EL CHOTIS-NISMO DE UNA IBERIA SUMERGIDA

Si algún despistado sostiene que España es un país laico, se equivoca. Si la Constitución vigente del 78 (si es que el FMI no lo ha remediado) asegura que es un estado aconfesional, yerra. Hay sobradas pruebas que indican que, bien por la tradición milenaria, bien por la costumbre, la inercia o sus profundas raíces, el catolicismo impregna nuestros poros y circula por nuestras venas… pero tampoco.

Una nueva religión se ha erguido sobre las ruinas de nuestras ideas más trasnochadas. Una nueva teología se ha constituido en esta reserva del pensamiento de Occidente, en este rincón en el que hace apenas 600 años judíos, árabes y cristianos recuperaban, en la escuela de traductores de Toledo, el saber de los autores clásicos.

Por detrás de las apariencias, el torbellino vertiginoso de la realidad ha arrancado hasta los cimientos lo que dábamos por firme y sólido en este país. Ya el toro de OSBORNE, casi extinguido, ha permutado sus letras y sobre su silueta negra en los oteros lucen las letras cambiadas “SOBORNE”. En realidad nada es nuevo bajo el sol de la piel de toro extendida. Quizás lo nuevo sea la evidencia sangrante, el descarado insulto diario a la inteligencia de nosotros, los sensibles ciudadanos oriundos de Iberia. Ya en lo que dieron en llamar el Siglo de Oro, los buscones, los pícaros sobrevivían como podían en un país hundido por la miseria de sus imperiales reyes. Inmortalizados quedaron en letras de oro lazarillos, buscones, alcahuetas, hijos d’algo y rufianes. Con letras de oro y botas de migajas y barro. Pero robaban en las calles, no desde púlpitos, escaños, tronos, micrófonos y juzgados.

Pero lo dicho, una nueva religión ha abierto sus alas de aguilucho, pollo, cuervo, grajo, gorrión o buitre, lo que se quiera, y nos acoge en su calor a nosotros, sus tiernos polluelos.

 Creemos en una nación todopoderosa que reina en todas las canchas y circuitos. Creemos en un esférico que obedece sin titubeos las cabriolas de nuestros mimados defraudadores de Hacienda. Creemos en la fortuna que gira y gira sus tubulares por las pendientes pirenaicas, alpinas y transalpinas. Creemos en la gloria del parqué, la pista rápida y el barro. El nuevo dios, laureado, olímpico como Zeus y Hera, destila su ambrosía del d0pping ante nuestras narices y bobalicones les adoramos y leemos sus augurios en el oráculo: “El fúmbol es asín” y similares.

Para más información sobre el caso Contador, podéis leer a alguien que conoce y ama el ciclismo como pocos: http://dessjuest.wordpress.com/2012/02/06/y-el-solomillo-no-colo/ y http://dessjuest.wordpress.com/2012/02/10/de-conspiraciones-internacionales/

La Gloria del Deporte es nuestro dios (nuestro opio del pueblo, diría Marx), y Marta Domínguez, Alberto Contador y Belén Esteban (no sé que deporte practica ésta) sus profetas.

¡Ay si la pérfida Albión travestida de gabacha pretendiera mancillar nuestra “orquídea justatrueca”!

Son celos, son envidias, nos tiran las hortalizas en la frontera…

La prensa ha rebuznado consignas más que nunca esta semana. Consignas, sí, al tiempo nuestra Justicia condenaba a jueces y exculpaba a ladrones. Nuestros derechos laborales retrocedían 50 años, pero lo que nos saca de quicio es que mancillen nuestros cánticos “Yo soy español, español, español…”

Con la excusa de que nuestro himno no tiene letra, de que existen nacionalismos periféricos que no se identifican con cualquier idea de España, hemos erigido un nuevo patriotismo de feria y pandereta en torno a nuestros héroes de Nike, Adidas y Reebok.

Siempre hemos dicho que los franceses son “muy suyos”, chovinistas. Es también “comunmente sabido” que en el mundo islámico son frecuentes los ramalazos de fanatismo religioso. ¿Nosotros? no, que va… Nosotros somos “la mar de salaos” nos “jartamos” a reir de franchutes, guiris y chinos con nuestro gracejo particular. Eso sí, que los guiñoles franceses no osen bromear con nuestros becerros de oro locales, eso sí que no… De ser preciso que nuestro Ministerio de Exteriores envíe repulsas y discordias al vecino. ¿Qué tal si hacemos una huelga general en defensa de Eufemiano Fuentes, Rafita Nadal y Contador? ¿Y si quemamos todas las partituras de la marsellesa? ¿Y si censuramos a Alejandro Dumas y Gerard Depardieu?

Somos el puente entre África y Europa, somos el puente entre América y el Viejísimo Mundo, crisol de culturas. Destilamos los mejores licores con los mejores humores rectales, con lo mejor de cada casa. Los yanquies de Europa, vemos mejor que nadie la paja en el ojo ajeno. Con ese humor que nos caracteriza:

¡Qué salaos que semos!

4 pensamientos en “EL CHOTIS-NISMO DE UNA IBERIA SUMERGIDA”

  1. En Guatemala se habla mucho de la multiculturalidad. Sin embargo, la identidad de los pueblos indígenas es irrespetada, no solo por la tradición católica (que proviene de España, dicho sea de paso), sino por un sentimiento de “inferioridad cultural” de parte de unos y de supuesta superioridad de parte de otros. Con todo, aquellos a quienes se llama ladinos (y jocoso es que haya gente que se enorgullezca de ser llamada de esa peyorativa manera, ¡hasta dónde llega la ignorancia!) también están, muchos de ellos, entrampados en una especie de absoluta falta de identidad. A propósito de esto, he recordado un texto que escribí hace varios años junto con el escritor Ricardo Rivera Echeverría, que estaba en El Ideario de Facundo, y que viene muy a propósito. Lo republicaré hoy mismo y espero que te agrade. Saludos, JSC

  2. Cuanta razón tienes. Me indignan las protestas por cosas tan triviales como el deporte, aunque como dicen los expertos, estos deportista de última generación, favorecen y potencian la marca ESPANA. Mientras permanecemos alelados ante la realidad que se nos presenta cada día.
    Nadie parece darse cuenta del retroceso en el que estamos sumidos y consumidos y, si se dan cuenta, lo disimulan muy bien.
    Pues nada, a protestar, que se impliquen también los políticos, por los dibujitos sobre Nadal o sobre Contador o sobre lo que sea, porque, eso sí… nos tienen una envidia, por ahí fuera.
    Un abrazo

  3. España es como es, nos metemos con los políticos y adoramos a los deportistas, mientras culpamos a los primeros de todos nuestros males (y aun así en sano ejercicio de masoquismo les votamos una y otra vez, siempre a los mismos) agradecemos a los segundos que nos disfracen la triste realidad.

    Necesitamos figuras que triunfen, que nos hagan sentirnos mejores, mientras ganen nos da igual el cómo, ni nos lo preguntamos, para qué, hasta cuando nos vamos de putas pensamos que en el fondo nos ama, si hace falta para proteger a una estrella poner en entredicho la calidad de la carne que consumimos da lo mismo, ¿quienes son los carniceros comparados con el hombre que demostró que somos mucho mejores que los putos gabachos?

    Por cierto, nos jode que se metan con nosotros, hay cosas que no deben de ser objeto de humor, nosotros podemos hacer chistes del 11-S, poner dibujitos de torres gemelas con sendos agujeros para decirle cómo deben de reahcerlas para evitar nuevos atentados, porque coño, si no saben aguantar una broma que se vayan del pueblo.

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