ENCUENTROS CON DON MIGUEL (I): Relato de vecindad.

Iniciar este artículo supone para mí un reto mayúsculo. Desde la veneración y también, por qué no decirlo, desde la crítica, Don Miguel ocupa un alto trono desde el que me observa. Don Miguel es grande, muy grande.

Mi primer contacto con él fue escueto, un nombre, tres lugares, varias obras y una generación de intelectuales y escritores a la que pertenecía. Esa es la pobre información de los temarios de Literatura en el Bachillerato. Tras meses hablando de Mío Cid, la Celestina y la Noche Oscura del Alma, no queda hueco para los siglos XIX y XX.

El siguiente acercamiento fue callejeando. Por entonces yo era poco más que un púber y había iniciado mis estudios de Química en la Universidad de Salamanca. Fascinado por la nueva ciudad que, tomando palabras de otro Miguel (de Cervantes) y puestas en boca de su personaje, el Licenciado Vidriera, “Enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su morada han gustado”, fueron muchas las horas que dediqué a callejear por su casco antiguo. Fue en uno de esos paseos que di con lo que fuera su casa, habilitada ahora como museo, y con su divisa “Antes la verdad que la paz”.

Este segundo acercamiento fue más intenso. Por aquella época, 60 años después de su muerte, Don Miguel de Unamuno era (y es ahora, quince años después) un extraño héroe en la Universidad, una extraña figura que todos alaban y pocos entienden. Una estatua que se venera haciendo la vista gorda de sus aciertos y desaciertos de ser humano, de carne y hueso. En definitiva, y a pesar de ser un patrimonio como la piedra arenisca de Villamayor o el Tormes, un extraño solitario, un perfecto desconocido.

En aquella etapa, en los huecos entre clase y clase, me sentaba en el vano de una ventana de mi Facultad y repartía mis lecturas entre “Del sentimiento trágico de la vida”, “Niebla”, y lecturas de otros pensadores como “Así hablo Zarathustra” de Nietzsche.

Posteriormente, ya dejada atrás mi etapa universitaria, se dio mi tercer encuentro con Don Miguel. Este nuevo encuentro aconteció al final de los cinco años que viví en su ciudad natal, Bilbao.

Unamuno fue bilbaíno en Salamanca y salmantino en Bilbao. Los hombres que brotan por encima de sus raíces y florecen al sol, son grandes hombres, pero a menudo no profetas en su tierra. Los hombres que para florecer pretenden arrancar de cuajo sus raíces del suelo, se marchitan. Extraña reflexión, se me antoja, pero tiene mucho que ver con lo que pretendí en lo que fue una huida hacia adelante en mi vida. (Pronto publicaré un post con una poesía de La Balada del Ciempiés y situaré aquí un enlace https://lascosasdeunciempies.wordpress.com/2012/01/08/runaway-versos-de-una-huida-apresurada/). En esa época quise renunciar a lo que consideraba buscar tres pies al gato. En esa época abracé la noche y sus miserias y pretendí, falsariamente, olvidar lo que hoy y siempre ha constituido mi esencia.

Al final de ese recorrido, di en vivir en el Casco Viejo de Bilbao. Una mañana húmeda de tantas otras, al dar la vuelta a la manzana, reprendí a mi perro que se disponía a orinar en un portal. Al alzar la vista vi la placa de su casa natal, y mi mente me hizo regresar a aquella divisa en su casa museo de Salamanca y al vano de aquella ventana de mi Facultad de Químicas.

Ahora, cuando todo esto parece tan lejano en el tiempo, sostengo junto a mí aquel libro ( “Del sentimiento trágico de la vida”)  que comencé a leer un día de Febrero de 1998. Un libro en el que compendia su pensamiento filosófico y su sentimiento moral. Un libro, publicado por Don Miguel en el año 1912, antes de sus encuentros y desencuentros con la política, antes de su exilio en Fuerteventura, de su elogio y desencanto de la República, de su coqueteo inicial con el alzamiento franquista y su casi-linchamiento por parte de éstos en su amado Paraninfo de la Universidad.

El pasado 31 de diciembre se cumplieron 75 años de su fallecimiento en aquella misma casa en el centro histórico de Salamanca. Su medallón, entre reyes y reinas, forma parte ya de su amada plaza mayor plateresca desde donde observa la terraza del tradicional Café Novelty a la que tantas veces acudió.

Muchas veces se cruzaron nuestros caminos entre Salamanca y Bilbao. Tengo reservado en mis sueños un viaje a Fuerteventura y a Hendaya para volver a cruzarme con usted, Don Miguel. Sé que volveremos a encontrarnos muy pronto, posiblemente en este blog, pero por lo pronto quiero terminar este artículo con aquellas palabras con las que concluyó ese libro para mí tan preciado:

“Y con esto se acaban ya -¡ya era hora!-, por ahora al menos, estos ensayos sobre el sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos, o por lo menos en mí -que soy hombre- y en el alma de mi pueblo, tal como en la mía se refleja.

Espero, lector, que mientras dure nuestra tragedia, en algún estrecho entreacto, volvamos a encontrarnos. Y nos reconoceremos. y perdona si te he molestado más de lo debido e inevitable, más de lo que, al tomar la pluma para distraerte un poco de tus ilusiones, me propuse. ¡Y Dios no te dé paz y sí gloria!

En Salamanca, año de gracia de 1912.”

2 pensamientos en “ENCUENTROS CON DON MIGUEL (I): Relato de vecindad.”

  1. Me han atrapado tus palabras, Ciempiés. Por más que yo lea literatura española, jamás un americano podrá comprender tan bien a un pensador español como otro ibérico. Esperaré con ansias la segunda entrega de esta fascinante historia de don Miguel.

    1. Dependerá mucho de la empatía del americano. En cualquier caso tardaré en la segunda parte, aún no tengo claro cual será el enfoque, pero sí tengo claro que se me han quedado varias cosas pendientes en el tintero y no quería sobrecargar. Por cierto, puede que no sean solo dos partes, ya veremos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s