LA MANSEDUMBRE

Asegura la Biblia en el sermón de las Bienaventuranzas “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra” . Y dice el refranero popular “Líbranos, Señor, del agua mansa, que de la brava ya nos libraremos nosotros”.

Mi apariencia, cuando voy por la calle, en el trabajo, en mi entorno, etc. es tranquila. Aparentemente soy paciente, incluso excesivamente calmado, puede parecer que tiendo hacia la indolencia y la parsimonia. En verdad os digo (esto me pasa por haber citado la Biblia) que es solo eso, apariencia.

No diré que me indigno a las primeras de cambio. No, ya no, o más bien casi nunca. Primero sopeso, trato de ver las cosas desde el otro punto de vista, analizo, me sitúo y luego si toca indignarse, pues me indigno.

Indignación, es la palabra que define muchas realidades cotidianas. Resulta sorpresivo que no estén ardiendo los contenedores de la calle. Apenas cuatro disturbios aquí y allá, y cuatrocientos anti-disturbios disparando patitos de goma… ¿Cómo? ¡Ah, perdón! Me dicen que no eran patitos, que eran bolas y que causan desde hematomas a problemas más serios según donde te acierten.

Bueno, sin enrollarme… Seguimos sin ver brotes verdes en la economía ni luces al final del tunel, pero algo se mueve entre mis manos y el tintero. Buenas noches y buena suerte..

MANSEDUMBRE

–     –     –

Podrás ceñirme cadenas y collares,

humillarme de migajas rancias,

pero recuerda

que no soy perro,

que sí morderé tu mano.

Tormento de lobo herido,

colmillo de lobo aislado.

Aullaré a la luna sangrante

Y te diré

que no soy manso.

–     –     –

No soy manso,

no lo seré.

Apagado el fuego de canas,

herido el vigor y el ardor,

latirá en mis sienes tu vergüenza,

arderá en mis ojos tu ausente rubor,

remorderá mi lengua llagada.

–     –     –

No soy manso.

Soportaré

verte desnudar mis prendas a jirones,

verme desposeído y arrancado,

aterido de futuro y de frío.

Veré que te llevas

hígado tibias riñones ojos de la cara,

uno por uno y todos

todos los dedos y falanges.

Veré que te ríes y señalas,

veré que me llamas cobarde.

Y yo te diré entonces:

No,

soy manso.

11 pensamientos en “LA MANSEDUMBRE”

  1. Yo creía haber alcanzado la mansedumbre, y me di cuenta hace poco de que no lo he hecho en absoluto. Define la enciclopedia Perspicacia para comprender las Escrituras (ya que has citado la Biblia) bajo la entrada “Mansedumbre”: “Apacibilidad de carácter exenta de altivez o vanidad. Predisposición mental que permite sufrir con paciencia las ofensas que se reciben sin irritación, resentimiento o ánimos de venganza. La mansedumbre está estrechamente enlazada con otras virtudes, como la humildad y la amabilidad, de las que rara vez se la halla separada”. Yo esperaba estar entre los que heredarían la tierra en un paraíso restaurado gracias a la teocracia verdadera, pero cada día me doy más cuenta de que nunca estaré allí. Espero que vos lo logrés.

  2. En realidad lo que dijo Jesús fue “bienaventurados los gansos”.

    Y yo soy de buscarle las vueltas a la apariencia, que suele ser engañosa, pero hay veces que blanco y en botella hasta es leche.

  3. ¡Hola!
    Me gusta la definición de “Mansedumbre” y estoy de acuerdo contigo. Es un estado que define muy bien buena parte de la sociedad actual… he leído recientemente que el miedo induce a la gente a este estado de mansedumbre e inactividad, y que este miedo actual es nuevo. No tiene nada que ver con los “miedos” tradicionales, al terrorismo, a la guerra, a la enfermedad o la muerte… es un miedo a la incertidumbre que imprime el actual estado económico de las cosas… A ver si de una vez por todas despertamos.
    Besos.AlmaLeonor

    1. Esta manera de tratar de huir de la verdadera mansedumbre me asusta de verdad. Es que creo que todos confunden la mansedumbre con la pasividad. Si me pica la espalda, trato de rascármela. Creo, en efecto, que el sistema de cosas actual es sumamente opresivo, pero no creo que se logre nada con seguir haciendo lo que se ha hecho durante seis mil años de historia humana, que a la larga ha dejado las cosas en el mismo estado, ¡y peor! La mansedumbre verdadera, que se opone a la ciega rebeldía, ayuda a soportar. ¡Qué estoico me he puesto! Saludos, Ciempiés.

  4. Yo no soy mansa de ninguna manera, ni pretendo serlo, eso si soy amiga del diálogo, pero en estos momentos parece que dialogar no sirve de nada. En pleno diálogo pueden soltarte un pelotazo y dejarte K.O.
    Tus palabras, como siempre, enriquecedoras.

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