LAS MUCHEDUMBRES DE BAUDELAIRE

Ya hace un tiempo, y parece que fue ayer, hablaba en este blog del genial Charles Baudelaire:

https://lascosasdeunciempies.wordpress.com/2011/12/18/curiosidades-y-cada-cual-con-su-quimera/

Baudelaire es mundialmente conocido por su obra Las Flores del mal, por “su vida disipada” y considerado “poeta maldito” (apréciense las comillas) Es fácil quedarse en esa superficie de los juicios populares y no bucear más allá de la persona, por eso las comillas, sirvan como denuncia o como advertencia de los juicios facilones.

Menos conocida es su obra Poemas en prosa. Recientemente mi curiosidad me condujo hasta ella, y en mi desorden de libros empezados, comparte espacio con otros autores que ya he compartido en este blog. Detrás de esa figura inmoral y alcoholizada que nos presenta la biografía de la Wikipedia, se encuentra un hombre reflexivo, soñador y distinto, pero no ajeno a las muchedumbres.

Pertenezco a la primera generación de jóvenes en España que estudiaron inglés en lugar de francés en la educación pública. Pienso que es una lástima no entender en su propio idioma a este genio que hoy nos habla desde su poema en prosa número XII:

LAS MUCHEDUMBRES

No a todos les es dado tomar un baño de multitud; gozar de la muchedumbre es un arte; y sólo puede darse a expensas del género humano un atracón de vitalidad aquel a quien un hada insufló en la cuna el gusto del disfraz y la careta, el odio del domicilio y la pasión del viaje.

Multitud, soledad: términos iguales y convertibles para el poeta activo y fecundo. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una muchedumbre atareada.

Goza el poeta del incomparable privilegio de poder a su guisa ser él y ser otros. Como las almas errantes en busca de cuerpo, entra cuando quiere en la persona de cada cual. Sólo para él está todo vacante; y si ciertos lugares parecen cerrársele, será que a sus ojos no valen la pena de una visita.

El paseante solitario y pensativo saca una embriaguez singular de esta universal comunión. El que fácilmente se desposa con la muchedumbre, conoce placeres febriles, de que estarán eternamente privados el egoísta, cerrado como un cofre, y el perezoso, interno como un molusco. Adopta por suyas todas las profesiones, todas las alegrías y todas las msierias que las circunstancias le ofrecen.

Lo que llaman amor los hombres es sobrado pequeño, sobrado restringido y débil, comparado con esta inefable orgía, con esta santa prostitución del alma, que se da toda ella, poesía y caridad, a lo imprevisto que se revela, a lo desconocido que pasa.

Bueno es decir alguna vez a los venturosos de este mundo, aunque sólo sea para humillar un instante su orgullo necio, que hay venturas superiores a la suya, más vastas y más refinadas. los fundadores de colonias, los pastores de pueblos, los sacerdotes desterrados en la externidad del mundo, conocen, sin duda, algo de estas misteriosas embriagueces; y en el seno de la vasta familia que su genio se formó, alguna vez han de reírse de los que les compadecen por su fortuna, tan agitada, y por su vida, tan casta.

CHARLES BAUDELAIRE: “Poemas en prosa”

4 pensamientos en “LAS MUCHEDUMBRES DE BAUDELAIRE”

  1. Un poeta de cabecera y mas. Hoy en día donde la etiqueta de maldito se regala y este..realmente lo era.

    Me gusta tambien su prosa, pero donde realmente brilla es en la muy conocida las flores del mal. Digamos que cabecera de eso que ahora llaman gótico, tétricos o a saber como….

    Particularmente, me gusta ese pasaje de las flores del mal. Llamado el vampiro, una de las mas bellas estrofas que he leído nunca. SAludos y grato este acercamiento a uno de los poetas claves para comprender a los auténticos malditos de la literatura. Cuidate

    1. Últimamente he estado un poco perezoso en el blog, pero volveremos a retomar la senda de compartir fragmentos de Nietzsche, Baudelaire y otros. Eso sí, con la vacuna del humor. Un saludo

  2. Qué bueno escucharte de nuevo. Leí Les fleurs du mal cuando era estudiante de francés. Luego lo leí en castellano e, impresionado, se lo obsequié a un amigo. Hace unos años volví a comprarlo y justamente hace una semana enviaba fragmentos a una amiga por el chat. Me he sentido tentado a escribir sobre la época más sombría de mi vida muchas veces y dejar a un lado el recato y ser todo un “hijo maldito de la poesía”. Es una de las cosas a las que me impulsa Baudelaire cada vez que leo algo de él. Quizás un día de estos halles por allí una bitácora sin nombre, pero repleta de desenfado y brillante oscuridad.

  3. Andaba recreandome en los crudos senderos de Charles, y llegando al indeseado final, con ganas de más, seguí… y me tropezé con Gustavo. El placer ha sido doble. Blanco y negro, o quizá ambos rojos. Sí, encarnados, me gusta más.

    No hay duda, sólo hay que seleccionar el día adecuado para cualquiera de ambos, o la luz o sombras.

    Un abrazo

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