EL AÑO NUEVO: “DES-Propósitos y DES-Gobiernos”

Estas fechas suelen dejarme un sabor amargo en el paladar, y eso que trato de engañar a mis papilas gustativas con más y más dulces. En las calles, en las plazas, en los bares, … en todas partes las gentes derrochamos “buenismo”. Todos nos sonreímos, nos besuqueamos, nos empachamos y nos deseamos lo mejor.

La mayor parte de las veces, esos deseos, esos besuqueos, etc. se me antojan como las bolas de adorno que cuelgan de los abetos de navidad,  brillantes y coloridas por fuera, huecas por dentro. Así suelen ser también los propósitos de Año Nuevo. Es la fecha más usada para dejar de fumar, dejar de comer entrehoras, comenzar a hacer ejercicio por las mañanas, dedicar más tiempo a la familia. Todo son propósitos y buenas intenciones, en definitiva “buenismo”. Y como las bolas del árbol, huecos, casi todos los propósitos se quedan en lo que son, propósitos. Si realmente nos tomáramos en serio llevar a cabo esos proyectos, cualquier otro día o semana sería más aconsejable para empezar.

No obstante, estas navidades he percibido algo ajeno en el aire. Una extraña timidez se ha adueñado de nuestros deseos, y en lugar de soñar y desear un 2012 espléndido, con languidez hemos pedido “que no nos quiten más” “que por lo menos no sea peor”. Los balcones no se han llenado esta vez con tantos Papa Noeles orteras y tantas lucecitas LED de colores parpadeantes. Si al menos fuera por una conciencia planetaria y ecológica, pero no, es por la crisis.

Tal vez, en un par de años levantemos el puño a los cielos sobre los campos devastados y exclamemos aquello de “A Dios pongo por testigo de que nunca volveré a pasar penalidades”, pero por lo pronto nos toca tirar del carro y cuidar de la cursi Melania que está de parto.

A falta de riquezas, trabajemos un poco con la imaginación. Imaginemos que cogemos un bar. La primera semana preparamos doce variedades de pinchos, siete clases de bocadillos, chocolate con churros, pastas para el café, etc. Pero parece que todos los días nos sobra genero. La siguiente semana preparamos ocho pinchos diferentes, dos clases de bocadillos y ya no ponemos churros. La tercera semana, como nos sigue sobrando, rebajamos todavía más la variedad, y decidimos que no haya vino claro, solo blanco y tinto. Así sucesivamente… Recortamos en gastos, pero al final recortamos también en clientes y en ingresos. Resultado: RUINA.

Como segundo ejercicio. Imaginemos que el 80% de nuestros clientes son matrimonios jóvenes con niños y que no permitimos que entren con las sillitas y ponemos cara de perro cuando los “peques” se empeñan en cambiar de sitio los taburetes. Resultado: no hace falta que lo diga, RUINA.

Otro ejercicio más: Ahora llegamos a una empresa que nos ha contratado para un puesto de encargado. En la entrevista de trabajo hemos hablado del trabajo en equipo, de crecernos con las dificultades, de adaptarnos a las circunstancias, etc. Cuando nos hacemos cargo de nuestro puesto, todo está fatal, todo está muy mal, esto no hay Dios que lo arregle. Resultado: FRACASO.

Ahora que ya nos hemos dejado llevar un poco por la imaginación no será difícil, menos aún viendo el título del artículo que me refiero a la política de nuestro nuevo Des-Gobierno.

Cada vez me da más pereza hablar de Política. Los que me conocéis en persona os podéis sorprender de ese pecado capital, sabéis bien de que pie solía y suelo cojear, no he cambiado tanto.

No es mi intención echar ahora flores a los que estaban. Recordemos: entre otros una ministra semi-analfabeta ocupando la cartera de Sanidad con una linda pulserita Power Balance en la muñeca… Tampoco es hincar mis dientes directamente a la yugular del recién llegado. Normalmente, en estos casos, se suele dar la confianza de 100 días antes de empezar a criticar. Pero el tijeretazo de nochevieja es de tal calibre y tal doble o triple rasero, y la situación es tal, que no puedo esperar para indignarme.

Se recorta en Sanidad, Investigación, Educación, Servicios Sociales… Sí, de acuerdo, no hay dinero y no se pueden endeudar. Se suben toda clase de impuestos. Pero oiga, que si no tenemos un euro en el bolsillo, no lo gastamos, no consumimos, no producimos, no trabajamos, nos desempleamos, cobramos subsidio y más deuda y… RUINA.

Definitivamente, no me salen las cuentas. Y el caso es que la Pequeña y Mediana Empresa genera la mayor parte de los empleos y no hay forma ni medida alguna para facilitarle la liquidez que es lo que necesitan. Sí, les van a poner más barato el despido, pero despedir no es el objetivo de ninguna empresa ¿o sí? Pues nada, que dejen las “sillitas” fuera.

Pero lo que ya hace que rebose el vaso de la paciencia es descubrir que se mantienen los gastos de defensa y que la Iglesia Católica, en nuestro estado “aconfesional” seguirá recibiendo una millonada todos los meses. Pues nada, que empleen ellos y que sean ellos los que hagan Ciencia…

4 pensamientos en “EL AÑO NUEVO: “DES-Propósitos y DES-Gobiernos””

  1. Querido Ciempiés: Jano no es más que un monigote que ve hacia adelante y hacia atrás, pero está tan hueco como los adornos de árbol de Navidad. Hoy es un día como cualquier otro, y el 1 de enero lo fue también. Este año será peor para los seres pensantes, a causa de la consabida “profecía” o final de ciclo maya. Pero eso es también una manera de medir la existencia, y nada más; porque, recuerda: el tiempo no existe.

  2. Está claro que el motor de la economía y el empleo, es el consumo. Si el dinero se para, se acabo todo. A lo que el gobierno llama ahorro, en realidad quiere decir: Ruina. Pero el problema es que ya no queda un solo céntimo. Nos hemos gastado en cinco años, el dinero de los próximos cincuenta años. De las miles de empresas pateras que ha habido en España, por poner un ejemplo, me viene a la memoria el típico analfabetototal empresario de la construcción con un mercedes extra grande, escoltado por dos putas (una de cada brazo) entrando en un banco a pedir X dinero, y a cambio dándole un papelito que pone que ya se lo devolverá durante los próximos veinte años. Nos hemos pasao cuarenta pueblos, y ahora lo vamos a pagar muy caro. Ya solo me queda de consuelo, el socorrido dicho del abuelo del barrio: QUE DIOS TE AMPARE, HIJO.

    1. Estimado amigo Robin:

      Desde el acuerdo de que esta política de recortes nos lleva a la ruina (no sólo lo decimos nosotros, lo dice también algún que otro Nobel de Economía), debo mostrar mi desacuerdo en parte sustancial de tu comentario.

      Cuando dices “Nos hemos gastado”, sitúas como sujeto del despilfarro a nosotros, y que yo sepa, ni tú ni yo somos conductores de Mercedes ni frecuentamos los bancos con muchachas del bolsillo y la vida. Sí hubo una burbuja y hubo quien se quiso montar en el dolar y quien se creyó lo que no era y se llevó el castañazo padre, pero esos no éramos nosotros. Esos señores, no iban a los bancos, iban mejor a las Cajas de Ahorros porque su cuñado de la Diputación o del Ayuntamiento les decía que con una llamada estaba hecho. Esos señores no pedían X, pedían X0000000… dinero.

      Que el estado está en la ruina… Anda cerca, pero no creo que recortar en Educación, Sanidad, etc sirva de algo si no recortan en sueldos de altos cargos, en gastos militares y en el impuesto revolucionario que religiosamente pagan todos los meses a la Iglesia Católica.

      El caso es que después de “hacerla y no enmendarla”, además pretenden cobrárnosla y que nos creamos que los que nos hemos excedido en el gasto hemos sido nosotros. Yo sí, antes gastaba algo más en ropa, un par de cubatitas y cervezas más que ahora, pero eso no arruina un país ni un sistema.

      Sí estoy de acuerdo en que lo vamos a pagar. Sí, tú, yo y ese otro pobre señor de ahí, pero descuida que ese fulano del Mercedes que dejó en la calle a cinco familias porque si les pagaba el sueldo no le llegaba para putas y gasolina, con un poco de suerte se escapará de rositas.

      Y también estoy de acuerdo en QUE DIOS o ALGO NOS AMPARE.

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