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LÁGRIMAS EN LA LLUVIA: Instantes de celuloide (VI)

Auténtica ciencia-ficción.

Nada de ficción pseudocientífica o clasificaciones similares. Si a ello le sumamos como soporte una novela de uno de los grandes maestros del género (Philip K. Dick, “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”),  la eterna dialéctica entre ciencia y ética, y la música de un Vangelis en su época de plenitud creativa, el resultado no puede ser otro que escenas tan impactantes como ésta:

O Captain, my Captain! (Instantes de celuloide III)

En una semana en la que retomo contacto con algunos de mis compañeros de adolescencia. En un año en el que entre otras pérdidas podemos hablar de la de Robin Williams: ¡Qué mejor que recordar otro instante de celuloide de los que quedan grabados a fuego en nuestras retinas!

EN LA CRESTA DE LA OLLA: Una mirada atrás en lascosasdeunciempiés (II)

Si algo me sorprende en esta retrospectiva que estoy realizando de lo publicado estos años es que nada parece haber perdido actualidad. Vivimos en un mundo que se nos antoja frenético, convulso. La actualidad se nos presenta como un jeringuillazo de adrenalina. Y sin embargo…
Hoy releo y comparto tres publicaciones.
La primera “MALAS LENGUAS: Reflexiones filológicas de un no-filólogo”, muestra una de mis principales preocupaciones en el tiempo. La preocupación de comunicarme eficaz y correctamente. Como bien sabéis, sigo intentándolo.

http://lascosasdeunciempies.com/2011/11/23/malas-lenguas-reflexiones-filologicas-de-un-no-filologo/

La segunda, “NAZARENOS Y TETERAS”, desnuda ante vuestros ojos otra de mis perennes inquietudes: la perenne lucha entre un yo que siente la necesidad de creer y trascender, y otro (el mismo yo) que examina con los ojos de la razón el sentido de trascendencia que se me quiere vender.

http://lascosasdeunciempies.com/2012/03/31/nazarenos-y-teteras/

La tercera publicación, “ARTÍCULO DE PRESUNTA ACTUALIDAD”, muestra quizás mi inquietud más humana y más compartida con mi entorno social. Debido al presunto carácter del presunto artículo, creo que presuntamente se define mejor leyéndolo.

http://lascosasdeunciempies.com/2013/01/22/articulo-de-presunta-actualidad/

MALAS LENGUAS: Reflexiones filológicas de un no-filólogo.

23 de noviembre de 2011

Mi amigo W es autor de un magnífico blog, repleto de experiencias y reflexiones siempre acordes con su tremenda personalidad. En uno de sus post “El juego, la vida y las palabras”, analiza la situación de nuestra lengua madre.

http://mareundarum.wordpress.com/2010/05/23/el-juego-la-vida-y-las-palabras/

W se sitúa lejos de cualquier visión de la lengua como reducto de resistencia de los eruditos frente a la chabacanería general, el mal uso de la misma en los medios de in-comunicación, el alarmante zapateado de claqué sobre la misma, que cual Fred Astaire, realizan nuestras autoridades: políticos, jueces y tecnócratas varios.

W, en una visión vitalista y evolutiva de la lengua, entiende que la lengua ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. Es pues, desde este punto de vista, un ente vivo que nace (de una lengua madre, como transformación de la misma), crece, y se transforma con el paso del tiempo, reproduciéndose en nuevos dialectos. En definitiva, en un perenne acto de nacer y morir a la vez que engendra nuevas vidas.

Este proceso fue el que hizo que el latín “renaciera” en su contemporánea forma de las lenguas romances (francés, portugués, italiano, español, etc.). ¿Puede alguien decir en qué momento murió el latín? ¿Murió acaso ensartada cuando los romanos se desembarazaron de su cultura etrusca y se abrazaron a la cultura helénica?¿Murió con las cabalgadas de Atila el rey de los Hunos? ¿Con el Concilio Vaticano II? … Curioso entonces que digamos, sin que tercie reflexión alguna por nuestra parte, que el latín es una lengua muerta.

Discrepo, no obstante, y me sitúo en este caso en una equidistancia entre mi amigo W y los señores y señoras (pocas) que ocupan los sillones de la R.A.E., eruditos que, como Lázaro Carreter, desnudan nuestros “malos” hábitos lingüísticos con su “El dardo en la palabra”.

Discrepo con algunas de las reflexiones que mi buen amigo W realiza en su post. Interpreto que, en la parte final de su discurso, cierta languidez, cansancio o cierta filantropía le llevo a disculpar lo que son netamente errores, por no decirlo en negrita, horrores, que se dan en nuestra comunicación tanto escrita como hablada.

Entendiendo que la lengua es, en esencia, una herramienta humana cuyo objetivo es la comunicación, no puedo obviar el hecho de que nuestros malos hábitos lingüísticos, amén de empobrecer, vulgarizar y empequeñecer las aspiraciones estéticas de la lengua, también generan imprecisión al no emplearse las palabras y expresiones con su auténtico significado.

Nuestra pobreza de vocabulario, nuestra falta de tiempo o afición a la lectura, nuestro desinterés alimentan estas imprecisiones y esta falta de eficacia de la comunicación lingüística. Sí a la imprecisión le añadimos la falta de construcción lógica (sujeto + verbo + complementos diversos), y la incoherencia al no pensar antes de abrir la boca, tenemos los ingredientes perfectos para que nuestro vehículo de comunicación patine y se salga de la carretera.

Si tenemos en cuenta la falta de empatía en la gran mayoría de los humanos y ese subjetivismo/relativismo desde el que contemplamos con indiferencia el discurso y el parecer de la persona que tenemos enfrente. Si a eso le añadimos unas gotas de error y de imprecisión, el resultado es que el objetivo de la comunicación se pierde en el desagüe de la in-comunicación.

Por todo ello, amigo W, no puedo estar plenamente de acuerdo con tu visión de evolución de las lenguas. Acepto la vitalidad de las lenguas. Huyo del purismo y fanatismo exacerbado de los señores académicos (y señoras). Pero no puedo aceptar todos los cambios como una Evolución de la lengua, o al menos no como una Evolución positiva.

Por ello, si cuando mantengo una conversación con alguien me repite incesantemente la pregunta “¿Vale?”, no lo puedo evitar le replico: “No, no me vale”.

NAZARENOS Y TETERAS

31 de marzo de 2012.

En aquellas ocasiones en que gente muy dispar se reúne por alguna causa (Congresos, Reuniones, Convenciones, etc.), es frecuente que los organizadores sugieran a los participantes no tratar ciertos temas. Se considera que temas como la religión, la política o el fútbol (si esto fuera Cuba hablaríamos del béisbol), pueden enardecer los ánimos y entorpecer la convivencia.
Mi deseo no es que en este espacio terminemos a tomatazos. Tampoco me conformo con me digáis “Sí, cariño” a todo (me consta que no es así) Tal vez por ello, y por la confianza que me proporciona este teclado, me dedico a tocaros una y otra vez las partes, perdón quise decir los temas sensibles.
Hoy no va a ser menos. Los “ciempieses” tenemos muchas más patas que los pulpos para “toquetear”. El tema de hoy es claro, pero no, con la iglesia no hemos topado en esta ocasión, esta vez, hemos topado conmigo mismo.
A lo largo de mi vida me he visto confrontado muchas veces a mis “incoherencias” (léanse las comillas) Cuestiones como ser de aquí y de allá a la vez, e incluso de ninguna parte o de donde me venga en gana. Esto puede ser tan trivial como que me guste el color verde y el naranja a la par.
Pudiera ser que os fuera a confesar que soy obrero y de derechas a la vez, pero no es el día ni el caso y no me creo tan atolondrado en ese o en otro sentido. Hablaremos de religión, concretamente de mi/s punto/s de  vista.
Me resulta inevitable acudir a los textos de Richard Dawkins, célebre científico y divulgador, que desde su postura netamente ateísta, desnuda en sus libros los tejemanejes y manipulaciones de la religión. Ya desde su prólogo denuncia sentencias tan simples como ” niño musulmán” o “niño cristiano”. Dawkins defiende la inocencia del niño y confronta estas adjetivaciones con otras como “niño comunista”, “niña conservadora” o similares.
A continuación desgrana conceptos que para el lector común, al que debe dirigirse toda obra de divulgación realmente efectiva, pueden resultar confusos. Así, resbalando sobre conceptos como monoteísmo, politeísmo o panteísmo, se centra en conceptos filosófico-teológicos más sutiles, definiendo teísmo, deísmo, agnosticismo y ateísmo.
Vayamos por partes. Un teísta cree en un Dios creador que sigue interviniendo en su creación vía milagros, comunicación con sus criaturas, premios, castigos, etc. Un deísta cree en un Dios que diseña y crea el Cosmos y se aparta de él como un espectador. Sus criaturas, incluidos nosotros, los humanos, no pueden tener una experiencia directa de Él, y Él no altera caprichosamente las reglas que ha proporcionado en el diseño de su creación. Este es el Dios de Newton. Un agnóstico sostiene que no es posible saber mediante la razón o el conocimiento humanos si existe o no existe un Dios en o detrás de su posible creación. Un ateo niega directamente la existencia de ese Dios.
Dawkins, seguidamente, establece una escala (flexible) en la que se dan todos los casos entre el blanco y el negro de las posturas acerca de la existencia/inexistencia de la divinidad. Esta escala se divide a efectos prácticos en siete peldaños:
1. Fuertemente teísta. Cien por ciento de probabilidades de Dios. En las palabras de C. G. Jung: “Yo no creo, Yo sé”.
 2. Muy alta probabilidad, pero menor al cien por cien. Teísta de facto:
“No lo puedo saber con certidumbre, pero creo fuertemente en Dios y vivo mi vida con la asunción de que el esta alli”.
3. Mayor al cincuenta por ciento; pero no muy alta. Técnicamente agnóstico pero se inclina hacia el teísmo:
 “Tengo mucha incertidumbre, pero estoy inclinado a creer en Dios”.
4. Exactamente cincuenta por ciento. Agnóstico completamente imparcial:
“La existencia y la no-existencia de Dios son exactamente iguales de probables”.
5. Menos del cincuenta por ciento pero no muy bajo. Técnicamente agnóstico pero se inclina al ateísmo:
 “Yo no se si Dios existe, pero me inclino a ser escéptico”.
6. Muy bajas probabilidades, pero sin llegar a cero. Ateo de facto:
“No puedo saberlo con certidumbre, pero pienso que Dios es muy improbable, y vivo mi vida con la asunción de que Él no esta alli”.
7.  Fuertemente ateo:
 “Yo sé que Dios no existe, con la misma convicción de que Jung sabe que existe uno”.
El autor de esta escala se sitúa en el escalón 6 y considera que, racionalmente, no se puede adoptar una postura como la 7ª.
Diréis que aún no he comenzado con mi confesión. Cierto, estoy dando vueltas y vueltas y aún no suena la música de Full Monty, no he empezado a contonearme ni a despojarme del cinturón. Dadme tiempo que empiezo: no tengo claro donde situarme. Puedo decir que tal vez me encuentre con un pie en el tercer escalón y un brazo en el quinto. Evidentemente no creo en un padre benévolo con barbas, ni en una virgen que fue concebida a su vez de forma pura por su madre, ni de un padrastro vengativo. Mi débil fe se acerca más, en todo caso a un Dios en todas las cosas (panteísmo), o una inteligencia creadora excepcional (Primer motor, Madre del Huevo Cósmico, etc.)
Acudiendo a la simpleza racional aristotélica de establecer la virtud en el punto medio, podríamos pensar que ser un agnóstico puro “fifty-fifty” es lo más razonable. Sin embargo, la línea es tremendamente fina y la tibieza, templanza o medianía tremendamente artera. Más adelante, cuando hable de la tetera de Rusell podemos volver a pensar en ello.
Mi incoherencia y mis “estiramientos” no terminan ahí, pero antes de desabotonar mi camisa y mostrar el cuerpo de este líder de opinión (uy, pérdón, ese no soy yo, ese es otro), seguiré comentando algunas cosillas sobre el libro de Dawkins.
Además de aclarar conceptos y de establecer divisiones y escalas, el autor proporciona interesantes datos sobre la persecución que empuja a los ateos y científicos escépticos hacia las catacumbas en la norteamérica anglosajona. Concretamente  cita los datos de una encuesta realizada a la sociedad estadounidense en el año 1999. A la pregunta de si votarían para un cargo público a una persona cualificada que fuese:
  • MUJER (95% lo harían)
  • CATÓLICA-ROMANA (94% lo harían)
  • JUDÍA (92 %)
  • MORMÓN (79%)
  • HOMOSEXUAL (79%)
  • ATEA (49%)
Curioso en una nación establecida como secular en su constitución. Aunque, eso sí, en su otra constitución (la monetaria) reza aquello de “In God We trust”. Esto me recuerda aquellas declaraciones atribuidas a George Bush padre en las cuales venía a decir que los ateos no debían considerarse auténticos ciudadanos estadounidenses (en realidad decía “american people”, lo siento, estos yanquis siempre olvidan que el continente continúa al sur de Texas)
En el libro de Dawkins, que aún no he citado “God delusion”, traducido en español como “El espejismo de Dios”, continúa desarrollándose el pensamiento del autor acudiendo a numerosas citas. Entre otras, compartiré con vosotros una de las más llamativas, fruto del pensamiento del filósofo y matemático Bertrand Rusell:
Muchas personas ortodoxas hablan como si fuese la responsabilidad de los escépticos desprobar ciertos dogmas en vez de que sea la responsabilidad de los dogmáticos el probarlos. Esto es; por supuesto, un error. Si yo sugiriese que entre la Tierra y Marte hay una jarra de porcelana para té dando vueltas alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie sería capaz de desprobar mi afirmación debido a que yo fui cuidadoso en añadir que la jarra de té es tan pequeña que no puede ser vista ni por el más poderoso de nuestros telescopios. Pero si yo continuase para añadir además que como mi afirmación no puede ser desprobada, sería una intolerable presunción de la razón humana dudar de ella, debe pensarse correctamente de mí que estoy hablando sin sentido. Si; en cambio, la existencia de tal jarra de té fuese afirmada en un libro de la antigüedad, enseñada como una verdad sagrada cada domingo e introducida gradualmente en la mente de los niños en las escuelas, dudar en creer en su existencia se convertiría en una marca de excentricidad y daría derecho a enviar a quien duda al psiquiatra en la era de la ilustración o al inquisidor en tiempos más antiguos.
Y sin embargo se mueve…
Bien, ahora sí, ahora me quito la camisa y enseño pecho-lobo (que más quisiera). No, lo que voy a decir es que este escéptico, durante estos días, se tomará vacaciones. En un momento dado el corazón se contagiará de un redoble de tambor. El tímpano bostezará al son de una corneta y de un clarinete. El estómago ronroneará sintiendo el trombón y el bombardino y su nariz se inflamará con el olor de los hachones, de las velas y el incienso.
Es Semana Santa en Zamora. La razón queda en suspenso y, guiado más por la tradición y el sentimiento que por fe, este individuo volverá a boquear y a temblar al paso de las imágenes y de los cofrades. De paso, os aburriré un poquito hablando de Vírgenes, Pasión y Nazarenos.
Buenas noches y buena suerte.

 

ARTÍCULO DE PRESUNTA ACTUALIDAD

22 de enero de 2013

sobre con corazones

Sí, lo sé, con todas las cosas que pasan alrededor, me prodigo presuntamente poco hablando de temas de actualidad. Pero hoy, que presuntamente tengo metido un vídeo en el presunto horno, voy, presuntamente a hablar algo del tema.

Pero permitidme que antes os haga una presunta advertencia: estos son terrenos cenagosos y el presunto Mariano nos ha dicho que, presuntamente, no le temblará la mano a la hora de ordenar a su ombligo que le haga una presunta auditoría a la pelusilla que lo recubre; pero tampoco a la hora de emprender presuntas acciones legales contra aquellos que presuntamente difamen a su presunto partido político.

Por esa razón, presuntamente voy a mirar hacia otro lado. Sí, en definitiva, presuntamente no hablaré del secadero de salchichones, salamis, morcillas, cecinas y embutidos varios que hay en la Calle Génova. (fíjense bien, amigos, que presuntamente no he hablado de “chorizos”). Y de la presunta sorpresa que se han llevado con la noticia nuestros presuntos políticos, periodistas y ciudadanos.

Pues eso, no voy a hablar de ese presunto partido político, voy a hablar de ese presunto maniqueísmo de nuestros periodistas y nuestros presuntos medios de información. Para ello, acompaño el presunto artículo con (y esta vez no son presuntas) unas definiciones del Diccionario de la Real Academia Española:

sobresueldo.

1. m. Retribución o consignación que se añade al sueldo fijo.

sobornar.

(Del lat. subornāre).

1. tr. Corromper a alguien con dádivas para conseguir de él algo.

soborno1.

(De sobornar).

1. m. Acción y efecto de sobornar.

2. m. Dádiva con que se soborna.

3. m. Cosa que mueve, impele o excita el ánimo para inclinarlo a complacer a otra persona.


soborno2.(Del lat. supernus, superior).1. m. Arg. Cosa que se añade a una carga regular.

Ahora decidme, amigos, si los presuntos sobres con dinero presuntamente negro que el presunto Luis repartía entre directivos de ese presunto partido político, era el presunto Luis quien los repartía y no el responsable de pagar las nóminas. Si tenemos en cuenta que, además, presuntamente no se corresponden con ningún presunto concepto de presunta paga de beneficios (¿o sí?) ni horas extras, etc.: ¿Estamos ante un presunto Sobresueldo como dicen nuestros presuntos periodistas o ante un presunto Soborno?

Si consideramos que el presunto Luis, presuntamente, no repartía dádivas a tontas y a locas sino que tenía unos presuntos objetivos que lograr, y los presuntos sobres presuntamente se repartían entre aquellos con autoridad y poder en el presunto partido para empujarle hacia su presunta consecución: ¿Estamos ante un presunto Sobresueldo como dicen nuestros presuntos periodistas o ante un presunto Soborno?

¿Por qué nuestros presuntos periodistas se empeñan en presuntamente tomarnos el supuesto pelo de nuestras cabezas con presuntas palabras presuntamente suavizadas?

El despresuntador que lo despresunte buen despresuntador será (presuntamente)

LA SUPERACIÓN DE SÍ MISMO

El título puede sugerir que vamos a hablar de los libros de autoayuda, de psicología peatonal rayando con cartas astrológicas y barajas de tarot, o incluso de la moda mucho más moderna del “coaching”, en la que se nos “enseña” a ser feliz encontrando el sentido de nuestra vida en la competitividad capitalista del neoliberalismo.

Pues no, he desempolvado nuevamente a Nietzsche. He tomado el plumero y luego he abierto las páginas de “Así habló Zarathustra”. Esto es lo que nos cuenta, y no es poco, en este texto se juntan muchos de sus pensamientos fundamentales:

DE LA SUPERACIÓN DE SÍ MISMO

«Voluntad de verdad»: ¿es así como llamáis vosotros, los más sabios, a cuanto os impulsa e inflama?

Voluntad de volver pensable todo lo que existe: ¡así llamo yo a vuestra voluntad!

Queréis hacer pensable cuanto existe: pues, con justificada desconfianza, dudáis de que sea ya pensable.

Mas todo lo existente debe amoldarse y plegarse a vosotros: ¡así lo decreta vuestra voluntad! Debe allanarse y someterse al espíritu, como espejo e imagen reflejada de éste.

¡Así es vuestra voluntad, sapientísimos, una voluntad de poder! Hasta cuando habláis del bien y del mal, y de las valoraciones.

Queréis crear un mundo ante el que podáis arrodillaros: ésa es vuestra última esperanza y vuestra última embriaguez.

Los no sabios, ciertamente, el pueblo, son como el río sobre el que navega una barca: y en la barca se asientan solemnes y embozadas las tablas de valores.

Sobre el río del devenir habéis colocado vuestra voluntad y vuestros valores: lo que es creído por el pueblo como bueno y como malo me revela a mí una vieja voluntad de poder.

¡Oh, hombres sapientísimos! Vosotros sois quienes colocasteis tales pasajeros en la barquilla, y quienes les disteis pompas y nombres vanidosos. ¡Sí, vosotros, y vuestra voluntad de dominio!

Ahora el río lleva vuestra barca: tiene que llevarla. Poco importa que la ola rota espumee y se oponga encolerizada a la quilla.

¡Oh, sapientísimos, no es el río vuestro peligro y el término de vuestro bien y vuestro mal, sino aquella misma voluntad, la voluntad de poder, la inagotable y fecunda voluntad de vida!

Mas para que comprendáis mi palabra sobre el bien y el mal, voy a deciros mi palabra sobre la vida, y sobre la especie de todo cuanto tiene vida.

Yo he seguido las huellas de lo que vive, he recorrido los caminos más grandes y los más pequeños para conocer su especie.

En un espejo de cien facetas he captado su mirada cuando estaba cerrada su boca, a fin de que fuesen sus ojos los que me hablaran. Y sus ojos me han hablado.

Allá donde encontré seres vivos, allí también oí hablar de obediencia, todo ser con vida es obediente.

Y esto es lo segundo: sólo se manda a quien no sabe obedecerse a sí mismo. Así es la especie de los seres vivos.

Mas esto es lo tercero que oí: Mandar es más difícil que obedecer. Y no sólo porque quien manda ha de soportar el peso de quienes obedecen , un peso que fácilmente le aplasta.

En todo mandar he visto siempre un ensayo y un riesgo. Siempre que el ser vivo manda, se arriesga a sí mismo.

Y aun cuando se manda así mismo, tiene que expiar su mandar: tiene que ser juez, y vengador, y víctima de su propia ley.

¿Cómo puede ocurrir así?, me preguntaba. ¿Qué es lo que induce a los seres vivos a obedecer, y a mandar, y a ser obedientes aun mandando?

¡Escuchad, pues, mi palabra, sapientísimos! Examinad con seriedad si he profundizado hasta el corazón de la vida, hasta las raíces mismas de su corazón.

Donde divisé un ser vivo, allí encontré también voluntad de poder: e incluso en la voluntad del siervo encontré la voluntad de ser señor.

Servir al más fuerte, a eso persuade al más débil su voluntad, que quiere ser señora de lo que es más débil todavía: tal es el único goce del que no quiere privarse.

Y así como el menor se entrega al mayor, para dominar y disfrutar de poder sobre el mínimo, así también el mayor se entrega y arriesga la vida por amor al poder.

Tal es la entrega del más fuerte: ser temeridad y riesgo, y un juego de dados con la muerte.

Donde existen sacrificio y servicios, y miradas de amor, allí hay también voluntad de dominio. Por caminos tortuosos se introduce el débil enel fortín, hasta el corazón del poderoso – y le roba el poder.

Este secreto me ha revelado la vida: «Mira -me vino a decir-, yo soy lo que siempre debe superarse a sí mismo.»

Vosotros llamáis a eso voluntad de engendrar, o instinto de los fines, de algo más alto, más alejado, más diverso: pero todo eso es una sola y misma realidad, un único misterio.

Prefiero hundirme en mi ocaso y renunciar a esa única cosa: en verdad, donde haya ocaso y otoño, allí la vida se inmola a sí misma -¡por el poder!

¡Yo tengo que ser combate y devenir, y finalidad, y contradicción de los fines!¡Ay, quien comprenda mi voluntad comprenderá también las sendas tortuosas por las que tengo que caminar!

Cualesquiera cosas que yo crea, y las ame como las ame, pronto tendré que ser su adversario, y el adversario de mi amor: así lo quiere mi voluntad.

Y también tú, hombre del conocimiento, no eres sino un sendero y una huella de mi voluntad: ¡en verdad, mi voluntad de poder sigue igualmente las huellas de tu voluntad de verdad!

No hadado ciertamente en el banco de la verdad quien contra ella lanzó la frase «voluntad de existir»: ¡tal voluntad no existe!

Lo que no existe no puede querer; y lo que está en la existencia, ¿cómo habría de apetecer lo que ya tiene?

Solamente hay voluntad allí donde hay vida: pero no voluntad de vida, sino -tal es mi doctrina- ¡voluntad de poder!

Muchas cosas tiene el viviente en mayor aprecio que su propia vida. Mas en su propio apreciar habla -¡la voluntad de poder!

Eso me enseñó la vida, y por eso resuelvo yo, oh, sabios, hasta el enigma de vuestros corazones.

En verdad os digo, no existen un bien ni un mal imperecederos. Tienen que superarse a sí mismos por sí mismos siempre de nuevo.

Con vuestros valores, con vuestras palabras sobre el bien y el mal, vosotros, los valoradores, ejercéis la violencia, y ése es vuestro oculto amor, el esplendor, la emoción, el desbordamiento de vuestra alma.

Mas de vuestros valores brota una violencia más fuerte y una renovada superación: al chocar con ella se rompen el huevo y la cáscara.

Y quien quiere ser un creador en el bien y en el mal, ése ha de ser primero un destructor, y quebrantar valores.

Así, para realizar el mayor bien hay que cometer el mayor mal: ésa es la bondad creadora.

Hablemos de esto, sapientísimos, aunque haga daño. Peor es callar: todas las verdades calladas se vuelven venenosas.

¡Y rompamos todo aquello que podamos romper a nuestras verdades! ¡Hay aún muchas cosas por edificar!

Así habló Zarathustra.

DE LA CHUSMA

DE LA CHUSMA

(De “Así habló Zarathustra” de Friedrich Nietzsche)

La vida es un manantial de placer; pero donde la chusma va a beber con los demás, allí todos los pozos quedan envenenados.

Por todo lo limpio siento inclinación; pero no soporto ver los hocicos de mofa y la sed
de los impuros.

Han lanzado sus ojos al fondo del pozo: ahora me sube del pozo el reflejo de su repugnante sonrisa.
El agua santa la han envenenado con su lascivia; y como llamaron placer a sus sucios sueños, han envenenado incluso las palabras.

Se enfada la llama cuando ellos ponen al fuego sus húmedos corazones; también el espíritu borbotea y humea cuando la chusma se acerca al fuego.

Dulzona y excesivamente blanda se pone en su mano la fruta: al árbol frutal su mirada lo vuelve fácil de desgajar por el viento y le seca el ramaje.

Y más de uno que se apartó de la vida, se apartó tan sólo de la chusma: no quería compartir pozo y llama y fruta con la chusma.

Y más de uno que se marchó al desierto y padeció sed con los animales rapaces, únicamente quería no sentarse con camelleros sucios en torno a la cisterna.

Y más de uno que vino como aniquilador y como granizada para todos los campos de
frutos, sólo quería meter su pie en la boca de la chusma y así tapar su gaznate.

Y el bocado que más se me ha atragantado no es saber que la vida misma necesita enemistad y muerte y cruces de tortura: -Sino que una vez pregunté, y casi me asfixié con mi pregunta: ¿Cómo? ¿La vida tiene necesidad también de la chusma? ¿Se necesitan pozos envenenados, y fuegos malolientes, y sueños ensuciados, y gusanos en el pan de la vida?

¡No mi odio, sino mi náusea es la que se ha cebado insaciablemente en mi vida! ¡Ay, a menudo me cansé del espíritu cuando encontré que también la chusma es rica de espíritu!

Y a los que dominan les di la espalda cuando vi lo que ellos llaman ahora dominar: chalanear y regatear por el poder – ¡con la chusma!

Entre pueblos de lengua extraña he habitado con los oídos cerrados: para que la lengua
de su chalaneo permaneciese extraña a mí, y su regatear por el poder.

Y tapándome la nariz he pasado con disgusto a través de todo ayer y todo hoy: ¡en verdad, todo ayer y todo hoy hiede a chusma que escribe!

Igual que un lisiado que se hubiera quedado sordo y ciego y mudo: así viví yo largo
tiempo, para no vivir con la chusma del poder, de la pluma y de los placeres.

Fatigosamente subía escaleras mi espíritu, y con cautela; limosnas de placer fueron su alivio; apoyada en el bastón se arrastraba la vida para el ciego.

¿Qué me ocurrió, sin embargo? ¿Cómo me redimí de la náusea? ¿Quién rejuveneció
mis ojos? ¿Cómo volé hasta la altura en la que ninguna chusma se sienta ya junto al pozo? ¿Mi propia náusea me proporcionó alas y me dio fuerzas que presienten las fuentes?

¡En verdad, hasta lo más alto tuve que volar para reencontrar el manantial del placer!

¡Oh, lo encontré, hermanos míos! ¡Aquí en lo más alto brota para mí el manantial del
placer! ¡Y hay una vida de la cual no bebe la chusma con los demás!

¡Casi demasiado violenta resulta tu corriente para mí, fuente del placer! ¡Y a menudo
has vaciado de nuevo la copa queriendo llenarla!

Y todavía tengo que aprender a acercarme a ti con mayor modestia: con demasiada violencia corre aún mi corazón a tu encuentro:

-Mi corazón, sobre el que arde mi verano, el breve, ardiente, melancólico, sobrebienaventurado: ¡cómo apetece mi corazón estival tu frescura!
¡Disipada se halla la titubeante tribulación de mi primavera! ¡Pasada está la maldad de mis copos de nieve de junio! ¡En verano me he transformado enteramente y en mediodía de verano!

Un verano en lo más alto, con fuentes frías y silencio bienaventurado: ¡oh, venid, amigos míos, para que el silencio resulte aún más bienaventurado!

Pues ésta es nuestra altura y nuestra patria: en un lugar demasiado alto y abrupto habitamos nosotros aquí para todos los impuros y para su sed.

¡Lanzad vuestros ojos puros en el manantial de mi placer, amigos míos! ¡Cómo habría él de enturbiarse por ello! ¡En respuesta os reirá con su pureza!

En el árbol Futuro construimos nosotros nuestro nido; ¡águilas deben traernos en sus
picos alimento a nosotros los solitarios!

¡En verdad, no un alimento del que también a los impuros les esté permitido comer! ¡Fuego creerían devorar y se abrasarían los hocicos!

¡En verdad, aquí no tenemos preparadas moradas para impuros! ¡Una caverna de hielo significaría para sus cuerpos nuestra felicidad, y para sus espíritus!

Y cual vientos fuertes queremos vivir por encima de ellos, vecinos de las águilas, vecinos de la nieve, vecinos del sol: así es como viven los vientos fuertes.

E igual que un viento quiero yo soplar todavía alguna vez entre ellos, y con mi espíritu cortar la respiración a su espíritu: así lo quiere mi futuro.

En verdad, un viento fuerte es Zaratustra para todas las hondonadas; y este consejo da a sus enemigos y a todo lo que esputa y escupe:

«¡Guardaos de escupir contra el viento!

Así habló Zaratustra.