EL SILENCIO

Cuando la noche es profunda, siluetas del císter con habito de lana y teas encendidas y faroles pueblan la noche. Descienden silenciosos, dejando oir la caída de las gotas de cera, el crepitar de la llama y el hollar de pies descalzos. Solo el compás de tambores destemplados y la voz ronca de los salmos interrumpen el tableteo de las cigüeñas.

Al caer de la tarde la ciudad presta juramento llenando la catedral de fuego y sangre, y en la madrugada vuelven las capas pardas de pastor desde el barrio de Olivares y un bombardino llora su luto al Cristo sin flores, sólo cardos ornan su Gólgota.

4 comentarios en “EL SILENCIO”

  1. Acabo de ver en las noticias una procesión zamorana, de anoche, sin sonido, con unos faroles, me he acordado de tí, me sigue pareciendo esto de la Semana Santa y las procesiones de una hipocresía insultante, pero en fin, estéticamente reconozco que son bonitas, casi todas.

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