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LA NIÑA DEL ABRIGO ROJO: Instantes de celuloide (IV)

abrigo rojo

Es apenas un instante. Se produce cuando nos parece que ya no nos puede conmocionar más el horror. Hemos visto como nieva ceniza sobre Cracovia y hemos descubierto el origen del fenómeno. Entonces, portado en una carretilla, aparece el abrigo rojo y los músculos de nuestra garganta se contraen.

Hoy escena doble de una película casi clásica rodada en casi blanco y negro:

 

SOLSTICIOS Y RECUERDOS DEL FIN DEL MUNDO

Pues bien, de nuevo os tengo algo abandonados. Debo reconocer que en la última semana he estado especialmente ocupado, que no preocupado. El caso es que con el fin del mundo, el solsticio de invierno y los fastos navideños que ya tenemos encima, sobre mi cabeza revolotea la sensación de estar viviendo en Macondo.

Nada nuevo bajo el sol. Por la mañana el soniquete (insoportable cuando compruebas nuevamente que no te ha tocado ni el reintegro) de la lotería. Por la tarde inexistente, la noche más larga del año (en el hemisferio norte) negándonos la luz. En la televisión anuncios de perfumes y juguetes y un forastero gordo vestido de rojo y riendo “Jo,jo,jo”. En la radio, que apago, entrevistan a una numeróloga que vaticina el próximo apocalipsis (en minúscula, que ya llevamos varios)loteria

Al final, tras comprobar que mis boletos no están premiados, alguien me dice “Lo que importa es la salud” y le respondo “No lo pongo en duda, pero, en primer lugar hoy me duele la cabeza, la espalda, me estoy quedando calvo, me gotea la nariz, me rasca la garganta y cierto malestar en el estómago me anticipa otros dolores. Y en segundo lugar, tal y como vamos, la salud será sólo para los que puedan pagársela.

Pues sí, es víspera de navidad, y ese es mi sentido del humor. Mientras Papá Noël nos llena de amor y paz y sonrisas, mi cara se vuelve más y más parecida a la de una de las muchas malvadas de Disney (no sé que escoger si a la madrastra de Blancanieves o Cruella de Vil). Pero el caso es que hubo un tiempo en que hasta canté villancicos y colgué adornos de espumillón por la casa. Sí hubo una vez en que fui un niño.abeja maya

Y siendo un niño, allá por el 81 o el 82, viví mi primer “fin del mundo”. No recuerdo como se iba a dar en aquella ocasión. Sé que entonces no estaban de moda los meteoritos, y que la única maya que conocía era una abeja. Tal vez se pensara en la Guerra Nuclear (motivos había) El caso es que al hablar del fin del mundo, mi entonces cabecita infantil pensó en una tapia en un callejón estrecho (curiosamente similar a uno que conocía y me producía cierto miedo). Más allá de la tapia se encontraría el cielo, el vacío con las estrellas. Más acá de la tapia, el mundo con su forma de disco plano de vinilo, que había podido comprobar empíricamente en mis viajes en coche cuando el paisaje era llano.

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Desde entonces ya he vivido otros 3 ó 4 finales del mundo. No es de extrañar que me esté quedando calvo y que cada día sea más descreído. Pero ya no hablaré más de ellos, no se lo merecen. Lo único especial que no hice ayer fue no bajar la basura por si acaso. En caso de acabarse el mundo, podía pillarme leyendo, trabajando, comiendo, fumando, tomando café, o incluso subiendo las escaleras, pero no me apeteció que me sorprendiera sacando la basura. De todas maneras, procuré vigilar que no llegara la calabaza gigantesca que nos iba a devorar (sí también existió esa hipótesis)

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Tiempo después, y es que en el 81 y 82 yo era muy niño, aprendí que la tierra no era circular, sino esférica. Más adelante, aprendí que era la tierra la que giraba en torno al sol y que la órbita no era circular sino elíptica, estando entonces la tierra más cerca o más lejos del sol según la época del año. ¡Eureka! mi mente rápidamente relacionó unas cosas con otras, e interrumpiendo la clase deduje en voz alta que entonces sería Verano cuando estábamos cerca del sol, e Invierno cuando estuviéramos lejos. Mi decepción fue mayúscula cuando la maestra dijo que no. Mi piel tomó el color de una calabaza (apocalíptica, desde luego) cuando  los demás niños empezaron a reír al comprobar que (¡por fin!) había fallado. “Lo que pasa es que en invierno los rayos del sol llegan menos inclinados y el sol está menos alto, y al revés en el verano. Además cuando en el norte es verano, en la mitad sur es invierno y cuando en el norte es invierno, en el sur es verano”

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Ciertamente, esto fue para mí todo un descubrimiento. De hecho, al llegar a casa, empecé a garabatear en el cuaderno tratando de desentrañar la causa de que los rayos llegaran con más o menos inclinación. El resultado fue curioso. Mi idea de “arriba” y “abajo” no tenía aún que ver con la gravedad (lamentablemente a mí no me cayó ninguna ¿calabaza? en la cabeza). Pido disculpas a mis lectores del sur a los que puse “patas arriba”

solsticios

Bastaría con girar unos 30º el dibujo y hacer que lo que se incline más o menos sea el eje de rotación de la tierra y tendríamos la interpretación correcta. Una pequeña cuestión de perspectiva. 

Tres cuestiones más:

El afelio (punto en que la tierra se encuentra más próxima al sol) coincide con el invierno septentrional, nada que ver con mi feliz hipótesis.

Aprovechando que por estas tierras tenemos poca luz, es mi deseo llenar mi pinacoteca de luz, pero eso será en breve.

finisterreEl fin del mundo que quiero conocer, un año de estos, se encuentra en Galicia y era considerado en Fin de la Tierra antes de que conociéramos que al otro lado del “charco” teníamos tantos amigos. El cabo de Finisterre (Fisterra en gallego), punto más occidental de la Península Ibérica.

B(artolomé) Esteban Pérez MURILLO, pintor de princesas, santos y gentes del pueblo llano

Immaculate_Conception_of_the_Venerable_Ones_-_leveledOs lo dije: Este fin de semana hablaríamos de B. Esteban. Pero de B(artolomé) Esteban Pérez Murillo, el pintor, máximo exponente de la escuela sevillana en el Barroco español. Lo sé, lo admito, muchos esperabais que hablara de la princesa del pueblo. Hoy no satisfaré tan grande necesidad. 

Sin embargo, podemos hablar de princesas y del pueblo. Murillo no se distinguió por pintar a las delicadas infantas de la familia de los Austrias. La obra de Murillo se reparte entre la iconografía religiosa, la pintura profana y algunos retratos. Se especializó en imágenes de la Inmaculada, del Buen Pastor, San Juan niño y en muchas y variadas pinturas de santos y de pasajes de la Biblia.

Return_of_the_Prodigal_Son_1667-1670_MurilloMurillo nació en 1617 en Sevilla. Por entonces, enriquecida por el comercio con las Indias, Sevilla era la ciudad más poblada de España y de las más pobladas de Europa. A lo largo del siglo, la disminución del comercio con las Indias, una peste, y la pérdida de poder del Imperio Español llevaría a la miseria a las gentes del país. Al tiempo que el oro entraba por las aguas del Guadalquivir, salía por las espadas en las múltiples cuitas de un Imperio y una familia real en decadencia.

Bartolome_murillo-tres_niñosEl ojo del pintor no fue ajeno a esta realidad. Tampoco lo fueron las plumas que lo reflejaron en la rica literatura del Siglo de Oro. Las ciudades y los pueblos estaban llenos de lazarillos, buscones y pícaros que tenían que buscarse la forma de sobrevivir las hambrunas y necesidades.

La pintura de Murillo, muestra a la vez la alegría, la inocencia (también la picardía), y la necesidad de la infancia. Esas medias sonrisas, manos que protegen un pastel, manos ancianas que despiojan alcanzan al corazón del que asiste al espectáculo de su pintura y alcanza la fibra de la comprensión y de la esperanza.

San_Juan_Bautista_niño_(Murillo,_1670)A la hora de poner música a estos cuadros, topé con la casi absoluta ignorancia que tengo de la música española a lo largo del barroco. Al hablar de Barroco y música, rápidamente acuden a mi mente los Vivaldi, Bach, Handel, Albinoni, Pachelbel,… pero, de alguna manera, necesitaba algo más cercano, algo que pudiera haber sonado realmente en esa España de Murillo. Finalmente, vosotros juzgaréis, creo que lo encontré.

Dicen que lo bueno, si breve, es dos veces bueno, y sospecho que lo he conseguido. Una observación: el vídeo está compuesto básicamente por imágenes de la pintura profana de Murillo, pero he incorporado dos cuadros que no forman parte del bloque.

Retrato_de_Nicolás_Omazur

Por una parte su autorretrato, que pintó a petición de sus hijos como consta en la leyenda en latín de su base.

En segundo lugar he incorporado un cuadro de la Sagrada Familia “La Sagrada Familia del pajarito” por su especial emotividad y por el papel que, en pleno siglo XVII, un pintor atribuye a la paternidad (aun siendo putativa en este caso)

Os dejo en compañía del vídeo. Y sí tenéis mucha, mucha curiosidad:

http://es.wikipedia.org/wiki/Bartolom%C3%A9_Esteban_Murillo

http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Paintings_by_Bartolom%C3%A9_Esteban_Murillo

http://www.musicaantigua.com/

LOS CUADROS EN ORDEN DE APARICIÓN:

En el artículo:

Inmaculada Concepción de los Venerables o Inmaculada Soult, hacia 1678, óleo sobre lienzo, 274 x 190 cm, Madrid,Museo del Prado.

El regreso del hijo pródigoWashington,National Gallery of Art.

Tres muchachos (Dos golfillos y un negrito), hacia 1670, LondresDulwich Picture Gallery.

San Juan Bautista niño, 1670, Madrid,Museo del Prado.

Retrato de Nicolás de OmazurMadrid,Museo del Prado.

En el vídeo:

Autorretrato, hacia 1670, The National Gallery, London

Muchacho con un perro, hacia 1650 Hermitage Museum, Paris

Niños comiendo melón y uvas, hacia 1650 Alte Pinakothek, Munich.

Niño espulgándose, hacia 1645, Louvre Museum, París.

Sagrada Familia del pajarito, hacia 1645, Madrid,Museo del Prado.

Anciana despiojando a su nieto, hacia 1670, Alte Pinakothek, Munich.

Muchachos jugando a los dados, hacia 1675, Alte Pinakothek, Munich.

Dos mujeres en la ventana, hacia 1670, Washington,National Gallery of Art.

Niños comiendo en una tartera, hacia 1670, Alte Pinakothek, Munich.

Niño asomado a una ventana, hacia 1675, The National Gallery, London