POST CORTO DE ENTRESEMANA: Revolviendo entre mis viejísimos cuadernos, el juego del Scrabble y los “IN-versos”

Pues sí, la verdad es que entresemana no me sobra mucho tiempo para estas lides, pero aquí estoy de vuelta con esta hoja electrónica casi en blanco.

Definitivamente, todo lo que empiezo lo empiezo con ganas (sobre todo los vicios), y esto de “postear”, no sé si la R.A.E. lo admite ya o no y me da pereza comprobarlo…tictactictactictactictac 2 minutejos y ya está:

POSTEAR: 1. verbo transitivo de uso en El Salvador (¡Viva Honduras!) y en México lindo. Meter los postes de un cercado. 2. verbo intransitivo en desuso. Correr la posta. D.R.A.E. 22º (y última hasta el momento) Edición.

Nada, que por el momento no está admitida. ¿El ciempiés soy yo o estos señores de los sillones J mayúscula, l minúscula y unas cuantas letras más?

Lo que decía que esto de “postear” lo he cogido con muchas ganas, ya veremos si aguanto el tirón.

Pero a pesar de la falta del tiempo, la nostalgia siempre encuentra su hueco. Y en ese hueco y en estas edades en que empiezan a pesar los kilos y los años, no puedo resistirme a revolver entre viejos cuadernos del trastero. Tampoco puedo resistirme a este vicio exhibicionista de compartir algunas de las páginas que encuentro.

Es el caso de esa aventura que me dio de jugar a componer poemas con acrósticos. Poemas cuyas primeras letras de cada verso configuran en vertical una palabra o una frase corta. Poemas que mienten más de lo que hablan y ya lo vereis en el ejemplo…

En fin, una especie de Scrabble pero con trampas, con todas las fichas que quiera en la mano. Eso sí, si bien no tengo porque limitarme a las letras que me han tocado, también es cierto que a veces no sé que hacer con la Q, la X o la LL, que al final son las que dan más puntos.

De esa aventura que todavía colea de cuando en cuando, quedaron unos cuantos garabatos recopilados en principio con el nombre de “Letras, paradojas y mentiras” y en una etapa posterior, más minimalista, como “IN-versos”

Comparto con vosotros UN IN-verso de los míos:

VALENTÍA

Vulgarmente la gallina

Asustadiza que huye del peligro.

La avestruz pasmada que

Esconde su cabeza del enemigo

No hay bemoles,

Tan solo temores

Inútiles y fugas

Apresuradas.

Buenas noches y Buena suerte

CAVILACIONES SOBRE UNA GOMA ELÁSTICA: ONDAS, CICLOS, CRISIS Y TSUNAMIS

 Quien ha estudiado una carrera de ciencias, o quien no ha dejado apolillarse los conocimientos del bachillerato, ha oído hablar en alguna ocasión de los cuerpos elásticos y de sus propiedades.

Sí, me refiero a aquellos cuerpos que bajo el efecto de una fuerza o tensión modifican su tamaño/ longitud para recuperar su dimensión original tras cesar dicha acción. Como ejemplo vale un peine (no, no vale), pensemos mejor en un muelle o en una goma elástica (¡Ajá! por algo se llama elástica ¿No?)

A riesgo de que me abandonéis llegando a este tercer párrafo, sé de sobra que las cosas de un ciempiés son MIS cavilaciones y son para MI y unos pocos, PACIENTES (y no precisamente de los Servicios Sanitarios) y POCOS. Bien, como hemos llegado hasta aquí soltaré el palabro: HISTÉRESIS…

No nos atragantemos, solo son cuatro sílabas, es mucho más difícil decir POGRAMA O COCRETA. Tampoco nos despistemos, no tiene nada que ver con lo que les sucede a los pseudo-tertulianos de TELE HINCO cuando les dicen por el pinganillo que baja la audiencia y empiezan a berrear tod-@s a la vez…

HISTÉRESIS es la propiedad de los cuerpos de mantener sus propiedades adquiridas por una acción/fuerza/tensión… cuando ésta ha cesado.

En este sentido, y volviendo al muelle o a la goma elástica, la histéresis sería la propiedad opuesta a la elasticidad. Podemos hacer la prueba, sobretodo si nos acecha la ansiedad y el estrés, de estirar y soltar sucesivamente la goma elástica.  Tras unos cuantos tirones, podemos acercar la goma a nuestros ojos, y observaremos a simple vista el desgaste de sus fibras. La goma ha cedido, ya no recuperará su tamaño original. Si seguimos un rato más, la propia goma se romperá…

En la naturaleza, las situaciones ideales, los conceptos simples y perfectos, tan amados por Platón, sencillamente no existen. Asimismo un cuerpo 100% elástico o 100% rígido, tampoco.

Pero sigamos con la clase de Física y volvamos al muelle. Imaginemos que un cabo del muelle está fijado a un techo rígido, y que del otro colgamos un peso. procedemos a estirarlo. Tras cesar la fuerza inicial, el “estiramiento”, lo soltamos. El muelle oscila en ciclos cada vez más cortos hasta recuperar su estado de equilibrio original. Bonita palabra OSCILACIÓN.

Cuando una OSCILACIÓN se repite de forma periódica pasando de un extremo a otro por el punto central de equilibrio, tenemos una oscilación armónica. El concepto mismo de oscilación armónica y las ecuaciones matemáticas que de él se derivan, nos permiten entender fenómenos físicos cíclicos como son las ONDAS de sonido, de luz, las ondas sísmicas etc.

Abusando de vuestra paciencia (si habéis leído hasta aquí será por algo, y si no pues no os importará) mencionaré que en la física moderna la mecánica cuántica parte de considerar que la materia a nivel “nanoscópico” (con este palabro que me invento me refiero a tamaños del orden del nanómetro, millonésima parte de un milímetro) se comporta como onda y partícula a la vez. De modo que para entender sus propiedades a este nivel, hay que aplicar la función de onda y entender la materia, en su nivel más íntimo, también como una oscilación, con sus periodos y ciclos.

Vamos a dar un giro de “x” grados (siempre y cuando no sea de 360º como dicen en la “caja cada día más tonta”) y volver a nuestro mundo mundial. Frecuentemente hemos oído hablar de los ciclos macroeconómicos (últimamente no, sólo se habla del “largo valle de la ola” en el que nos encontramos) La historia también ha sido interpretada en ciclos, recordemos a Hegel. Así como el conocimiento humano con su hipótesis–antítesis–tesis. No obstante, en estos casos, con un sentido de EVOLUCIÓN del que seguro hablaremos otro día.

Inquieto y oscilante como soy en mis intereses, y analizando la historia reciente, observé hace ya algún tiempo, que los ciclos de la economía-sociedad humana, lejos de amortiguarse, vienen acelerándose desde el comienzo de la historia, y especialmente desde los albores de nuestra época tecnológico-industrial.

Esta aceleración ¿anti-natura? ha venido mostrándose como una frecuencia cada vez más, ahora sí HISTÉRICA, más chillona como las teclas a la derecha del piano o las notas más altas de un violín.

Al comienzo de este tercer milenio en los “felices años cero” parecíamos vivir en la cresta de una ola que no cesaba nunca de crecer. Imbuídos de un ansia orgiástica, vivíamos inmersos en los gorgoritos de una Flauta Mágica, de créditos fáciles para ir a la nieve, y novísimas cajas tontas de plasma. Pocos preveíamos la devastación del tsunami que nos acechaba… Algunos lo intuímos cuando vimos que BBVA y Banco Santander vendían sus inmuebles para hacer más líquida, elástica, su caja (primavera 2008)

Ahora volvamos la vista a la goma “no tan elástica” y al muelle. Si el muelle se rompe cuando está subiendo, seguirá subiendo. Es más, si cada ciclo era más rápido y más amplio en su oscilación, el pico será más alto, pero luego comenzará la caída libre.

De modo que como el peso atado al cabo del muelle, ahora nos queda rezar porque no quede mucha distancia ya hasta el suelo…

¿Y por qué un ciempiés?

Lo primero de todo decirlo: “No soy un blogger” (¿O tal vez desde este preciso instante lo soy?)

En cualquier caso, un camino, un viaje que empezó hace mucho tiempo, quiere abrirse paso ahora en estas líneas electrónicas.

¿Qué porqué un ciempiés? Pues porque todos, o al menos yo, tenemos algo de ciempiés. Particularizando en mi persona, bastante…

Ya siendo un niño, viviendo en una casa vieja, la bañera recibía con cierta frecuencia la visita nocturna de algunos intrusos no-invitados: arañas, y algún que otro ciempiés. La presencia de estos seres provocaba en mí una cierta turbación mezcla a partes iguales de repugnancia y fascinación.

Las imágenes, sobre todo aquellas que se reciben en la más tierna infancia, tienen fuerza y aparecen y desaparecen en los momentos más diversos de la vida. hasta que llegado el día se funden con alguna o varias experiencias y quedan fotografiados, impresos para siempre en el alma.

Y así un día, lo de un día es un decir, porque fue un largo proceso que ocupó  buena parte de mi experiencia bilbaína, nació “Balada de un ciempiés”, un humilde poemario lleno de mi sentido del humor más negro y múltiples quebrantos. Y bautizado así por las líneas que ahora comparto:

Actualmente el poemario mencionado ha iniciado un proceso que puede llevar a su publicación física, por lo que no me es posible compartirlo con ustedes.