noticia, dio gracias a Alah, y acudió al aposento de Safía, se acercó a ella, le cogió la cabeza con las manos y la besó en la frente. Después se inclinó hacia el recién nacido y lo besó, y en seguida todas las esclavas golpearon las panderetas, y las tañedoras de instrumentos pulsaron las cuerdas armoniosas, y las cantadoras entonaron cantos propios del caso.

        Hecho esto, mandó el rey que se llamase al recién nacido Daul’ makán (Luz del lugar) y a la niña Nozhatú-zamán. (Delicias del tiempo) Y todos se inclinaron para decir “Escucho y obedezco”. En seguido eligió las nodrizas y las sirvientas para los dos niños, así como las esclavas y doncellas. Y por último, mandó repartir entre toda la gente de palacio, vinos, bebidas, perfumes y tantas otras cosas, que la lengua sería incapaz de enumerarlas. Cuando los habitantes de Bagdad se enteraron del doble nacimiento, adornaron e iluminaron la ciudad e hicieron grandes demostraciones de regocijo.

          Después llegaron los emires, los visires y los grandes del reino, y presentaron sus homenajes y felicitaciones al rey Omar Al-Nemán por el nacimiento de su hijo Daul’makán y de su hija Nozhatúzamán. Y el rey les dio las gracias, y les regaló trajes de honor, y les colmó de favores y mercedes, y obsequió a todos los circunstantes con gran largueza, tanto a los notables como a la plebe. Y así siguió hasta que transcurrieron cuatro años. Y durante todo aquel tiempo no dejó pasar ni un solo día sin tener noticias de Safía y de los niños. Y no cesó de enviar a Safía gran cantidad de oro y plata, alhajas, orfebrería, vestidos, sedas y otras maravillas. Y tuvo buen cuidado de confiar la educación de los niños y su custodia a los más adictos y avisados de sus servidores. ¡Y esto fue todo!

          En cuanto a Scharkán, como andaba muy lejos guerreando y combatiendo, tomando ciudades, cubriéndose de gloria en las batallas y venciendo a los héroes más valerosos, no había sabido más que el nacimiento de su hermana Nozhatú-zamán. Pero el nacimiento de su hermano Daul’makán, ocurrido después de la salida del eunuco, nadie había pensado en comunicárselo.

        Un día entre los días, estando sentado en su trono el rey Omar Al-Nemán, entraron los chambelanes de palacio, besaron la tierra entre sus manos, y le dijeron: “¡Oh rey! he aquí que llegan enviados del rey Afridonios, soberano de los rumís y de Constantinia la Grande.’ Y solicitan ser recibidos por ti en audiencia y presentarte sus homenajes. De modo que si accedes les daremos entrada, y si no, tu negativa acallará sus réplicas”. Y el rey concedió el permiso.

          Cuando entraron los enviados, el rey los recibió con bondad, les mandó acercarse, les pidió noticias de su salud, y los interrogó acerca del motivo de su visita. Entonces besaron la tierra entre sus manos y dijeron:

          “¡Oh rey grande y venerable, de alma elevada e infinitamente generosa! sabe que el que hacia ti nos ha enviado es el rey Afridonios, señor del país de Grecia y de Jonia y de todos los ejércitos de las comarcas cristianas, y cuya residencia es el trono de Constantinia (Constantinopla).

          Nos encarga te avisemos que acaba de emprender una guerra terrible contra un tirano feroz, el rey Hardobios, dueño de Kaissaria.

          “La causa de esta guerra es la siguiente: un jefe de tribus árabes había encontrado, en un país recién conquistado, un tesoro de las edades remotas, del tiempo de El-Iskandar el de los Dos Cuernos.(1)

(1)Los árabes llaman así a Alejandro Magno, con motivo de su caballo Bucéfalo

          Este tesoro contenía riquezas incalculables, cuya evaluación nos sería imposible; pues, entre otras maravillas encerraba tres gemas tan gordas como huevos de avestruz, pedrerías sin tacha y sin defecto, y que rivalizan en belleza y en valor con todas las pedrerías de la tierra y del agua. Estas tres gemas preciosas están perforadas por el centro para enhebrarlas en un cordón y servir de collar. Tienen inscripciones misteriosas grabadas en caracteres jónicos, pero se sabe que llevan consigo numerosas virtudes, uno de cuyos menores efectos es preservar, a toda persona que se ponga una de ellas al cuello, de todas las enfermedades, y especialmente de calenturas e irritaciones.

          Los recién nacidos son los más sensibles a estas virtudes.

          “Por lo tanto, cuando el jefe árabe se dio cuenta de estos efectos maravillosos y sospechó las demás virtudes misteriosas, pensó que aquella era la mejor ocasión de granjearse la buena voluntad de nuestro rey Afridonios, y se dispuso inmediatamente a enviarle como regalo las tres gemas preciosas, así como una gran parte del tesoro. Mandó, pues, preparar dos naves, una cargada de riquezas, con las tres gemas preciosas destinadas como regalo a nuestro rey, y otra tripulada por hombres que iban como escolta de aquel precioso tesoro, para preservarlo de los ataques de ladrones o enemigos. Sin embargo, estaba seguro de que nadie se atrevería a atacarle, ni a él directamente ni a las cosas enviadas por él y destinadas a nuestro poderoso rey Afridonios, pues el camino que habían de seguir los navíos era por el mar, a cuyo extremo se encuentra Constantinia.

          “Por eso, apenas estuvieron dispuestos los dos navíos, zarparon y se dieron a la vela hacia nuestro país. Pero un día que habían fondeado en una rada, no lejos de nuestra tierra, los asaltaron súbitamente unos soldados griegos de nuestro vasallo el rey Hardobios de Kaissaria, y les arrebataron cuanto allí se había acumulado en riquezas, tesoros y cosas maravillosas, y entre éstas las tres gemas preciosas. Y después mataron a todos los hombres y se apoderaron de las naves.

          “Cuando tal acción llegó a conocimiento de nuestro rey, mandó inmediatamente contra el rey Hardobios un cuerpo de ejército que fue aniquilado. En seguida mandó otro, que fue aniquilado también. Entonces nuestro rey Afridonios se enfureció en extremo, y juró que se pondría personalmente al frente de todos sus ejércitos reunidos y no regresaría hasta haber destruido la ciudad de Kaissaria, asolando todo el reino de Hardobios y arruinando por completo todos los pueblos que de él dependieran.

          “Y ahora, ¡oh sultán lleno de gloria! venimos a reclamar tu auxilio y a solicitar tu eficaz y poderosa alianza. Y al ayudarnos con tus fuerzas y soldados, indudablemente has de acrecentar tu gloria e ilustrarte con nuevas hazañas”.

          “Y he aquí que nuestro rey nos ha cargado con pesados regalos de todas clases, como homenaje a tu generosidad, y te ruega con insistencia que le otorgues el favor de verlos con buenos ojos y aceptarlos con corazón magnánimo”.

     Dichas estas palabras, los enviados se callaron y se prosternaron y besaron la tierra entre las manos del rey Omar Al-Nemán.

          Y he aquí en qué consistían aquellos presentes del rey Afridonios, señor de Constantinia …

En este momento de su narración, Schehrazada vio apuntar la mañana, y se calló discretamente.

(Pero nosotros seguimos un poco más…)

PERO CUANDO LLEGO LA 46ª NOCHE
Ella dijo:

          Y he aquí en qué consistían aquellos presentes del rey Afridonios, señor de Contantinia:

          Había cincuenta muchachas vírgenes, bellas entre las más bellas de las hijas de Grecia. Había cincuenta muchachos, los mejor formados del país de los rumís, y cada uno de aquellos maravillosos jóvenes llevaba un ancho ropón de amplias mangas, todo de seda con dibujos de oro y figuras de colores, y un cinturón de oro con cinceladuras de plata, al cual iba unida una doble falda de brocado y terciopelo, y en las orejas un arete de oro con una perla redonda y blanca que valía más de mil dinares titulados de oro. Y por su parte, las muchachas llevaban también incalculables magnificencias.

          Así es que el rey Omar los aceptó muy complacido, y ordenó que se tratara a los embajadores con todas las consideraciones debidas. Y mandó reunir a los visires para saber su opinión acerca del socorro pedido por el rey Afridonios de Constantinia. Entonces, de entre los visires se levantó un anciano venerable, respetado por todos y asimismo amado por todos. Era el gran visir, llamado Dandán.

          Y el gran visir, llamado Dandán, dijo:

          “Cierto es, ¡oh sultán glorioso! que ese rey Afridonios, señor de Constantinia la Grande, es un cristiano, infiel a la ley de Alah y de su Profeta (¡sean con él la plegaria y la paz!), y que su pueblo es un pueblo de descreídos. Aquel contra el cual pide socorro, es también un infiel y un descreído. Así es que sus asuntos sólo a ellos les importan, y no pueden interesar ni conmover a los creyentes. Pero de todos modos, te invito a otorgar tu alianza al rey Afridonios y a enviarle un ejército, a cuya cabeza pondrás a tu hijo Sharkán, que precisamente acaba de volver de sus expediciones gloriosas. Y esta idea que te propongo es buena por dos razones: la primera, que el rey de los rumís, al enviarte sus embajadores con los regalos que aceptaste, te pide ayuda y protección; la segunda, que como no tenemos nada que temer de ese reyezuelo de Kaissaria, ayudando al rey Afridonios contra su enemigo obtendrás excelentes resultados y te considerarán como el verdadero vencedor. Y esta proeza será conocida de todos los países, y llegará hasta Occidente. Y entonces los reyes de Occidente solicitarán tu amistad y te enviarán portadores de numerosos regalos de todas clases y de presentes extraordinarios”.

          Cuando el sultán Omar Al-Nemán hubo oído las palabras de su gran visir Dandán, expresó un gran contento, las encontró muy dignas de aprobación, y le dio un ropón de honor, diciéndole: “¡Has nacido para ser inspirador y consejero de reyes! Por eso tu presencia es absolutamente necesaria al frente del ejército. En cuanto a mi hijo Scharkán, no mandará más que la retaguardia”.

          Y el rey mandó llamar en el acto a su hijo Scharkán, le dio cuenta de todo lo que había dicho a los enviados y había propuesto el gran visir Dandán, y le encargó que hiciera sus preparativos de marcha. Y también le encargó que no olvidara distribuir entre los soldados, con la largueza de siempre, las donaciones acostumbradas. Y que los eligiera uno por uno entre los mejores del ejército, formando un cuerpo de diez mil jinetes endurecidos por la guerra y las fatigas. Y Scharkán se sometió respetuosamente a las palabras de su padre Omar Al-Nemán.

          Después se levantó y fue a elegir diez mil jinetes entre los mejores. Repartió a manos llenas oro y riquezas, y les dijo: “¡Ahora os doy tres días completos de reposo y libertad!” Y los diez mil arrogantes jinetes, sumisos a su voluntad, besaron la tierra entre sus manos y salieron, colmados de largueza, a equiparse para la marcha.

          Scharkán fue entonces al salón donde estaban las arcas del Tesoro y el depósito de armas y municiones, y eligió las armas más hermosas, las nieladas de oro, con inscripciones de marfil y ébano. Y así escogió cuanto anhelaron su gusto y su preferencia. Marchó después a las caballerizas, donde se veían todos los caballos más bellos de Nedjed y de Arabia, cada uno de los cuales llevaba su genealogía sujeta al cuello en un saquito con labores de seda y oro adornado con una turquesa. Allí escogió los caballos de las razas más famosas, y para sí eligió un bayo oscuro, de piel lustrosa,
ojos a flor de cara, anchos cascos, cola soberbiamente alta y orejas finas como las de las gacelas. Este caballo se lo había regalado a Omar Al-Nemán el jeque de una poderosa tribu árabe, y era de raza seglauíjedrán.(Una de las más hermosas del Norte y centro de Arabia)

          Y transcurridos los tres días, se reunieron los soldados fuera de la población. Y el rey Omar Al- Nemán salió para despedirse de su hijo Scharkán y del gran visir Dandán. Y se acercó a Scharkán, que besó la tierra entre sus manos, y le hizo donación de siete arcas llenas de monedas, y le encargó que se aconsejase del sabio visir Dandán. Y Scharkán lo escuchó con respeto, y así se lo prometió a su padre. Entonces el rey se volvió hacia el visir Dandán, y le recomendó a su hijo Scharkán y a los soldados de Scharkán. Y el visir besó la tierra entre sus manos, y respondió: “Escucho y obedezco”.
Y Scharkán montó en su caballo seglauíjedrán, y mandó desfilar a los jefes de su ejército y a sus diez mil jinetes…  

CONTINÚA EN:

http://lascosasdeunciempies.com/2014/09/12/aparece-en-escena-la-madre-de-todas-las-calamidades-i/

VOLVEMOS AL JARDÍN DE LAS DELICIAS

LA ENTRADA ORIGINAL “UN JARDÍN CON TRES DELICIAS (Parte I), FUE PUBLICADA EL 19 DE ENERO.

http://lascosasdeunciempies.com/2013/01/19/un-jardin-con-tres-delicias-parte-i/

NO OBSTANTE, AHORA QUE RETOMAMOS EL HILO DE ESTA BITÁCORA, ME PARECE APROPIADO RECORDAR DONDE LO DEJAMOS. A CONTINUACIÓN EL ARTÍCULO PUBLICADO ENTONCES, Y… EN BREVE LA CONTINUACIÓN (ESTÁ CALENTITA EN EL HORNO)

Iniciamos aquí un nuevo recorrido por otra joya de la pintura. No hace falta ser muy sagaz para advertir la fascinación que siento por la obra de Hieronymus Bosch y para deducir que, en este recorrido, la joya será El Tríptico del Jardín de las Delicias.

Ya han pasado un par de meses desde la publicación del artículo y el vídeo sobre El Tríptico de las Tentaciones de San Antonio:

http://lascosasdeunciempies.com/2012/11/25/el-triptico-de-las-tentaciones-de-san-antonio/

En este tiempo hemos visitado la obra de otros pintores como Joaquín Sorolla y Murillo, y de artistas de difícil clasificación como M.C. Escher. Hoy, pasando de largo de la obra de otros grandes que aún no hemos visitado, repetimos de nuevo con El Bosco.

Diréis que porqué con tres delicias… Las delicias serán las músicas que acompañen a nuestra visita al jardín, pero todo a su debido tiempo.

The_Garden_of_Earthly_Delights_by_Bosch_High_Resolution_2

A la hora de abordar esta obra, nos encontramos con tres paneles muy heterogéneos entre sí. Tanto que, junto con la complejidad del panel central y del derecho, me he visto obligado, por razones de espacio y de “ambiente” de la obra, a desmenuzarlo en tres partes. De modo que tenemos un tríptico en tres partes. No resulta muy original ¿verdad?

Esta complejidad ha supuesto un mayor esfuerzo a la hora de decidir con que delicias (músicas) acompañar cada una de las partes. Todo junto y reunido sirve para escusar porqué he tardado casi un mes en colgar un nuevo cuadro, y sólo uno, en esta personal Pinacoteca. Ahora me encuentro ya en condiciones de colgar a lo largo de unos pocos días las tres partes en este cajón de sastre que abrís de vez en cuando en vuestras pantallas.

Hieronymus_Bosch_-_The_Garden_of_Earthly_Delights_-_The_exterior_(shutters)El Jardín de las Delicias es el más conocido de los nueve cuadros que componen la colección que el Rey Felipe II recogió de la obra de H. Bosch. Durante mucho tiempo la obra habitó en el Monasterio de El Escorial. Hoy en día, podemos contemplarla en el Museo del Prado de Madrid.

La obra trata de ser moralizante, enseñándonos que los pecados y la inmoralidad nos llevan de la paz y la inocencia del Jardín del Edén, hacia el caos y el suplicio de los infiernos.

El tríptico cerrado representa, en blanco y negro, la Creación del Mundo. Por la ausencia del Sol y la Luna, se dice que representa el tercer día de la creación narrada por el Génesis.

Una vez abierto, el Panel de la izquierda representa el Paraíso en el momento en que Dios le presenta a Adán la última de sus creaciones: Eva. El Panel central muestra la corrupción por el pecado de la lujuria y el Panel de la derecha castiga con el cadalso del infierno a los pecadores del panel central.

220px-Hieronymus_Bosch_018Así, sin más. ¿ya está? ¿todo explicado? Mucho me temo que no. Las escuetas interpretaciones que podemos encontrar repartidas por la web, por libros y, por supuesto, en Wikipedia, ya nos adelantan que no todo lo blanco es blanco ni todo lo negro es negro en esta obra. Fijémonos, por ejemplo en la mirada maliciosa de la lechuza desde el ojo de la fuente de la vida. Maravillémonos con esa roca al pie del lago que, rodeada de reptiles y serpientes, adquiere la silueta de una cabeza (¿no os recuerda a Salvador Dalí?). Sigámosle la pista a esos anímales que luchan y se devoran, a las cumbres de la montaña que se comban anticipando la degradación y el desastre…

Adanes y Evas, les dejo, como no, con el primero de los vídeos que componen este jardín. La música no requiere de mucha presentación (¿o sí?). Se trata del genio de Vivaldi aplicado a un violín solista en el Segundo Movimiento del Invierno. Tal vez hubiera sido más apropiado para el Edén una Primavera o un Verano, pero con Vivaldi hubieran resultado “tormentosos”. No obstante, a pesar de que la música describa una apacible tarde refugiándose de la lluvia y el frío al pie de la lumbre, me ha parecido que su melosidad y ambiente pacífico podía sentarle bien a nuestro propósito.

Disfruten y, ya saben, en breve los otros paneles y las otras delicias.

Continuará…

UN JARDÍN CON TRES DELICIAS (Parte I)

Iniciamos aquí un nuevo recorrido por otra joya de la pintura. No hace falta ser muy sagaz para advertir la fascinación que siento por la obra de Hieronymus Bosch y para deducir que, en este recorrido, la joya será El Tríptico del Jardín de las Delicias.

Ya han pasado un par de meses desde la publicación del artículo y el vídeo sobre El Tríptico de las Tentaciones de San Antonio:

http://lascosasdeunciempies.com/2012/11/25/el-triptico-de-las-tentaciones-de-san-antonio/

En este tiempo hemos visitado la obra de otros pintores como Joaquín Sorolla y Murillo, y de artistas de difícil clasificación como M.C. Escher. Hoy, pasando de largo de la obra de otros grandes que aún no hemos visitado, repetimos de nuevo con El Bosco.

Diréis que porqué con tres delicias… Las delicias serán las músicas que acompañen a nuestra visita al jardín, pero todo a su debido tiempo.

The_Garden_of_Earthly_Delights_by_Bosch_High_Resolution_2

A la hora de abordar esta obra, nos encontramos con tres paneles muy heterogéneos entre sí. Tanto que, junto con la complejidad del panel central y del derecho, me he visto obligado, por razones de espacio y de “ambiente” de la obra, a desmenuzarlo en tres partes. De modo que tenemos un tríptico en tres partes. No resulta muy original ¿verdad?

Esta complejidad ha supuesto un mayor esfuerzo a la hora de decidir con que delicias (músicas) acompañar cada una de las partes. Todo junto y reunido sirve para escusar porqué he tardado casi un mes en colgar un nuevo cuadro, y sólo uno, en esta personal Pinacoteca. Ahora me encuentro ya en condiciones de colgar a lo largo de unos pocos días las tres partes en este cajón de sastre que abrís de vez en cuando en vuestras pantallas.

Hieronymus_Bosch_-_The_Garden_of_Earthly_Delights_-_The_exterior_(shutters)El Jardín de las Delicias es el más conocido de los nueve cuadros que componen la colección que el Rey Felipe II recogió de la obra de H. Bosch. Durante mucho tiempo la obra habitó en el Monasterio de El Escorial. Hoy en día, podemos contemplarla en el Museo del Prado de Madrid.

La obra trata de ser moralizante, enseñándonos que los pecados y la inmoralidad nos llevan de la paz y la inocencia del Jardín del Edén, hacia el caos y el suplicio de los infiernos.

El tríptico cerrado representa, en blanco y negro, la Creación del Mundo. Por la ausencia del Sol y la Luna, se dice que representa el tercer día de la creación narrada por el Génesis.

Una vez abierto, el Panel de la izquierda representa el Paraíso en el momento en que Dios le presenta a Adán la última de sus creaciones: Eva. El Panel central muestra la corrupción por el pecado de la lujuria y el Panel de la derecha   castiga con el cadalso del infierno a los pecadores del panel central.

220px-Hieronymus_Bosch_018Así, sin más. ¿ya está? ¿todo explicado? Mucho me temo que no. Las escuetas interpretaciones que podemos encontrar repartidas por la web, por libros y, por supuesto, en Wikipedia, ya nos adelantan que no todo lo blanco es blanco ni todo lo negro es negro en esta obra. Fijémonos, por ejemplo en la mirada maliciosa de la lechuza desde el ojo de la fuente de la vida. Maravillémonos con esa roca al pie del lago que, rodeada de reptiles y serpientes, adquiere la silueta de una cabeza (¿no os recuerda a Salvador Dalí?). Sigámosle la pista a esos anímales que luchan y se devoran, a las cumbres de la montaña que se comban anticipando la degradación y el desastre…

Adanes y Evas, les dejo, como no, con el primero de los vídeos que componen este jardín. La música no requiere de mucha presentación (¿o sí?). Se trata del genio de Vivaldi aplicado a un violín solista en el Segundo Movimiento del Invierno. Tal vez hubiera sido más apropiado para el Edén una Primavera o un Verano, pero con Vivaldi hubieran resultado “tormentosos”. No obstante, a pesar de que la música describa una apacible tarde refugiándose de la lluvia y el frío al pie de la lumbre, me ha parecido que su melosidad y ambiente pacífico podía sentarle bien a nuestro propósito.

Disfruten y, ya saben, en breve los otros paneles y las otras delicias.

Continuará…