BATALLITAS DEL ABUELO ENTRE SONAJEROS Y PANDERETAS

Lo siento, Mercedes, pero el abuelo rezungón que llevo dentro, de vez en cuando tiene que salir a pasear. Después de deambular por el Centro Comercial y de asesorar a los obreros que se afanaban en una zanja, el abuelo se dispone a contar una batallita.

En mis años de Facultad, unos profesores dejaron huella en la pizarra y otros más allá de la misma. Uno de este último grupo nos anestesiaba por las tardes paseando entre las mesas y regalándonos el aroma de abundante licor. El hombre, de mediana edad que tres años después dejaría de contarse entre los vivos, se distinguía por hablar claro, tanto de su materia como de su forma de entender la vida. Por lo general, y detrás de su aire socarrón, su carácter por lo general era bueno.

Una tarde de primavera se encontró la clase medio vacía y ese día explotó e hizo que sintiéramos vergüenza de nosotros mismos. “El juego de la oca”, concurso que hacía furor aquel año, había llegado en una de sus pruebas a Salamanca, y multitudes de estudiantes de mi clase, de mi facultad y de las vecinas se arracimaban en las calles atentos al espectáculo.

Mi reacción de sorpresa se reflejaba en el rostro de la mayoría de mis compañeros. Yo mismo, no entendiendo lo que quería decir con que cuando tocaba salir todos juntos no aparecíamos ni la mitad, consideré excesiva su diatriba. “Es que es rojo” me susurró un compañero no tengo claro si compadeciéndose del profesor o con ánimo de acusarle.

El tiempo pasó. Con el paso de los años comencé a entrar en labores de representación de alumnos, en asociaciones, en organizaciones, en comisiones y toda clase de “ciones”. Mis inquietudes no parecían conocer límites y me entregaba con ansias cuasi-mesiánicas a los demás.

Recuerdo que llegó a nuestras manos (en una de las asociaciones) un borrador de un plan que habían estado discutiendo destacadas Universidades europeas en la ciudad de Bolonia. Rápidamente identificamos que en el borrador se hablaba de una Universidad con menos representación de alumnos y profesores y más gestión y dependencia de las empresas. Se convocó una concentración y apenas estuvimos tres docenas de estudiantes a las puertas del rectorado. Éramos unos radicales y protestábamos por algo que no llegaba a ser ni el boceto del borrador de un plan. No había razón para el escándalo que habíamos formado.

Una semana después, subiendo por la calle de Libreros, encontré el Patio Chico repleto de compañeros y de compañeras. Por un momento pensé que habían acudido una semana tarde a la convocatoria, pero no… El problema era que el Rectorado había prohibido celebrar las fiestas universitarias en las facultades. Arranqué el micrófono de la mano a la periodista que me preguntaba por mi opinión y me despaché.

Ha llovido desde entonces. Hoy todos conocemos el Plan Bolonia con sus pros y sus contras. En muchos aspectos la Universidad ya no es la misma que conocí.

¿O tal vez sí?

fiesta universitaria

http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2012/03/02/coctel-ingredientes/584006.html

http://comunidad.laopiniondezamora.es/galeria-multimedia/Zamora/estudiantes-manifiestan-contra-recortes/39165/1.html

5 pensamientos en “BATALLITAS DEL ABUELO ENTRE SONAJEROS Y PANDERETAS”

  1. ¡Ven a jugar el juego de la oca, ven a jugar con esta oca loca! Es culpa de TVE Internacional, que conste. La masilla que se distingue todavía debajo de la pintura de una de las puertas de un aula, en el primer piso del edificio de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala, es testigo de la tarde en que arrojé, lleno de furia, contra ella un escritorio. Me libré de la expulsión porque el director de la escuela le dijo al rector de la universidad (que en ese momento se hallaba en el aula de junto con el decano) que yo era un buen estudiante y que se había tratado de un exabrupto ocasional. Pero él no sabía que el exabrupto se había debido a que yo luchaba contra la actitud de mis compañeros, borregos holgazanes. Años después, desilusionado porque una catedrática ensució mi impecable registro de calificaciones, pues osé decirle que estaba equivocada, ya que lo que decía sobre Rayuela, de Julio Cortázar, no tenía nada que ver con la novela, amén de otras cuestiones, me retiré en el último año de la licenciatura, y jamás volví a pisar las aulas. Yo he aprendido mucho durante estos años. Ellos, según me cuentan, siguen en su inalterable estado de laxitud. Dentro de poco comenzará la Huelga de Todos los Dolores, días de pérdida de tiempo en la tricentenaria carolina.

  2. Es que somos como somos, hemos alcanzado tal punto que por fin sabemos por qué cosas merece la pena manifestarse, acuérdate sin ir más lejos, que tú y yo tenemos edad para acordarnos, de las manifas que se montaron en Sevilla y Vigo cuando sus equipos estaban a punto de ser descendidos a segunda B.

    Yo siempre le digo a mi parienta que en España realmente no hay un 25 % de paro (que es uno de cada cuatro si no me equivoco), tiene que ser mentira, nadie se mueve salvo para petar las terrazas de los bares los viernes a la tarde mientras sus hijos se dedican a pegar balonazos a diestro y siniestro.

  3. No suelo entrar a valorar si tal partido o cual. Lo que si es una realidad palpable es que la educacion española cada vez es peor. No se si fuera sera igual, pero el nivel en España cada vez es mas bajo.

    Culpables habra muchos, pero algo si esta claro, cada vez nuestros estudiantes saben menos cuando deberia de ser al revés. Cada vez tienen menos respeto hacia nada, cuando no deberia de ser asi. Y cada vez te da da la impresión de que los estudios se están convirtiendo en una manera de adoctrinar y no de enseñar. Curioso es en especia…

    Que culpables habrá muchos, pero siempre se salva a los profesores. Cuando digo yo que en este caos, tambien tendrán culpa. Ya siempre suelen irse de rositas, teniendo desde políticos a padres. La bula para siempre salvarles de la quema

  4. Este abuelete que majo es y cuanta razón tiene.
    Y respondiendo a tus quejas, no creo que fueras un radical, sino extremadamente joven y como todos los jóvenes, lleno de ardor y con la imperiosa necesidad de cambiar el mundo.
    Un abrazote

    1. Gracias por lo de majo. No es que ahora califique mi actitud de radical, es lo que dijeron desde el rectorado y periódicos locales. Por lo demás, si se entrevé un arrepentimiento o acidez cuando me refiero a mis actividades, es porque me entregué demasiado a ellas y descuidé bastante lo que había ido a hacer a la Universidad.

      Por cierto, tengo la impresión de que últimamente muchos de mis comentarios en tu blog y en otros se van al spam ¿sabes por qué puede ser?

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