NAZARENOS Y TETERAS

Debido a un problemilla he debido publicar el post incompleto. Si alguien ha tenido ocasión de leerlo entre las 13:00 (hora española) del día 31 y las 2:00 del día 1, le invito a que lea la versión completa

En aquellas ocasiones en que gente muy dispar se reune por alguna causa (Congresos, Reuniones, Convenciones, etc), es frecuente que los organizadores sugieran a los participantes no tratar ciertos temas. Se considera que temas como la religión, la política o el fútbol (si esto fuera Cuba hablaríamos del béisbol), pueden enardecer los ánimos y entorpecer la convivencia.

Mi deseo no es que en este espacio terminemos a tomatazos. Tampoco me conformo con me digáis “Sí, cariño” a todo (me consta que no es así) Tal vez por ello, y por la confianza que me proporciona este teclado, me dedido a tocaros una y otra vez las partes, perdón quise decir los temas sensibles.

Hoy no va a ser menos. Los ciempieses tenemos muchas más patas que los pulpos para “toquetear”. El tema de hoy es claro, pero no, con la iglesia no hemos topado en esta ocasión, esta vez, hemos topado conmigo mismo.

A lo largo de mi vida me he visto confrontado muchas veces a mis “incoherencias” (léanse las comillas) Cuestiones como ser de aquí y de allá a la vez, e incluso de ninguna parte o de donde me venga en gana. Esto puede ser tan trivial como que me guste el color verde y el naranja a la par.

Pudiera ser que os fuera a confesar que soy obrero y de derechas a la vez, pero no es el día ni el caso y no me creo tan atolondrado en ese o en otro sentido. Hablaremos de religión, concretamente de mi/s punto/s de  vista.

Me resulta inevitable acudir a los textos de Richard Dawkins, célebre científico y divulgador, que desde su postura netamente ateísta, desnuda en sus libros los tejemanejes y manipulaciones de la religión. Ya desde su prólogo denuncia sentencias tan simples como ” niño musulmán” o “niño cristiano”. Dawkins defiende la inocencia del niño y confronta estas adjetivaciones con otras como “niño comunista”, “niña conservadora” o similares.

A continuación desgrana conceptos que para el lector común, al que debe dirigirse toda obra de divulgación realmente efectiva, pueden resultar confusos. Así, resbalando sobre conceptos como monoteísmo, politeísmo o panteísmo, se centra en conceptos filosófico-teológicos más sutiles, definiendo teísmo, deísmo, agnosticismo y ateísmo.

Vayamos por partes. Un teísta cree en un Dios creador que sigue interviniendo en su creación vía milagros, comunicación con sus criaturas, premios, castigos, etc. Un deísta cree en un Dios que diseña y crea el Cosmos y se aparta de él como un espectador. Sus criaturas, incluidos nosotros, los humanos, no pueden tener una experiencia directa de Él, y Él no altera caprichosamente las reglas que ha proporcionado en el diseño de su creación. Este es el Dios de Newton. Un agnóstico sostiene que no es posible saber mediante la razón o el conocimiento humanos si existe o no existe un Dios en o detrás de su posible creación. Un ateo niega directamente la existencia de ese Dios.

Dawkins, seguidamente, establece una escala (flexible) en la que se dan todos los casos entre el blanco y el negro de las posturas acerca de la existencia/inexistencia de la divinidad. Esta escala se divide a efectos prácticos en siete peldaños:

1. Fuertemente teísta. Cien por ciento de probabilidades de Dios. En las palabras de C. G. Jung: “Yo no creo, Yo sé”.

 2. Muy alta probabilidad, pero menor al cien por cien. Teísta de facto:

“No lo puedo saber con certidumbre, pero creo fuertemente en Dios y vivo mi vida con la asuncion de que el esta alli”.

3. Mayor al cincuenta por ciento; pero no muy alta. Técnicamente agnóstico pero se inclina hacia el teismo:

 “Tengo mucha incertidumbre, pero estoy inclinado a creer en Dios”.

4. Exactamente cincuenta por ciento. Agnóstico completamente imparcial:

“La existencia y la no-existencia de Dios son exactamente iguales de probables”.

5. Menos del cincuenta por ciento pero no muy bajo. Técnicamente agnóstico pero se inclina al ateismo:

 “Yo no se si Dios exista, pero me inclino a ser escéptico”.

6. Muy bajas probabilidades, pero sin llegar a cero. Ateo de facto:

“No puedo saberlo con certidumbre, pero pienso que Dios es muy improbable, y vivo mi vida con la asuncion de que Él no esta alli”.

7.  Fuertemente ateo:

 “Yo se que Dios no existe, con la misma conviccion de que Jung sabe que existe uno”.

El autor de esta escala se sitúa en el escalón 6 y asegura que racionalmente no se puede adoptar una postura como la 7ª.

Diréis que aún no he comenzado con mi confesión. Cierto, estoy dando vueltas y vueltas y aún no suena la música de Full Monty, no he empezado a contonearme ni a despojarme del cinturón. Dadme tiempo que empiezo: no tengo claro donde situarme. Puedo decir que tal vez me encuentre con un pie en el tercer escalón y un brazo en el quinto. Evidentemente no creo en un padre benévolo con barbas, ni en una virgen que fue concebida a su vez de forma pura por su madre, ni de un padrastro vengativo. Mi débil fe se acerca más, en todo caso a un Dios en todas las cosas (panteísmo), o una inteligencia creadora excepcional (Primer motor, Madre del Huevo Cósmico, etc)

Acudiendo a la simpleza racional aristotélica de establecer la virtud en el punto medio, podríamos pensar que ser un agnóstico puro “fifty-fifty” es lo más razonable. Sin embargo, la línea es tremendamente fina y la tibieza, templanza o medianía tremendamente artera. Más adelante, cuando hable de la tetera de Rusell podemos volver a pensar en ello.

Mi incoherencia y mis “estiramientos” no terminan ahí, pero antes de desabotonor mi camisa y mostrar el cuerpo de este líder de opinión (uy, pérdón, ese no soy yo, ese es otro), seguiré comentando algunas cosillas sobre el libro de Dawkins.

Además de aclarar conceptos y de establecer divisiones y escalas, el autor proporciona interesantes datos sobre la persecución que empuja a los ateos y científicos escépticos hacia las catacumbas en la norteamérica anglosajona. Concretamente  cita los datos de una encuesta realizada a la sociedad estadounidense en el año 1999. A la pregunta de si votarían para un cargo público a una persona cualificada que fuese:

  • MUJER (95% lo harían)

  • CATÓLICA-ROMANA (94% lo harían)

  • JUDÍA (92 %)

  • MORMÓN (79%)

  • HOMOSEXUAL (79%)

  • ATEA (49%)

Curioso en una nación establecida como secular en su constitución. Aunque, eso sí, en su otra constitución (la monetaria) reza aquello de “In God We trust”. Esto me recuerda aquellas declaraciones atribuidas a George Bush padre en las cuales venía a decir que los ateos no debían considerarse auténticos ciudadanos estadounidenses (en realidad decía “american people”, lo siento, estos yankis siempre olvidan que el continente sigue más allá de Texas)

En el libro de Dawkins, que aún no he citado “God delusion”, traducido en español como “El espejismo de Dios”, continúa desarrollándose el pensamiento del autor acudiendo a numerosas citas. Entre otras, compartiré con vosotros una de las más llamativas, fruto del pensamiento del filósofo y matemático Bertrand Rusell:

Muchas personas ortodoxas hablan como si fuese la responsabilidad de los escépticos desprobar ciertos dogmas en vez de que sea la responsabilidad de los dogmáticos el probarlos. Esto es; por supuesto, un error. Si yo sugiriese que entre la Tierra y Marte hay una jarra de porcelana para té dando vueltas alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie sería capaz de desprobar mi afirmación debido a que yo fui cuidadoso en añadir que la jarra de té es tan pequeña que no puede ser vista ni por el más poderoso de nuestros telescopios. Pero si yo continuase para añadir además que como mi afirmación no puede ser desprobada, sería una intolerable presunción de la razón humana dudar de ella, debe pensarse correctamente de mí que estoy hablando sin sentido. Si; en cambio, la existencia de tal jarra de té fuese afirmada en un libro de la antigüedad, enseñada como una verdad sagrada cada domingo e introducida gradualmente en la mente de los niños en las escuelas, dudar en creer en su existencia se convertiría en una marca de excentricidad y daría derecho a enviar a quien duda al psiquiatra en la era de la ilustración o al inquisidor en tiempos más antiguos.

Y sin embargo se mueve…

Bien, ahora sí, ahora me quito la camisa y enseño pecho-lobo (que más quisiera). No, lo que voy a decir es que este escéptico, durante estos días, se tomará vacaciones. En un momento dado el corazón se contagiará de un redoble de tambor. El tímpano bostezará al son de una corneta y de un clarinete. El estómago ronroneará sintiendo el trombón y el bombardino y su nariz se inflamará con el olor de los hachones, de las velas y el incienso.

Es Semana Santa en Zamora. La razón queda en suspenso y, guiado más por la tradición y el sentimiento que por fe, este individuo volverá a boquear y a temblar al paso de las imágenes y de los cofrades. De paso, os aburriré un poquito hablando de Vírgenes, Pasión y Nazarenos.

Buenas noches y buena suerte.

6 pensamientos en “NAZARENOS Y TETERAS”

  1. Espectacular, sin duda, pero discrepo, sí que se puede ser del séptimo grupo, no es que yo sepa que Dios no existe, pero como en el sexto aun queda un resquicio para creer en su existencia (por pequeña que sea) y no no tengo ninguno o creamos el grupo 8 o sí, soy del séptimo.

    No hay nada, ni la mínima cosa, que me haga pensar en la existencia de un dios creador, por el contrario se me ocurren muchas para pensar que no, pero es que además, su mera eistencia se me antoja ridícula.

    Pero no creo que lo que yo crea o piense importe demasiado, ya te digo que en esta ocasión te has superado mozo.

    PD: Lo más parecido a dios que conozco es Cancellara, se ha caído el pobre.

    1. Te contestará el propio Richard Dawkins:

      “Me sorprendería conocer a mucha gente de la categoría 7, pero la
      incluí por simetría con la categoría 1, que está bien poblada. Está en la naturaleza de la fe que uno sea capaz; como Jung, de mantener una creencia sin la razón adecuada para hacerlo (Jung también creía que algunos libros de su estantería en particular, explotaban espontáneamente con un ruidoso bang). Los ateos no tienen fe; y sólo la razón no puede propelerlo a uno hasta la convicción total de que algo definitivamente no existe. En consecuencia, la categoría 7, está en la práctica mucho más vacía que su número opuesto; la categoría 1, que tiene muchos devotos habitantes. Yo me cuento a mí mismo en la categoría 6, pero inclinado a la 7—soy agnóstico solo hasta el punto de que no soy agnóstico sobre la existencia de hadas en el fondo del jardín.”

  2. La mera idea me parece aburda, ¿Por qué he de pensar que la tetera no sólo fue capaz de crearse ella misma sino de crear el resto de lo que le rodea?, para mí la navaja es clara, veo más posible que todo se creara de la nada a que la creara alguien nacido de la nada, más creíble, a mí me gusta lo creíble, no creer por creer.

    Y eso si hablamos de Dios en general, si hablamos de religiones ya es que me entra la risa, sin ofender eso sí.

  3. ¿Y si la nada nunca ha existido y siempre ha habido algo de lo que se originaran, por ejemplo, cosas tan “extrañas” como esos que llamamos materia, que al final de cuentas los mismos científicos escépticos dicen es nada más que otra manifestación más “cohesionada” de la misma energía? ¿Y si al borde del universo, en cuyo vacío (que está comprobado no es nada, sino que está muy “diluido” hay algo más que siempre ha existido y que no es más que la fuente desde la que procede la energía que se transforma en la materia que nosotros conocemos como tal?

  4. Creo que ese razonamiento entraña una gran trampa, como por la razón no podemos llegar a negar completamente es como si debieras aceptar su presencia, pues no, creo que no, la razón a lo que lleva es a ver qué es lo que hay y a no especular sobre lo que no se conoce, especular sí, pero no a darle forma a nuestro antojo por la cara, sin tener dato alguno.

    Lo que dice Facundo sí me convence más, esa es precisamente la explicación que yo daría a la “creación”, tampoco sé si es la cierta, pero la navaja se inclina a esto y no a divinidad alguna.

    Dí que yo a todo lo qeu diga Facundo diré “amén Jesús” 😀

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