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UN JARDÍN CON TRES DELICIAS (Parte I)

Iniciamos aquí un nuevo recorrido por otra joya de la pintura. No hace falta ser muy sagaz para advertir la fascinación que siento por la obra de Hieronymus Bosch y para deducir que, en este recorrido, la joya será El Tríptico del Jardín de las Delicias.

Ya han pasado un par de meses desde la publicación del artículo y el vídeo sobre El Tríptico de las Tentaciones de San Antonio:

http://lascosasdeunciempies.com/2012/11/25/el-triptico-de-las-tentaciones-de-san-antonio/

En este tiempo hemos visitado la obra de otros pintores como Joaquín Sorolla y Murillo, y de artistas de difícil clasificación como M.C. Escher. Hoy, pasando de largo de la obra de otros grandes que aún no hemos visitado, repetimos de nuevo con El Bosco.

Diréis que porqué con tres delicias… Las delicias serán las músicas que acompañen a nuestra visita al jardín, pero todo a su debido tiempo.

The_Garden_of_Earthly_Delights_by_Bosch_High_Resolution_2

A la hora de abordar esta obra, nos encontramos con tres paneles muy heterogéneos entre sí. Tanto que, junto con la complejidad del panel central y del derecho, me he visto obligado, por razones de espacio y de “ambiente” de la obra, a desmenuzarlo en tres partes. De modo que tenemos un tríptico en tres partes. No resulta muy original ¿verdad?

Esta complejidad ha supuesto un mayor esfuerzo a la hora de decidir con que delicias (músicas) acompañar cada una de las partes. Todo junto y reunido sirve para escusar porqué he tardado casi un mes en colgar un nuevo cuadro, y sólo uno, en esta personal Pinacoteca. Ahora me encuentro ya en condiciones de colgar a lo largo de unos pocos días las tres partes en este cajón de sastre que abrís de vez en cuando en vuestras pantallas.

Hieronymus_Bosch_-_The_Garden_of_Earthly_Delights_-_The_exterior_(shutters)El Jardín de las Delicias es el más conocido de los nueve cuadros que componen la colección que el Rey Felipe II recogió de la obra de H. Bosch. Durante mucho tiempo la obra habitó en el Monasterio de El Escorial. Hoy en día, podemos contemplarla en el Museo del Prado de Madrid.

La obra trata de ser moralizante, enseñándonos que los pecados y la inmoralidad nos llevan de la paz y la inocencia del Jardín del Edén, hacia el caos y el suplicio de los infiernos.

El tríptico cerrado representa, en blanco y negro, la Creación del Mundo. Por la ausencia del Sol y la Luna, se dice que representa el tercer día de la creación narrada por el Génesis.

Una vez abierto, el Panel de la izquierda representa el Paraíso en el momento en que Dios le presenta a Adán la última de sus creaciones: Eva. El Panel central muestra la corrupción por el pecado de la lujuria y el Panel de la derecha   castiga con el cadalso del infierno a los pecadores del panel central.

220px-Hieronymus_Bosch_018Así, sin más. ¿ya está? ¿todo explicado? Mucho me temo que no. Las escuetas interpretaciones que podemos encontrar repartidas por la web, por libros y, por supuesto, en Wikipedia, ya nos adelantan que no todo lo blanco es blanco ni todo lo negro es negro en esta obra. Fijémonos, por ejemplo en la mirada maliciosa de la lechuza desde el ojo de la fuente de la vida. Maravillémonos con esa roca al pie del lago que, rodeada de reptiles y serpientes, adquiere la silueta de una cabeza (¿no os recuerda a Salvador Dalí?). Sigámosle la pista a esos anímales que luchan y se devoran, a las cumbres de la montaña que se comban anticipando la degradación y el desastre…

Adanes y Evas, les dejo, como no, con el primero de los vídeos que componen este jardín. La música no requiere de mucha presentación (¿o sí?). Se trata del genio de Vivaldi aplicado a un violín solista en el Segundo Movimiento del Invierno. Tal vez hubiera sido más apropiado para el Edén una Primavera o un Verano, pero con Vivaldi hubieran resultado “tormentosos”. No obstante, a pesar de que la música describa una apacible tarde refugiándose de la lluvia y el frío al pie de la lumbre, me ha parecido que su melosidad y ambiente pacífico podía sentarle bien a nuestro propósito.

Disfruten y, ya saben, en breve los otros paneles y las otras delicias.

Continuará…

M.C. ESCHER Y LAS PARADOJAS DEL ESPACIO

A menos que seas un matemático o un físico avezado, tu educación en Geometría es básicamente como la mía, Geometría plana. Se trata de una disciplina en que todas las propiedades de las figuras en el espacio se deducen a partir de unos principios (axiomas) ya establecidos por el griego Euclides. Esos principios no se deducen porque resultan obvios a nuestra experiencia y se utilizan para deducir los distintos teoremas de la Geometría.

MCESCHER reptiles

Ahora bien, no todos esos principios resultan igual de obvios. Concretamente, el último de ellos, indispensable para todos los desarrollos de Euclides, ha sido objeto de múltiples controversias. Haciendo un ejercicio de falta de rigor podríamos decir que el último axioma viene a decir que dos rectas paralelas jamás se cruzan. Me diréis que por qué niego su obviedad y yo diré: Pensad en los Meridianos, son paralelos pero se juntan en los polos.

Este último axioma se pensó durante mucho tiempo que podía deducirse a partir de los demás (dejando de este modo de ser axioma). Posteriormente, ya en la Edad Moderna, ilustres matemáticos prescindieron de este axioma y elaboraron sus propias geometrías  (hiperbólica, etc. Entramos así en el curioso mundo de las Geometrías no planas.

MCESCHER arriba_y_abajoEl desarrollo de estas nuevas Geometrías no fue un mero pasatiempo. Nuestra incapacidad para concebir el espacio fuera de nuestras euclídeas convicciones es, en gran medida, responsable de nuestra igual incapacidad para comprender instintivamente los conceptos de espacio-tiempo, espacios curvos y las formulaciones de la Teoría de la Relatividad.

No seguiré divagando más sobre Geometría y Matemáticas. Para mi propósito de hoy, creo que es más que suficiente. Pero, curiosamente, y aunque habéis venido a ver unos cuadros en esta Pinacoteca personal, esta presentación, hoy, era necesaria. Hoy vamos a visitar al inclasificable Maurits Cornelis Escher

Holandés, habitante del siglo XX. No fue pintor ni de brocha gorda ni de pincel fino. No se sirvió de la acuarela, ni del óleo, ni del lienzo. Su arte fue el dibujo y sobretodo, el grabado en madera. En su juventud viajó a Suiza e Italia y a la Alhambra de Granada (a la que volvería repetidas veces)

Los temas de sus obras son un auténtico curso a marchas aceleradas de Geometría y de las múltiples paradojas con que puede engañarnos la vista y la proyección en el plano. Sus obsesiones: la estructura del espacio, la estructura de la superficie, la proyección del espacio tridimensional en el plano. Todo ello se manifiesta en paisajes, ciclos, figuras imposibles.

No enredaré más. Deciros que mi primer contacto con el genial Escher fue a través de ilustraciones en mis libros de texto, e invitaros a que visitéis su sitio oficial (http://www.mcescher.com/), y por supuesto a pasear la vista y vuestros sentidos por este modesto vídeo que he realizado juntando su talento con el de Maurice Ravel.

El vídeo también está disponible en mi canal de youtube las cosas de un ciempiés

Y la próxima semana ¡¡¡hablaremos de B. ESTEBAN!!!

POESÍA ERES TÚ

Escuchando la radio he sabido que hoy se celebraba el Día Internacional de la Poesía. Se suele decir (una de esas “verdades” que nadie sabe donde ha escuchado o leído) que un hombre, para ser hombre, debe plantar un libro, tener un árbol y escribir un hijo… Me da a mí que no era así, colocadlo vosotros.

Bien, el caso es que no me consta haber tenido ningún hijo (será que no soy ni El Cordobés ni Julio Iglesias). En cuanto a los árboles, si la copla se trata de haber plantado un árbol, sí, lo he plantado. Ahora bien, si se trata de haber plantado un árbol más de los que por mis hábitos de consumo se han talado, pues mal.

Me queda hablar de lo de plantar un libro. Vaya, parece que tampoco. En realidad, al igual de con el árbol, depende. Depende de si nos referimos a haber escrito “algo”, a que haya alguien que lo haya leído, o a publicar con editorial, editor, rueda de prensa, libros dedicados y tertulia radiofónica.

Pero, volviendo al inicio, hoy es el Día Mundial de la Poesía. He desayunado mis galletas rellenas de chocolate, he tomado tres cafés, he trabajado mis horas, me he quejado del tiempo y del tráfico… Un día como otro cualquiera en definitiva, pero volviendo a casa no pude por menos que preguntarme: “¿A qué huelen las nubes?”

Si todavía estás ahí te habrás dado cuenta que hoy es uno de esos días de cavilaciones espesas, de divagaciones amplias. La pregunta, en realidad, y trataré de ser menos travieso en las próximas cinco líneas es acerca de qué es realmente la poesía.

No voy a ponerme a teorizar, aunque sin remedio lo haré. Mi propósito es simplemente reflexionar juntos y para ello agradeceré vuestros comentarios. Podríamos hablar de la forma poética, podríamos hablar de formar imágenes, de lenguaje rítmico. Seguramente que en todos los casos estaríamos hablando de algo que es poesía, y a su vez, de algo que no necesariamente lo es.

Los ladrillos son las palabras, y la “caravista” de las mismas es su sonoridad. ¿En un poema se busca evocar un sentimiento o una imagen?  No necesariamente. ¿Un poema tiene que trascender la realidad? Tampoco parece preciso. ¿La rima, el ritmo y la estética por sí mismos forman una poesía? Tal vez le falte dirección, intención, profundidad y sentido.

En definitiva, puede ser muchas cosas y no serlas a la vez. Prefiero dejar en vuestras manos la decisión. Al fin y al cabo, soy de los que piensan que un poema es lo que escribo y se convierte en poesía si tú lo lees y lo aprecias.

De modo que, a la espera de vuestra visita y comentario, me despediré con los versos de Gustavo Adolfo Bécquer:

¿Qué es poesía? –dices mientras clavas
  en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
  Poesía… eres tú.

GÉNESIS

Al principio fue la oscuridad,

luego los rótulos de neón.

Todos, incluso yo,

lo sabemos.

–     –     –

Y se separaron los cielos y la tierra,

y el norte fue el norte,

y del sur ni me acuerdo,

pues Eva mordió la manzana

sin saber que era transgénica.

–     –      –

Y Caín mató a Abel,

todos lo sabemos,

fue por una lata roja de refresco.

Y en el Sinaí llovían

hamburguesas

con sus diez complementos.

–     –     –

Y no fue fácil,

pero al final me convencieron,

que antes de inventar el donus,

el mundo era vacío y hueco.

Que las petroleras eran tres distintas,

y un único precio verdadero.

DEL CAMINO DEL CREADOR

De “Así habló Zarathustra” de F.Nietzsche.

Hermano mío, ¿quieres marchar a la soledad? ¿Quieres buscar la senda que conduce a ti mismo? Detente un poco, y escúchame.

«El que busca, con facilidad se pierde a sí mismo. Todo aislamiento es culpable», así habla el rebaño. Y tú has venido formando parte del rebaño durante mucho tiempo.

La voz del rebaño retumba todavía en tus oídos. Y dices: «Yo ya no tengo la misma conciencia que vosotros»; mas esas palabras son queja y dolor.

Mira: aquella conciencia única engendró también ese dolor; y en tu aflicción brilla aún el último destello de esa conciencia.

Mas ¿quieres seguir la senda de tu aflicción, el camino que te conduce hacia ti mismo? ¡Muéstrame tu derecho y tus fuerzas p¡ara hacerlo!

¿Eres  tú una nueva fuerza y un nuevo derecho?, ¿un primer movimiento?, ¿una rueda que gira por sí misma? ¿Puedes obligar a las estrellas a que giren a tu alrededor?

¡Ay, existe tanta ansia de elevarse! ¡Existen tantas convulsiones de codicia! ¡Muéstrame que no eres un ambicioso ni un codicioso!

¡Ay, existen tantos grandes pensamientos que hacen el oficio de fuelles: inflan y se quedan más vacíos!

¿Te llamas libre? Quiero que me digas tu pensamiento dominante, y no simplemente que has escapado de un determinado yugo.

¿Eres alguien con derecho a escapar de algún yugo? Pues no faltan quienes perdieron su último valor al escapar de su servidumbre.

¿Libre de qué? ¡Qué importa eso a Zarathustra! Tus ojos deben decirme claramente: libre, ¿para qué?

¿Puedes fijar para ti mismo tu bien y tu mal, y suspender sobre ti tu voluntad propia, como una ley? ¿Puedes ser juez de ti mismo y vengador de tu ley?

Terrible cosa es estar a solas con el juez y con el vengador de la propia ley. Así es arrojada una estrella al solitario espacio sideral y al soplo helado de la soledad.

Hoy te atormenta aún la muchedumbre, a ti, que eres uno solo, hoy conservas aún tu valor y tus esperanzas.

Mas alguna vez la soledad te fatigará, alguna vez fallará tu orgullo, y tu valor rechinará los dientes. Ese día gritarás: «¡Estoy solo!»

Un día dejarás de ver tu altura, y contemplarás demasiado cerca tu bajeza: tu misma elevación te hará temblar como un espectro, y gritará: «¡Todo es falso!»

Sentimientos hay que quieren matar al solitario: cuando no lo consiguen, ellos mismos tienen que morir. Mas ¿eres tú capaz de ser asesino?

¿Conoces ya, hermano mío, el sentido de la palabra desprecio? ¿Sabes lo que tiene que sufrir tu justicia, al ser justo con los que te desprecian?

Tú fuerzas a muchos a cambiar de opinión acerca de ti, y ellos te lo hacen pagar caro. Pasaste cerca de ellos y no te detuviste: jamás te lo perdonarán.

Tú caminas por encima de ellos; pero cuanto más alto subes, tanto más pequeño te ven los ojos de la envidia. El más odiado de todos es el que vuela.

«¿Cómo vais a hacerme justicia? -tienes que decir-.Elijo para mí vuestra injusticia, como la parte que me cupo en suerte.»

Contra el solitario arrojan basuras e injusticia. Mas tú, hermano mío, ¡si quieres ser estrella no tienes que iluminarles menos por eso!

Y ¡guárdate de los buenos y los justos! Con gusto crucificarían a quien se crea sus propias virtudes.- Odian al solitario.

¡Guárdate igualmente de la santa simplicidad! Para ella, no es santo lo que no es simple; también le gusta jugar con fuego – con el fuego de las hogueras para quemar hombres.

¡Líbrate también de tus mismos impulsos de amor! Con excesiva rapidez tiende la mano el solitario a aquel con quien se encuentra. Y existen muchos hombres a quienes no deberías dar la mano, sino la pata; y bueno sería que tu pata tuviera garras.

Pero el peor de los enemigos con quien puedes topar eres tú mismo: a ti mismo te acechas tú, en las cavernas y en los bosques.

¡Oh, solitario, tú recorres el camino que conduce hacia ti mismo! Y ese camino pasa junto a ti mismo y a tus siete demonios.

Para ti mismo llegarás a ser un hereje, y una bruja, y un hechicero, y un loco, y un incrédulo, y un impío, y un malvado.

 

Tienes que querer consumirte en tus propias llamas. Sin antes haberte reducido a cenizas, ¿cómo renovarías tu ser?

¡Solitario, tú sigues el camino del creador! ¡Con tus siete demonios quieres crearte un dios!

¡Solitario, tú sigues el camino del amante! Te amas a ti mismo, y por ello te desprecias, como sólo los amantes saben despreciar.

El enamorado quiere crear, porque desprecia. ¡Qué sabe del amor quien no tuvo que despreciar precisamente lo que amaba!

¡Vuelve a tu soledad con tu amor y tu creación, hermano mío, que luego te seguirá, renqueando, la justicia!

¡Vuélvete a tu soledad, hermano mío, y llévate tus lágrimas! Yo amo a quien quiere crear algo superior a él, y por ello perece.

Así habló Zarathustra.

SUGERENCIAS:

https://lascosasdeunciempies.wordpress.com/2012/02/02/la-vulgaridad/

https://lascosasdeunciempies.wordpress.com/2012/02/14/del-arbol-de-la-montana/