Archivo de la categoría: Un viaje personal

EL CUENTO DE NAVIDAD DE AUGGIE WREN: Instantes de celuloide (XIV)

Sí, lo sé, me repito nuevamente por estas fechas. Pero todo tiene su justificación. Unos habéis llegado más tarde que otros a este blog y, además, en una serie en la que trato de desnudar las escenas cinematográficas que, en un sentido u otro han impactado mis retinas, Smoke, Paul Auster, Brooklyn y Harvey Keitel, siempre tendrán un espacio en mi corazón. Por otra parte este, y no otro, es el momento de esta película.

ABRE LOS OJOS: Instantes de celuloide (XII)

Algo de buen cine patrio. Escena antológica de una Gran Vía de Madrid desierta. ¿Habría partido de fútbol?

Amenábar, un joven director entonces, una joven promesa que luego triunfo con filmes como “Los Otros”, “Hipatia de Alejandría” y que en estos momentos nos tiene huérfanos de nuevas ideas.

LA VENGANZA DEL RECLUTA PATOSO: Instantes de celuloide (XI)

En esta serie no será la única visita al maestro Kubrick. Como un gurú o un profeta de nuestro tiempo, Stanley supo leer en los renglones ocultos de nuestra sociedad y profetizar un cáncer que se filtra por cada resquicio de nuestras vidas: el odio, la agresividad, la violencia aferrándose a cada rincón del alma más noble.

¿Quién no se estremece viendo marchitarse el espíritu del más noble recluta de los mariner? ¿Quién no se aterra viendo desvanecerse y palidecer los cada vez más lejanos vestigios de lo que fuera su alma? ¿Quién no sintió, por mínima, cierta alegría en el horror cuando Patoso se cobra su venganza?

EL DISCURSO INTEMPORAL: Instantes de celuloide (X)

Fue algo que no vi en la gran pantalla. Ni siquiera en la programación televisiva. Llevado de la mano de un amigo cinéfilo pude ver este clásico del cine en blanco y negro.

Nada más y nada menos que Charles Chaplin (más Charles que Charlotte en esta ocasión)