SIETE SÍLABAS CAPITALES

En muchas religiones el número siete tiene un carácter sagrado. En nuestra cultura, frecuentemente se le considera un número afortunado. Así como el verde es el color elegido por multitud de gente como su favorito, entre los números, el siete es el mejor candidato para el puesto.

Siete son los colores del arcoíris, siete los cuerpos celestes móviles visibles a simple vista (Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno). Siete, y de éstos últimos se derivan, los días de la semana.

Siete es el archiconocido y archi-usado último sistema operativo de Microsoft, y Sietes la localidad asturiana en la que fue presentado con bombo y platillo.

Siete son los pecados capitales del hombre, las notas musicales en las escalas diatónicas occidentales, los chakras en el yoga. Siete las Maravillas del mundo antiguo (tocamos a una por cada mil millones de humanos y pronto a menos). Siete son los Sacramentos en la religión católica, los Magníficos, las novias para siete hermanos, los años en el Tibet con Brad Pitt.

Siete las Bellas Artes y sus musas (hasta que llegaron la fotografía y el cine) Siete eran los Enanos de Blancanieves, los anillos “para los Señores Enanos en palacios de Piedra” (Tolkien), las Últimas Palabras de Cristo en la Cruz. Siete, las vidas que tiene un gato, las hijas de Elena (aquí no me sale la cuenta, ¿será que sólo eran tres y ninguna era buena?). Siete las leyes del éxito según un conocido Best seller de Deepak Chopra…

Y podríamos seguir enumerando mas y más ejemplos, pero estas líneas tienen que avanzar, y es preciso hacer un par de definiciones asistidas por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Sí, esa que “limpia, fija y da esplendor”:

palabra (del latín parabola) 1.f. Segmento del discurso unificado habitualmente por el acento, el significado y pausas potenciales inicial y final. 2. […]

sílaba (del latín syllaba) 1.f. Sonido o sonidos articulados que constituyen un solo núcleo fónico entre dos depresiones sucesivas de la emisión de voz.

Obsérvese que la palabra, para ser palabra, debe ciertamente poseer un significado, y que la sílaba es únicamente una unidad fónica.

Esto parece fácil de entender, de hecho, en los sistemas educativos se suele enseñar a los niños de corta edad. Pero en el mundo de la “publi y cidad” no parecen tenerlo tan claro.

Ante la contundencia de esta imagen me surgen dos preguntas:

1: ¿a qué escuela habrán ido estos inteligentísimos señores del marketing y de la banca?

2: Si les parece que “ga” y “ran” y “mo” son palabras ¿les dará igual cobrarme 5 que 50 en el próximo recibo?

En definitiva, si el futuro viene asegurado por esas, no presuntas sino falsas, siete palabras; lo que es a mí, se me antoja muy negro.

3 pensamientos en “SIETE SÍLABAS CAPITALES”

  1. Enseguida reenviaré este artículo a una muy querida amiga publicista. Sé que la hará ceder más ante mis argumentos lingüísticos cuando discutimos amablemente y decidimos sobre lo que escribiremos para la revista (y cómo lo escribiremos) en el mes siguiente. Gracias, ciempiés.

  2. Por cierto, nunca recibí comentario alguna de la publicista de marras. Quizás no lo leyó, quizás… no diré nada. Y supongo que estas palabras se sudbidiven en palabras más pequeñas… quizás ga se divida en g y a, ¿es así verdad? ¿O es que leo tanta publicidad que, además, afea las calles, y ya no me entero de nada? ¡Cómo cuesta no deslizarse hacia la debilidad ética y moral! Pero al menos me doy cuenta. Saludos.

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