RELATIVIDADES Y EXCEPCIONES: dos caminos hacia lo fatuo y absurdo.

En mis clases de Bachillerato, en mi adolescencia, tuve profesores profesionales que impartían con eficacia y pulcritud extrema su asignatura. Tuve también profesores desubicados: biólogos enseñando Matemáticas, filólogos ilustrándonos en  Geografía, religiosos adoctrinando en Filosofía, etc. Por último, raros en su especie, pero dejando su profunda impronta en aquellos que les atendían, auténticos maestros (algunos de ellos huesos duros de roer) que enseñaban a vivir y a pensar.

Podría pensarse que de los que más aprendí fue de los pertenecientes al último grupo. En realidad, fueron los segundos, aquellos que inspiraron mi desconfianza, los que me hicieron enarcar una ceja con escepticismo, los que finalmente más me enseñaron. La asepsia de los primeros tal vez me pudieran haber convertido en un voraz competente, pero sus ordenados apuntes y enseñanzas solo sirvieron para sacar nota, pasar curso y pasar página.

Al acabar el Bachillerato, la semilla de la crítica había quedado atrapada en mis surcos y lista para germinar. Al poco de llegar a la Universidad, la actitud alerta ante lo que escuchaba o veía a mi alrededor floreció. Inicialmente pude ver “la paja en el ojo ajeno”, mucho tiempo después aprendí a ver la viga en mis propios ojos.

Una de las mayores paradojas que se dieron en aquellos años fue la falta de capacidad crítica en la mayoría de compañeros de Facultad. Fue inevitable que con el tiempo fuera considerado el “rarito de la clase”. Mi tendencia a replantearme todo, mi negativa a comentar las peripecias de Gran Hermano, y mi compromiso con toda clase de asociaciones culturales, políticas, sociales, etc, me alejaron de mis compañeros. Ellos opinaban que mi actitud era más propia de una carrera de Humanidades o de Letras que de una disciplina científica. ¡Si Da Vinci levantara la cabeza!

En el método científico ninguna hipótesis es aceptada como teoría sin comprobarse experimentalmente. La atención  y la crítica son pues fundamentales en la Ciencia, pero también en la vida. A nadie le apetece que le den gato por liebre y para ello es fundamental no dar nada por válido así como así sin examinarlo antes.

Es sorprendente la cantidad de cosas que damos por ciertas o válidas sin cuestionarnos su validez real. Es frecuente, no solo en la jerga de la calle, sino también en los medios de comunicación oír decir que “todo es relativo”. Es frecuente adjudicar dicha “teoría”, más propia de una mente ausente y trasnochada al pobre de Albert Einstein. Si uno es complaciente, instantáneo y facilón, puede añadir, mostrando su ignorancia absoluta en cristalografía, que “Nada es verdad o mentira,  depende del cristal con el que se mira”.

En la Física hay magnitudes relativas y absolutas. Lo que hace la Teoría de Einstein es cambiar masa, tiempo y espacio, que Newton tomaba como absolutas, y situarlas en el lado de las magnitudes relativas (la masa, la longitud de un cuerpo, el transcurrir del tiempo dependerán de la velocidad del sistema de referencia respecto al que se definan). Así mismo limita la velocidad máxima que puede darse en la transmisión de un fenómeno a la velocidad de la luz en el vacío (constante y absoluta).

Las ideas, que a primera vista pueden parecer extravagantes, y que han generado toda clase de extravagancias y divagaciones ajenas a la ciencia, se ajustan no obstante a la realidad de la naturaleza.El éxito de la teoría está en que se ajusta tanto a velocidades lentas y cuerpos de nuestra magnitud, como a objetos muy masivos y a velocidades cercanas a las de la luz. Por contra las leyes de Newton solo resultan válidas para objetos y velocidades familiares de nuestro entorno.

En realidad es más complejo. Por mucho que me esmere no voy a resumir en dos párrafos todo lo que implica y lo que tantos autores han tratado de explicar en páginas y páginas y estanterías y estanterías. Es más, en mi brevedad, los conceptos que he expuesto son francamente matizables. La cuestión definitiva es que podamos observar lo poco que tiene que ver con aquello de “todo es relativo”. De hecho, Einstein se sentiría muy decepcionado de esta interpretación errónea. Einstein era un gran enemigo de lo indeterminado, del azar y la probabilidad. El grande y revolucionario físico aseguraba “Dios no juega a los dados”. Por cierto, a Einstein le concedieron el Premio Nobel de Física, pero contrariamente a lo que podamos pensar, no fue por su famosa teoría, sino por la interpretación que hizo de otros fenómenos.

Otro dicho, ampliamente equivocado, repugna particularmente a mi sentido de la lógica. Se trata de aquel de “La excepción confirma la regla”. El uso incorrecto y generalizado de esta frase, procedente de su equivalente latina, viene a decir que en un rebaño de 28 ovejas blancas y 2 negras la excepción confirma la regla, de modo que todas las ovejas son blancas…

Absurdo

El verdadero sentido de la frase es el de verificar, poner a prueba. Sería apropiado entonces “La excepción prueba (de poner a prueba) la regla”

Su origen en latín “exceptio probat regulam in casibus non exceptis” corresponde a una expresión jurídica medieval. Viene a decir que si extiste una excepción, debe haber una nueva regla por encima de la inicial que incluya a este otro hecho.

3 pensamientos en “RELATIVIDADES Y EXCEPCIONES: dos caminos hacia lo fatuo y absurdo.”

    1. Cierto, soy del 75. Pero sabio, sabio… dejémoslo en que hablo mucho, escucho algo y busco aceptación como todo ser humano. Tal vez el hablar y el buscar aceptación tengan bastante que ver. Tal vez no, seguro.

  1. Supongo yo que si todas las ovejas del mundo fueran blancas y sólo una negra entonces sí se podría aplicar la frase, lo malo de estas frases, como el resto de dichos y refranes, es el cómo se utilizan, y el quién las utiliza, una mente simple como la mía la podría unir a otra muy recurrente y dar como resultado algo tan zafio como “el hombre es el animal más inteligente de la tierra y la excepción tiene la regla”.

    Por cierto, yo era más del tercer grupo de profesores, de hecho sólo recuerdo con cariño uno de matemáticas que usaba unos métodos nada ortodoxos, pero efectivos a más no poder.

    Saludos jefe.

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