¿POR QUÉ TODOS QUEREMOS A KARL SØNDERSØN?

Lo queremos por lo mucho que dice en sus silencios cómplices. Lo queremos por su mordaz ironía que nos regala perlas como la que, con permiso, reproduciré. Lo queremos porque, aunque sepamos que sus nórdicos restos reposan en el Cimetière du Père Lachaise junto a Balzac, Proust y otros parientes, aun parece que quiera compartir con nosotros sus impresiones y sus palabras.

Conozcamos algo más de sus experiencias:

EL INFAUSTO ORIGEN DE LAS MUÑECAS Y DE LOS MUÑECOS REPOLLO.

Para cuando Karl Søndersøn, el inquieto investigador noruego, empezó a estudiar el triste fenómeno cuya génesis explicaremos, el planeta ya se hallaba infestado de ellos. Lo que hasta hacía unos cuantos años no había sido más que una excentricidad que exaltaba la femineidad que aún quedaba como triste resabio de la naturaleza humana de inicios del siglo XX se había maquillado el rostro -y otras partes del cuerpo-, y, sin los peligros que una cirugía conlleva, se había extendido en el siglo XXI a los miembros del sexo masculino de la antes orgullosa familia humana.

Así pues, muñecos de ambos sexos -incluida toda la escala de matices grisáceos que iban de lo discretamente andrógino hasta la más impúdica exaltación de lo-que-parece-ser-y-sin-embargo-no-es- deambulaban por todas las calles de todas las ciudades del orbe. Era tal el poder abarcador de aquel desatino de lo que comenzó como una simple moda, que hasta la más remota aldea africana tenía su morena versión de los repollitos.

Karl Søndersøn se entregó con toda su fuerza vital a la tarea de averiguar las causas de aquel disturbio psicológico y sociológico que, debemos decirlo, ya se había salido de los simples límites de la casualidad, pues había adquirido las características de una explícita aberración biológica. Y es que no parecía en sí misma el producto de una mutación (cosa que Søndersøn llegó a desmitificar a la larga). No, no era un fenómeno aleatorio; en realidad se estaba gestando el nacimiento de una nueva y completamente diferente raza de humanoides.

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La primera tarea en la cual encaminó sus esfuerzos el erudito de vikinga ascendencia fue la de descubrir las raíces genéticas de ese infortunado desatino de la naturaleza. Luego de extraer muestras de sangre (o de lo que parecía serlo) a ejemplares de los más diversos orígenes geográficos, pudo, tras años y años de ardua y dedicada investigación, establecer un registro genético, un patrón, uno que era paralelo al genoma humano común al resto de los mortales, gracias al cual (hemos de anotar entre paréntesis) ya se había desterrado todo argumento que pudiese servir de pretexto para el estúpido actuar de los racistas.

Esto le permitió conocer el árbol genealógico de toda la subespecie de los repollitos y, finalmente, Søndersøn, el genial nórdico, anotó en una extensa tabla todos los datos que le sirvieron para determinar la identidad del Adán y de la Eva responsables de esta generación, cuyo origen resultó no tener, al final de cuentas, nada de espontáneo […]

FRAGMENTO de “Relatos para la pira” de Julio Santizo Coronado

(Puedes conocer más del autor en http://elmundodefacundo.wordpress.com/)

 

14 pensamientos en “¿POR QUÉ TODOS QUEREMOS A KARL SØNDERSØN?”

  1. Muy buena interpretación la que has hecho del significado de esta alegoría. En un principio, este cuento, cuyo fragmento incluyes amablemente en tu bitácora (tu blog fue el primero con el cual “El ideario de un escribiente” entabló contacto hace ya tantos meses) nació para hablar de cierto hombre que a veces no era más que un muñeco de trapo en las manos de alguien más. Poco a poco se le adosaron ideas e ideas que lo transformaron, durante una frenética escritura a la mesa de un restaurante de comida rápida de la zona 4 de Ciudad de Guatemala, en lo que se encuentra ahora en “Relatos para la pira”. Existe otra interpretación, que causó mi asombro debido a que no pensé que lo escrito llevara a generar tantas ideas entre los lectores. Se trata de la que mi amigo Ariel Batres Villagrán anota en su prólogo, y que es también interesante y que demuestra que una obra de arte (perdón por la pedantería, nunca pretendí que fuese más que “una broma literaria”) se recrea y vive y pervive gracias a los artistas que los mismos lectores u observadores son. Te adelanto que he decidido unir este breve librito a su segunda parte, que se titula “Más relatos para la pira”, en un solo volumen que, si los “repollitos”, los “gazmoños” y otros entes no me envían primero a la pira, será publicado en 2013.

    Gracias por tu amistad, que aunque es “virtual” [entre comillas, insisto] parece no serlo, pues se ha ido cimentando enormemente gracias a nuestros silencios cómplices, nuestros guiños y el intercambio de información que hemos realizado a lo largo de ¿cuántos meses ya, Lufe? Este aprecio que tú muestras a mis modestos trabajos, Lufe, me hace pensar en las palabras de un buen amigo. Palabras que me ha escrito esta tarde y que recién he leído, ya que este día fue fatigoso, ocupado y… bueno, hasta ahora, casi las diez de la noche en Guatemala, me ha permitido responder mi correo y revisar las entregas y cartas de mis amigos. Decía que este amigo me ha preguntado (y se lo pregunta él), por qué mis “amigos” y colegas y excolegas en mi país me ningunean y hasta me han cerrado todas las puertas, incluso laborales, mientras que en otros países me aprecian y me tienen en cuenta: en España, tú y Mercedes Molinero han sido los más notables, además de Murymar y Dessjuest; en Paraguay, la poetisa belga Iris Van de Casteele hasta me ha confiado la revisión de varios de sus trabajos. Pero en mi país me he vuelto un paria, uno al que, según dijo recientemente cierto jefe de redacción de un periódico, pertenece a una “clase de personas” para las que no hay cabida en los medios de comunicación de este país.

    Y lo dejo aquí, o esto ya no será un comentario sino un testamento. Gracias, de nuevo Lufe, y que el ánimo y la fuerza y el buen tino de tus palabras siempre te acompañen. Una “pata” para “Niche” de parte de Freddy y de Ponette.

    Nacido Julio Santizo Coronado (pero Facundo para los verdaderos amigos)

      1. ¡En serio! Y a los loros les gustan las pepitas de girasol. Con qué razón le gusta dar tantos largos discursos a Karl. Julio, Karl y Facundo (yo ya no sé ni siquiera quién soy; solo sé que he sido).

      2. A los loros sí, pero a los toros ya no. Hasta hace poco se anunciaban con toro y torero “Y dice el toro al morir: Siento dejar este mundo sin probar pipas Facundo”. Pero se ve que el hecho de que lo taurino no guste a todo el mundo y que cuente cada día con más detractores (me incluyo aunque no de forma fanática) les ha hecho cambiar de eslogan y de presentación. Ahora es “Pipas Facundo, un placer de este mundo” y ni rastro de toros ni de toreros.

      3. No se si te acordarás de una canción de infancia que decía así: “por la carretera sube, ¿quién sube? Facundo con un farol, Facundo con un farol.
        Como verás, te contesto con otra maldad.

      4. La magia de Google:

        Por la carretera sube,
        ¿quién sube?, ¿quién sube?
        Facundo con un farol.
        Auxilio, guardias civiles,
        civiles, civiles,
        que en mi casa hay un ladrón.
        Ha roto siete tinajas,
        tinajas, tinajas;
        ha roto siete tinajas,
        un barril y un garrafón.

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