¿QUÉ FUE DE ZARATHUSTRA?

Os preguntaréis preguntareis como yo ¿Qué fue de Zarathustra? ¿Por qué el ciempiés no se cansaba de hablar y hablar sobre Zarathustra y Nietzsche y ahora nos viene con cosmos y estrellas? ¿Tal vez se haya apartado al fin del huraño profeta? ¿Habrá abandonado el viejo libro apolillado en un rincón ignoto de la Biblioteca? ¿Habrá quedado la mesilla de la habitación expedita?

No. Zarathustra, cansado de este mundo, marchó a la montaña. Zarathustra quiso dejarnos a nuestro albedrío para que creciéramos, nos conociéramos y nos apartáramos de sus palabras.

[…]Zarathustra calló, como aquel que aún no ha dicho su última palabra. Largo rato permaneció perplejo, sosteniendo con su mano el bastón. Por fin, con la voz nuevamente transformada, habló y dijo:

«Ahora partiré yo solo, queridos discípulos. Y vosotros también partiréis solos. Así lo quiero.

En verdad, éste es mi consejo: ¡Alejaos de mí, y precaveos contra Zarathustra! Mejor aún: ¡Avergonzaos de él! Tal vez os engañó.

El hombre de conocimiento no sólo tiene que saber amar a sus enemigos: tiene además que saber odiar a sus amigos.

Mal se paga al maestro si se permanece siempre discípulo. ¿Por qué no vais a deshojar vosotros mi corona?

Vosotros me veneráis, mas, ¿qué ocurrirá si vuestra veneración se derrumba? ¡Cuidad de que no os aplaste mi estatua!

¿Decís que creéis en Zarathustra? Sin embargo, ¡qué importa Zarathustra! ¿Vosotros sois mis creyentes? No obstante, ¡qué importan los creyentes todos!

Me hallasteis cuando aún no os habíais buscado a vosotros mismos. Así les ocurre a todos los creyentes: por eso es la fe tan poquita cosa.

Ahora os ordeno que me perdáis a mí y os encontréis a vosotros; y solamente cuando hayáis renegado todos de mí, solamente entonces volveré entre vosotros.

En verdad, con otros ojos, hermanos míos, buscaré yo entonces a mis ovejas perdidas; y entonces os amaré con otro amor.

Día llegará en que seáis amigos míos e hijos de una única esperanza. Entonces quiero estar a vuestra vera, por tercera vez, a fin de festejar con vosotros el gran mediodía.

Y el gran mediodía es la hora en que el hombre se halla a mitad de su camino, entre la bestia y el Superhombre, y canta como a su nuevo camino el sendero hacia el atardecer, como su más alta esperanza: pues es el camino hacia una nueva aurora.

Entonces el que se hunde en su ocaso se bendecirá a sí mismo, por ser uno que pasa al otro lado; y el sol de su conocimiento brillará para él en el mediodía.

¡Los dioses han muerto, y ahora queremos que viva el Superhombre! Sea ésta alguna vez, llegado el gran mediodía, nuestra voluntad prostrera.»

Así habló Zarathustra.

[Fragmento de “De la virtud dadivosa” en “Así habló Zarathustra” de F. Nietzsche]

Zarathustra volvió a continuación a la montaña y a la soledad de su cueva, y se apartó de los hombres: como el sembrador que ha lanzado ya su semilla, y espera. Mas pronto su alma se llenó de impaciencia y deseo de aquellos a quienes amaba: pues aún tenía muchas cosas que darles. Esto es, en efecto, lo más difícil: cerrar por amor la mano antes abierta, y conservar el pudor de hacer regalos.

Así transcurrieron para el solitario meses y años; mas su sabiduría crecía y le hacía sufrir con su creciente abundancia.

Una mañana se despertó antes de la aurora, estuvo meditando largo tiempo en su lecho, y al fin habló así a su corazón: 

[Continuará]

[Fragmento de “El niño del espejo” en “Así habló Zarathustra” de F. Nietzsche]

Os adelanto: Zarathustra abandonará la cueva y bajará de la montaña.

6 pensamientos en “¿QUÉ FUE DE ZARATHUSTRA?”

  1. ¿De qué me he asustado tanto en mis sueños, que me he despertado? ¿No se acercó a mí un niño que llevaba un espejo?
    Zaratustra les previene a los hombres contra si mismo para que no dejen de buscar su propia senda, su propia identidad.
    Se retira a la montaña, para encontrar la verdad y conseguir mitigar sus ansías de poder.
    Estupendo reto: analizar el libro, de este pensador excepcional

  2. ¿Existe tal cosa como suicidio intelectual, o simplemente la admisión de lo que muchos se niegan a reconocer porque de hacerlo ya no tendrían asidero? Nietzsche escribió: “No abandone usted jamás el pensamiento de Dios. Usted lo tiene seguramente sin darse cuenta. Yo lo he abandonado; quiero creer algo nuevo; no puedo ni debo volver atrás; acabaré por sucumbir a mi pasión; me arroja de acá para allá y voy desmoronándome continuamente” (F. Nietzsche, Carta a Overbeck [189?], en Epistolario, Biblioteca Nueva, Madrid 1999).

  3. inolvidable opera y un fragmento que ha pasado a la historia por salir en una película. Gran obra, reflexiva sobre lo que somos y a donde nos dirigimos. Para leer o escuchar con calma…con mucha calma. Cuídate

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s