QU’ILS MANGENT DE LA BRIOCHE

La frase se podría traducir como un castizo “Pues que coman pasteles” y es atribuida a la reina María Antonieta, esposa de Luis XVI de Francia, en vísperas de la Revolución Francesa. En realidad, siguiéndole la pista al filósofo Jean Jacques Rousseau o a la Wikipedia que nos queda más cerca, veremos que la anécdota pudo ser protagonizada por María Teresa de Austria, esposa de Luis XIV (dos reyes atrás).

En cualquier caso, viendo que las multitudes se arremolinaban indignadas a las puertas de Versalles, la sujeta en cuestión se interesó por la razón de tal enojo, y al enterarse de que pedían pan que llevarse a la boca esa fue su reacción.

«Qu’ils mangent de la brioche» o tal vez  «S’il ait aucun pain, donnez-leur la croûte au lieu du pâté» («Si no tienen pan, que les den el hojaldre en lugar del paté»).

Así se las gastaban en pleno siglo de la luz (y de las sombras). Realmente, por más que el francés no resulte familiar a mis oídos, la idea que se esconde agazapada detrás de tales palabras me sale al paso con la realidad cotidiana.

En nuestro tiempo también hay luz y muchas sombras, basta pasear por los aledaños del Estadio de Vallecas una tarde-noche de domingo, o basta acercarse virtualmente (aquí si que no nos vale remar en kayak) al Congreso de Sus Excelencias.

¿Qué tendrá el poder? ¿qué tendrán las castas que lo manosean?

Tan pronto nos venden un café a ¿80 céntimos? como nos insultan de manera, cada día, más descarada y grotesca. Durante un tiempo pensé que nos tomaban el pelo porque éramos conformistas, dejados, desprendidos, etc. Pero no, no era esa la razón. Nos insultan porque es su oficio (y beneficio), porque es su coche oficial, porque es su cargo, porque las urnas les han bendecido y ellos se han encargado de vaciarlas de papeletas y de contenido. Si ellos viven por encima de sus posibilidades, es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y es nuestro cinturón el que aprietan.

Resulta difícil concebir que exista tanta mala uva y escucharlos hablar tan convencidos. En defensa de María Antonieta huelga decir que, al menos, dentro de la corte fue original, e incluso transgresora. Por lo menos se preguntaba acerca de lo que pasaba del otro lado de la verja. Estos tipos no se preguntan nada, simplemente se responden ellos solitos. Y solitos gobiernan y solitos deciden y solitos juzgan y solitos administran recortes y palos y palos y recortes.

Por que si Luis XIV dijo “El Estado soy yo”, ellos no van a ser menos modestos, “El Estado son ellos” (y Hacienda y la Tesorería de la Seguridad Social somos todos, claro) durante 4+4+4+4+4+4+… años. Es más como el Estado son ellos, el resto somos perro-flautas y gente de mal vivir y peor pensar. Deberíamos callar y hablar solo cada cuatro años. No respetamos nada y tenemos sangre golpista y nos manipulan los interesados extremistas radicales, al parecer. Es más, esa sangre igual debiéramos entregársela a tales “padres de la patria”.

Han tratado de volvernos gilipollas (es un taco pero lo encuentro de lo más apropiado) con tropecientas reformas educativas y una televisión idiotizante. Si bien en el día a día parece que han fracasado, cada cuatro años nuestra idiotez les sigue alimentando. Y nos juntamos como raposos en los senderos discutiendo que si unos son galgos, que si los otros podencos.

La verdad a veces es más simple de lo que sus circunloquios tratan de volver complejo. En los países de Europa piden reformas estructurales (de estructura, de las administraciones, cortafuegos a la corrupción y la “dedocracia”) antes de soltar un euro a España. Y nos lo traducen en menos sanidad, menos sueldos, menos pensiones, menos educación, más palos, más mentiras, más falta de pudor, más fútbol, más espectáculos, más amenazas.

En defensa de María Antonieta huelga decir que su educación fue exquisita (de pago claro, como la que nos quieren dejar) y que su francés, aun siendo extranjera, debió ser exquisito también, pues desde muy niña sus instructores la educaron para ser primero princesa y luego reina de los franceses. María Antonieta, al ver a las multitudes agolparse pidiendo pan a las puertas de Palacio no aplaudió ni vitoreó. Maria Antonieta no exclamó “Que se jodan”.

En defensa de María Antonieta se puede decir que  María Antonieta fue toda su vida una niña a la que le apretaba mucho el corsé y el lazo, no había conocido otra vida, otra realidad. María Antonieta no supo evaluar la realidad de la calle. Nació en una burbuja y permaneció en ella hasta que los revolucionarios decapitaron a su marido y a ella misma tras un juicio que no dejó de ser otra farsa.

Señores miembros y “miembras” del Congreso de Sus Excelencias y demás altas esferas del politiqueo: Dejen de confundir Democracia con “Dedocracia” y entiendan que su poder no es cedido sino prestado. Tomen nota de lo que la historia nos cuenta del destino de María Antonieta. Observen el afilado cadalso, el cesto y la cabeza sangrante separada de su cuerpo. Nadie quiere la violencia (quien a hierro mata a hierro muere). Pero al final, si Uds. se empeñan en vivir en su irrealidad y en separarse de esa “plebe harapienta de antisistemas perro-flautas y de ultra izquierda” (ya quisieran la izquierda y los antisistema tener tantos adeptos), las consecuencias no tendrán retorno y serán trágicas.

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LA VERDAD DE LA SANGRE

Muchas veces la confusión se cierne sobre aquellos que piensan acercarse a la obra de F. Nietzsche. La confusión, la falaz identificación de su filosofía con la Alemania nazi, con la violencia, con el fascismo. Si alguien se acerca a este blog buscando “sangre”, se equivocó, aquí no la hay. 

Ya en una entrega anterior 

http://lascosasdeunciempies.com/2011/11/20/de-las-moscas-del-mercado/ 

podíamos apreciar una frase que marcaba la gran distancia, no sólo temporal, sino también conceptual,  con tales “ismos”.

Y es que, así como “La verdad nunca se colgó del brazo de un incondicional”, “la sangre es el peor testimonio de la verdad: la sangre envenena hasta la doctrina más pura, la trueca en ilusión y odio de los corazones”.

DE LOS SACERDOTES

Cierta vez Zarathustra hizo seña a sus discípulos, y les habló así:

«Ahí hay sacerdotes. Aun cuando sean mis enemigos, pasad por su vera en silencio, con las espadas dormidas. También entre ellos hay héroes. Muchos de ellos han sufrido demasiado. – Por eso quieren hacer sufrir a otros.

Son enemigos malos. Nada hay más vengativo que su humildad: fácilmente se mancha quien les ataca. Mas mi sangre es parienta de la suya; y hasta en la suya quiero que sea honrada mi sangre.»

Y cuando hubieron pasado a su lado, a Zarathustra le embargó la tristeza; después de haber luchado algún tiempo con su dolor, habló así:

«Estos sacerdotes me dan lástima; y también me repugnan: si bien esto es para mí lo menos, desde que vivo entre los hombres.

Pero yo sufro y he sufrido con ellos. Réprobos y cautivos son para mí. Aquel a quien llaman ellos su Redentor les ha cargado de cadenas. ¡De cadenas de valores falsos, y de palabras ilusorias! ¡Ah, quién pudiera redimirles de su redenor!

En otro tiempo creyeron llegar a una isla, cuando el mar les arrojaba lejos: pero se trataba de un monstruo dormido.

Valores falsos y palabras ilusorias: ésos son los monstruos peores para los mortales. La fatalidad duerme y aguarda en ellos largo tiempo. Mas al fin llega, despierta y devora aquello que construyó cabañas sobre ella.

¡Mirad las cabañas que se han construido los sacerdotes! Iglesias llaman a sus antros de empalagoso aroma.

¡Qué luz tan falsa la suya, qué aire con olor a moho! ¡Ahí no es lícito al alma subir volando hasta su propia altura!

Pues su fe les exhorta: “¡Subid las escaleras de rodillas, pecadores!”

En verdad, prefiero ver a un hombre sin pudor, antes que los ojos torcidos de ese pudor y esa devoción.

¿Quién creó para sí tales antros y escaleras de mortificación? ¿No sería alguien que quería esconderse y se avergonzaba del cielo puro?

Y sólo cuando el cielo puro mire de nuevo, a través de las bóvedas derruidas, y llegue hasta las hierbas y la roja amapola crecida entre las grietas -sólo entonces querré yo volver mi corazón hacia las moradas de ese dios.

Ellos llamaron Dios a cuanto les contrariaba o causaba dolor: y en verdad, su devoción tuvo mucho de heroísmo.

¡Y no supieron amar a su Dios como no fuera crucificando al hombre!

Como cadáveres quisieron vivir, y amortajaron de negro su propio cadáver: hasta en sus discursos percibo el hedor de las cámaras mortuorias.

Quien vive cerca de ellos vive cerca de negros estanques, y desde éstos el sapo, melancólico, entona sus canciones.

PAra que yo aprendiese a creer en su redentor tendrían que cantarme mejores canciones; y sus discípulos tendrían que parecerme más redimidos.

Desnudos querría vrles, pues solamente la belleza debería predicar penitencia. Mas ¿a quién persuade esa tribulación embozada?

¡En verdad, sus mismos redentores no vinieron de la libertad, ni del séptimo cielo de la libertad! ¡En verdad, no caminaron nunca sobre las alfombras del conocimiento!

De huecos estaba constituido el espíritu de tales redentores. En cada hueco colocaron su quimera, su tapahuecos, al que llamaban Dios.

En su piedad se había ahogado su espíritu, y cuando se henchían y desbordaban de piedad, siempre sobrenadaba en la superficie una gran tontería.

Con celo y griterío conducían su rebaño, por su propia vereda. ¡Como si no existiera más que una vereda que condujera hacia el futuro! En verdad, también esos pastores formaban parte de las ovejas.

Espíritus enanos y almas voluminosas tenían esos pastores; pero, hermanos, ¡cuán diminutos países han sido hasta ahora las almas más voluminosas!

En los senderos que recorrieron escribieron signos de sangre. ¡Y su tontería predicaba que la verdad se demuestra con sangre!

Mas la sangre es el peor testimonio de la verdad: la sangre envenena hasta la doctrina más pura, la trueca en ilusión y odio de los corazones.

Y si alguien entra en la hoguera por defender su doctrina, ¿qué prueba eso? ¡Mejor es que del propio incendio salga la propia doctrina!

Corazón ardiente y cabeza fría: cuando coinciden surge el torbellino, el “redentor”.

¡Ha habido en verdad hombres más grandes y de más alta cuna que esos denominados redentores por el pueblo; esos vientos arrebatadores y violentos!

¡Hermanos míos, si queréis hallar el camino hacia la libertad, tendréis que ser redimidos por hombres más grandes que todos los redentores!

Aún no ha llegado el Superhombre. Mas ya he visto desnudos a los dos hombres, el más grande y el más diminuto.

Aún se parecen demasiado los dos. En verdad, al más grande le hallé todavía -¡demasiado humano!»

Así habló Zarathustra.

NADIE (NADA) ES PERFECTO

El mundo de las tecnologías ha encumbrado a varios gigantes que hoy ocupan puestos de honor en las listas de los más ricos(binomio)poderosos del mundo. A todos nos suenan Microsoft, Apple, Google, …

En las últimas semanas Apple, ya desprovista del mítico Steve Jobs, ha lanzado al mercado la versión quinta de su i-Pad. Como de costumbre se ha generado una expectación, se ha puesto en el mercado una cantidad inferior a la demanda y se mareará la perdiz hasta que interese vender la siguiente versión.

Pero Apple es noticia también por otro producto. En su tarea de hacer sombra, no solo a Microsoft, sino también, en lo posible a otro gigante como Google, ha lanzado su propia versión de “Google maps”.

La aventura no ha comenzado, según parece, con buen pie. Muchos usuarios han criticado los muchos errores que han detectado en la aplicación, y Apple capea el temporal diciendo que aún es pronto y que con la ayuda de los usuarios mejorará.

Ver más en http://www.huffingtonpost.es/2012/09/21/montajes-fallos-mapas-apple_n_1902589.html?utm_hp_ref=mostpopular#slide=1551679

Puedo creerlos. Siempre es posible mejorar.

Tras la reflexión me propuse probar a hacer un viaje con Google Maps. Es un servicio que conozco y que en ocasiones me ha ayudado a escoger mis rutas. Claro está estas rutas han sido pequeñas. Esta vez me propuse algo diferente, me propuse hacer un viaje de verdad. ¿Qué tal si virtualmente viajara desde mi ciudad a visitar a mi buen amigo Facundo? De modo que tecleé en “Cómo llegar”:  “De Zamora a Ciudad de Guatemala”. El resultado lo muestro en la siguiente imagen:

Bueno, Facundo, ya te avisaré cuando esté llegando para que calientes el café…

El caso es que había pensado que Google Maps me mandaría al Aeropuerto de Barajas para coger un vuelo, sino a Guatemala, al menos a México D.F. y de ahí ya se vería. Pero no, el viaje me convertiría en algo así como el Marco Polo del siglo XXI. Podría, ya que mi viaje se internaría en la Rusia y la Siberia profundas, hacer escala en Burano y gozar de buena música y de galletitas recién horneadas.

Mi ficticio viaje no acabó en ese momento. Mi ratón inalámbrico me jugó una mala (o buena) pasada. Me disponía a salir de la página pero sin querer moví la rueda y vi moverse en la parte izquierda las instrucciones del viaje (479 indicaciones, 33.719 kms y 1.102 horas). Mis ojos llorosos por las lágrimas (no de tristeza) repararon en el siguiente detalle:

Pensaréis como yo “¡Esto se anima!” Y con razón. 782 kilómetros en moto de agua ¡Guau!

Pero la aventura continúa. Tras el pequeño recorrido en moto de agua llego a la tierra de las Kawasaki y las Suzuki, muy propio.

Ya no puedo parar, juego con la ruletita dispuesto a cruzar el Pacífico. Ya he escarmentado y sé que Google Maps entiende mucho de satélites y GPS, pero nada de aviones. Aún así confío en hacer un viajecito cómodo por el Pacífico hasta Hawaii, no sé, un trasatlántico (¿traspacífico?) o al menos un Ferry. Pero no, la aventura aún puede ser mejor.

Facundo, olvídate del café y vete pensando en tener un Fisioterapeuta.

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Mejor ve llamando a algún servicio de pompas fúnebres porque después de 11000 kilómetros remando en mi kayak no creo que dé para mucho más. En fin, la tecnología sin cerebro es lo que es. Cuidadito con que aparato hacéis las rutas y Buenas noches.

“NO, AHÍ HESKUSAS!”

Lo sé, os escuecen los ojos y no es por alergia, sueño o conjuntivitis. A mí también me resulta hiriente. Tal vez fuera divertido escribir ese conjunto desamparado de letras que forman el título frente al domicilio de mis profesores de lengua. Más aún si pudiera ver por el ojo de una cerradura su gesto de espanto. Pero no es ese el propósito.

Ciertamente, si tuviera embajadas en algún remoto (o no tan remoto) país en que el pundonor de la lengua fuese una religión, iría raudo en busca de extintores y acapararía a los mejores guardaespaldas. No es tampoco el caso.

Quienes venís siguiendo la zigzagueante historia de este blog, con sus “paradiñas”, bloqueos ocasionales, …, conocéis también mi preocupación por el uso del idioma. Intento, y no siempre lo consigo, ser correcto. Juguetón también, muchas veces las palabras tienen el tacto de la plastilina, pero, en general, trato de ser correcto. De hecho, os animo a que en privado, o a viva voz me corrijáis cuando meta la patita o la pataza. 

(Para los profanos os sugiero visitar

http://lascosasdeunciempies.com/2011/11/23/malas-lenguas-reflexiones-filologicas-de-un-no-filologo/)

Mi intención no es ser más papista que el Papa ni hacerme pasar a estas alturas por “Sor Virtudes”. ¡Lejos de mí los fundamentalismos!¡Cualquier clase de fundamentalismo!¡ABAJO LOS FUNDAMENTALISTAS!¡Quememos a todos los f…! (EJEM)

Entiendo el lenguaje como una herramienta de comunicación. Una herramienta, eso sí, preciosa. La comunicación precisa de eficacia, y la eficacia depende del contexto, del emisor, del receptor y del medio (oral, escrito). Para esa eficacia se precisan unos convenios o acuerdos, y de ahí las reglas (gramaticales, ortográficas, etc. ) Un profesor de lengua lo explicaría mejor pero tardaría más tiempo.

“I  xk tanto mpeño x mi parte?”

Mi experiencia me dice que de lo que aprendemos el 90% es por imitación, por observación. El niño o el adulto que lee (libros se entiende, no el “feisbuj”, el “guasá” ni la prensa deportiva ni la prensa de provincias ni la prensa “seria” tampoco) comete menos faltas de ortografía. Las palabras forman dibujos, casi como los ideogramas chinos o japoneses, (no nos referimos obviamente a los “palabros”: otorrinolaringólogo, esternocleidomastoideo, o Lazurtegi- Uribetxeberria). Por eso, cuando en un texto escrito encontramos un “avia” o “Pribado Proivido pasar” nuestros ojos se detienen y… escuecen.

Por eso y, pensando en essa niña que hoy nace en Essshpaña. Essa niña que tiene unosssh padressssh y quiere una educación y una sanidad. Essa niña que nace en España y quiere un trabajo digno el día de mañana… Bien, pensando en todas, todos y toditos, lo intento.

(Para los que desconozcan la historia de essa niña)

Hoy tengo (tenemos) una excusa menos para no hacer un buen uso del idioma. Hoy la Fundéu BBVA (no confundir con “fondue”) ha presentado junto a la Real Academia Española el manual “Escribir en internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales“. Asimismo, la Real Academia ha anunciado que, en su próxima edición, el Diccionario oficial de nuestro idioma incluirá “tuit”, “blog” y otros interesantes vocablos (no incluirá, me temo, el vocablo “miembra”, lo siento-a)

De modo que queda claro, podremos hablar ya de blog sin circunloquios, aunque, quien así lo prefiera, puede optar por bitácora y su helénica belleza. Y queda también claro, escribir y comunicarse en las nuevas tecnologías tiene sus reglas y sus consejos. Adjunto un enlace en el que amablemente nos han seleccionado 10 consejos para escribir en internet.

http://www.huffingtonpost.es/2012/09/20/escribir-en-internet-15-c_n_1899888.html

Mucho me temo que me cuesta predicar con el ejemplo (jojojo)